PREDICAS MAYO 2019

PRÉDICAS MAYO 2019

EL UNGIDO DE JEHOVÁ

Entrego la palabra en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

1 Samuel 16:11-13

Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.

Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es.

Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.

Que el Señor Jesucristo añada bendición a esta palabra. Amén.

¿Qué es la unción?

Es aceite perfumado preparado por los profetas y sacerdotes para ungir personas por orden de Dios. Era aceite derramado en la cabeza de los escogidos de Jehová.

De esa manera el ungido era nombrado ministro de Jehová o rey de Israel, el Señor ungía a sus profetas, sacerdotes, jueces y reyes, luego de ese acto ellos recibían inspiración, revelación y manifestación de Jehová en el Antiguo Testamento pero solo en ocasiones.

En el Nuevo Testamento la unción es el Espíritu Santo en nosotros, Jesucristo fue el ungido de Dios; Profeta, Sacerdote, Rey y Juez. El Señor es el Santo de Israel. Todos los evangélicos estamos ungidos en el Espíritu Santo, pues nuestro espíritu se unió con el Señor y nos santificó, ahora somos templo de Dios y su Espíritu permanece en nosotros.

Se llama unción (del latín ungere, ‘untar’) al proceso de embadurnar con aceite perfumado a una persona o cosa, pues el tabernáculo y las vestiduras de los sacerdotes también fueron ungidos.

Presentación:

Yo, Ricardo Fuentes Guinges, siervo del Señor Jesucristo, apartado para cumplir el propósito de Dios. El Espíritu Santo está en la tierra y me ayuda a evangelizar a las iglesias de Santiago de Chile. A los cristianos les pido que sigan luchando y perseverando con fe y obediencia por amor a Jesús.

Doy gracias a Dios por los dones espirituales y talentos que he recibido. Son tiempos difíciles, estoy orando para que la iglesia tenga avivamiento, de tal manera que nada nos falte para esperar la manifestación del Señor Jesucristo, y seamos aptos e irreprensibles ante la venida del Señor.

Bendigo al Dios Padre, al Dios Hijo, y al Dios Espíritu Santo. Amén. 

Explicación:

Hermanos evangélicos, Cuando Samuel entró en años, puso a sus hijos como gobernadores de Israel, con sede en Berseba. El hijo mayor se llamaba Joel, y el segundo, Abías. Pero ninguno de los dos siguió el ejemplo de su padre, sino que ambos se dejaron guiar por la avaricia, aceptando sobornos y pervirtiendo la justicia.

Por eso se reunieron los ancianos de Israel y fueron a Ramá para hablar con Samuel. Le dijeron: «Tú has envejecido ya, y tus hijos no siguen tu ejemplo. Mejor danos un rey que nos gobierne, como lo tienen todas las naciones».

Cuando le dijeron que querían tener un rey, Samuel se disgustó. Entonces se puso a orar al Señor, pero el Señor le dijo: «Hazle caso al pueblo en todo lo que te diga. En realidad, no te han rechazado a ti, sino a mí, pues no quieren que yo reine sobre ellos. Te están tratando del mismo modo que me han tratado a mí desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy. Me han abandonado para servir a otros dioses. Así que hazles caso, pero adviérteles claramente de cómo el rey va a gobernarlos».

Samuel comunicó entonces el mensaje del Señor a la gente que le estaba pidiendo un rey. Les explicó: Así es cómo el rey va a gobernarlos: Les quitará a sus hijos para que se hagan cargo de los carros militares y de la caballería, y para que le abran paso al carro real. Los hará comandantes y capitanes, y los pondrá a labrar y a cosechar, y a fabricar armamentos y pertrechos.

También les quitará a sus hijas para emplearlas como perfumistas, cocineras y panaderas. Se apoderará de sus mejores campos, viñedos y olivares, y se los dará a sus ministros, y a ustedes les exigirá una décima parte de sus cosechas y vendimias para entregársela a sus funcionarios y ministros. Además, les quitará sus criados y criadas, y sus mejores bueyes y asnos, de manera que trabajen para él.

Les exigirá una décima parte de sus rebaños, y ustedes mismos le servirán como esclavos. Cuando llegue aquel día, clamarán por causa del rey que hayan escogido, pero el Señor no les responderá.

El pueblo, sin embargo, no le hizo caso a Samuel, sino que protestó: ¡De ninguna manera! Queremos un rey que nos gobierne. Así seremos como las otras naciones, con un rey que nos gobierne y que marche al frente de nosotros cuando vayamos  a la guerra.

Después de oír lo que el pueblo quería, Samuel se lo comunicó al Señor. Hazles caso respondió el Señor; dales un rey. Entonces Samuel les dijo a los israelitas: ¡Regresen a sus pueblos!

Hermanos evangélicos, en la tribu de Benjamín había un hombre de buena posición llamado Quis, hijo de Abiel y descendiente de Seror, Becorat y Afiaj, el benjaminita. Quis tenía un hijo, llamado Saúl, un joven atractivo y el más esbelto entre los israelitas, pues les sacaba la cabeza a todos los demás. A su padre, Quis, se le habían extraviado las asnas; así que le dijo a su hijo Saúl: Llévate a uno de los criados y vete a buscar las asnas.

Recorrió la serranía de Efraín y el término de Salisá, pero no encontró las asnas. Recorrió el término de Saalín, y nada. Recorrió también el término de Benjamín y tampoco las encontró.  Cuando llegaron al término de Suf, Saúl dijo al criado que lo acompañaba: Vamos a regresar, no sea que mi padre empiece a preocuparse más por nosotros que por las asnas.

Pero el criado le respondió: Mira, en esta ciudad vive un hombre de Dios muy respetado, pues todo lo que dice se cumple puntualmente. Acudamos a él y quizá nos indique el camino que debemos seguir.

Saúl le contestó: Pero, si vamos, ¿qué podemos llevar a ese hombre? Porque ya no nos queda pan en las alforjas y no tenemos nada que ofrecerle. ¿Qué nos queda?

Y el criado le dijo: Mira, tengo a mano una pequeña moneda de plata. Se la daré al hombre de Dios para que nos indique el camino. (En Israel antiguamente, cuando alguien iba a consultar a Dios, decía: “Vamos a ver al vidente”; pues al que actualmente llamamos “profeta” antes se le llamaba “vidente”).

Y Saúl respondió: De acuerdo, vamos. Y se dirigieron a la aldea donde vivía el hombre de Dios. Cuando subían la cuesta de la aldea, encontraron a unas muchachas que iban en busca de agua y les preguntaron: ¿Está aquí el vidente?

Ellas les contestaron: Sí, ahí un poco más adelante. Pero dense prisa, pues ha llegado hoy a la aldea, porque el pueblo celebra un sacrificio en el santuario. Al llegar a la aldea lo encontrarán ustedes, antes de que suba a comer al santuario. La gente no comerá hasta que él llegue, pues debe bendecir la ofrenda. Después podrán comer los invitados. Así que suban ahora, porque lo encontrarán inmediatamente.

Ellos subieron hacia la aldea y cuando entraron en ella, se toparon con Samuel que salía para subir al santuario local. El día anterior de la llegada de Saúl, el Señor había revelado directamente a Samuel lo siguiente: Mañana a estas horas te enviaré a un hombre de la región de Benjamín y tú lo ungirás como jefe de mi pueblo Israel. Él defenderá a mi pueblo del poder de los filisteos, pues he visto el sufrimiento de mi pueblo y me han llegado sus lamentos.

Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le comunicó: Ahí tienes al hombre del que te hablé. Ese gobernará a mi pueblo. Saúl se acercó a Samuel a la entrada de la ciudad y le dijo: Por favor, indícame dónde está la casa del vidente.

Samuel le respondió: Yo soy el vidente. Sube delante de mí al santuario, que hoy ustedes comerán conmigo y mañana por la mañana te dejaré marchar y te revelaré todo cuanto te preocupa. En cuanto a las asnas que se te perdieron hace tres días, deja de pensar en ellas, porque ya han aparecido. Ahora el principal interés de Israel son tú y la familia de tu padre.

Y Saúl contestó: ¿Por qué me dices eso si yo no soy más que un benjaminita, de la tribu más pequeña de Israel, y mi familia es de las más insignificantes entre las familias de la tribu de Benjamín?

Samuel tomó a Saúl y a su criado, los introdujo en la sala y les asignó el lugar de la presidencia entre los invitados, que eran unos treinta.  Luego dijo al cocinero: Tráete la ración que te di y que te encargué que guardaras.

El cocinero sacó una pierna entera y se la sirvió a Saúl. Samuel le dijo: Ahí tienes lo que estaba reservado: sírvete y come, pues se te había guardado para este momento cuando invité a la gente.

Y Saúl comió aquel día con Samuel. Luego bajaron del santuario a la aldea, prepararon a Saúl un lecho en la terraza y se acostó. Al amanecer, Samuel llamó a Saúl, diciéndole: Levántate, que voy a despedirte.

Saúl se levantó y los dos salieron a la calle. Cuando bajaban por las afueras de la aldea, Samuel dijo a Saúl: Di a tu criado que nos adelante. Y tú espera un momento, que tengo que comunicarte la palabra de Dios.

Atiende bien, pon atención.

Entonces Samuel tomó la aceitera, la derramó sobre la cabeza de Saúl y lo besó, diciendo: El Señor te unge como jefe de su pueblo. Hoy mismo, cuando te separes de mí, encontrarás junto a la tumba de Raquel, en territorio de Benjamín, en Selsaj, a dos hombres que te dirán: “Han aparecido las asnas que saliste a buscar; pero ahora tu padre, que se ha olvidado del asunto de las asnas, está preocupado por ustedes y preguntándose qué podría hacer por su hijo”. Sigue adelante y cuando llegues a la encina del Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Betel a dar culto a Dios, uno con tres cabritos, otro con tres panes y el otro con un pellejo de vino. Ellos te saludarán, te ofrecerán dos panes y tú se los aceptarás.

Luego llegarás a Guibeá de Dios donde está el destacamento filisteo y, al entrar en la ciudad, te tropezarás con un grupo de profetas que bajan del santuario en trance profético, precedidos de arpas, tambores, flautas y cítaras. Entonces te invadirá el espíritu de Dios que te transformará en otra persona, y profetizarás con ellos. Cuando te hayan ocurrido estas señales, actúa como quieras, porque Dios está contigo. Luego desciende a Guilgal antes de que yo lo haga, pues también yo bajaré contigo para ofrecer holocaustos y sacrificios de comunión. Espera siete días hasta que me reúna contigo y te indique lo que tienes que hacer.

En cuanto Saúl se dio la vuelta, despidiéndose de Samuel, Dios le cambió el corazón y aquel mismo día le ocurrieron todas estas señales. Cuando llegaron a Guibeá, les salió al encuentro un grupo de profetas. Entonces el espíritu de Dios invadió a Saúl y se puso a profetizar con ellos. Cuantos lo conocían de antes y lo veían ahora profetizando entre los profetas comentaban entre sí: ¿Qué le ha pasado al hijo de Quis? ¿También Saúl se ha hecho profeta?

Y uno de ellos añadió: ¡A saber de quién serán esos! (De ahí viene el dicho: “¿También Saúl se ha hecho profeta?”).

Cuando acabó de profetizar, Saúl volvió a su casa. Su tío les preguntó a él y a su criado: ¿Dónde han ido?

Y él contestó: A buscar las asnas; pero como no aparecían, fuimos a ver a Samuel. Su tío le dijo: Cuéntame qué les ha dicho Samuel.

Respondió: Nos aseguró que las asnas habían aparecido. Pero no le mencionó nada del asunto de la realeza del que le había hablado Samuel.

Samuel convocó al pueblo ante el Señor en Mispá y habló así a los israelitas: Esto dice el Señor, Dios de Israel: “Yo saqué a Israel de Egipto y los libré del poder de los egipcios y de todos los reyes que los oprimían”. Pero ahora ustedes han rechazado a su Dios, el que los ha salvado de todas las desgracias y dificultades, y le han pedido que les nombre un rey. Pues bien, preséntense ante el Señor por tribus y por clanes.

Samuel ordenó acercarse a todas las tribus de Israel y la suerte recayó en la tribu de Benjamín. Después ordenó acercarse a los clanes de la tribu de Benjamín y la suerte recayó en el clan de Matrí. Finalmente la suerte recayó en Saúl, el hijo de Quis, a quien buscaron sin encontrarlo. Entonces volvieron a consultar al Señor: ¿Pero está aquí ese hombre?

El Señor respondió: Está escondido entre el equipaje. Corrieron a sacarlo de allí y se presentó ante el pueblo: destacaba entre toda la gente, sacándoles la cabeza. Entonces Samuel dijo a todo el pueblo: ¿Han visto al elegido del Señor? En todo el pueblo no hay quien se le pueda comparar.

Y todo el pueblo aclamó: ¡Viva el rey! Entonces Samuel expuso al pueblo el protocolo real y lo escribió en un libro que depositó ante el Señor. Luego despidió al pueblo, y se fueron cada uno a su casa. También Saúl marchó a su casa en Guibeá y con él marcharon aquellos valientes a los que Dios infundió ánimos. En cambio, los descontentos comentaban: ¿De qué va a salvarnos ese? Y no le quisieron hacer regalos. Pero Saúl no se dio por aludido.

Te digo así:

Después subió Nahas amonita, y acampó contra Jabes de Galaad. Y todos los de Jabes dijeron a Nahas: Haz alianza con nosotros, y te serviremos. Y Nahas amonita les respondió: Con esta condición haré alianza con vosotros, que a cada uno de todos vosotros saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel.

Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: Danos siete días, para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel; y si no hay nadie que nos defienda, saldremos a ti. Llegando los mensajeros a Gabaa de Saúl, dijeron estas palabras en oídos del pueblo; y todo el pueblo alzó su voz y lloró.

Y he aquí Saúl que venía del campo, tras los bueyes; y dijo Saúl: ¿Qué tiene el pueblo, que llora? Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes. Al oír Saúl estas palabras, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder; y él se encendió en ira en gran manera.

Y tomando un par de bueyes, los cortó en trozos y los envió por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: Así se hará con los bueyes del que no saliere en pos de Saúl y en pos de Samuel. Y cayó temor de Jehová sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre. Y los contó en Bezec; y fueron los hijos de Israel trescientos mil, y treinta mil los hombres de Judá.

Y respondieron a los mensajeros que habían venido: Así diréis a los de Jabes de Galaad: Mañana al calentar el sol, seréis librados. Y vinieron los mensajeros y lo anunciaron a los de Jabes, los cuales se alegraron. Y los de Jabes dijeron a los enemigos: Mañana saldremos a vosotros, para que hagáis con nosotros todo lo que bien os pareciere.

Aconteció que al día siguiente dispuso Saúl al pueblo en tres compañías, y entraron en medio del campamento a la vigilia de la mañana, e hirieron a los amonitas hasta que el día calentó; y los que quedaron fueron dispersos, de tal manera que no quedaron dos de ellos juntos. El pueblo entonces dijo a Samuel: ¿Quiénes son los que decían: ¿Ha de reinar Saúl sobre nosotros? Dadnos esos hombres, y los mataremos.

Y Saúl dijo: No morirá hoy ninguno, porque hoy Jehová ha dado salvación en Israel. Mas Samuel dijo al pueblo: Venid, vamos a Gilgal para que renovemos allí el reino. Y fue todo el pueblo a Gilgal, e invistieron allí a Saúl por rey delante de Jehová en Gilgal. Y sacrificaron allí ofrendas de paz delante de Jehová, y se alegraron mucho allí Saúl y todos los de Israel.

Atiende bien, pon atención.

Dijo Samuel a todo Israel: He aquí, yo he oído vuestra voz en todo cuanto me habéis dicho y os he puesto rey. Ahora, pues, he aquí que vuestro rey va delante de vosotros. Yo soy ya viejo y estoy lleno de canas; y he aquí, mis hijos están con vosotros, y yo he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta este día.

Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, o si he tomado el asno de alguno, o si he calumniado a alguien, o si he agraviado a alguno o si de alguien he aceptado soborno por el cual haya cerrado mis ojos; y os lo restituiré. Entonces dijeron: Nunca nos has calumniado ni agraviado, ni has tomado nada de mano de ningún hombre.

Y él les dijo: Jehová es testigo contra vosotros, y su ungido también es testigo en este día, de que no habéis hallado en mis manos cosa alguna. Y ellos respondieron: Él es testigo.

Entonces Samuel dijo al pueblo: Jehová es quien designó a Moisés y a Aarón, y quien sacó a vuestros padres de la tierra de Egipto. Ahora, pues, aguardad, y yo expondré ante vosotros delante de Jehová todos los actos de justicia que Jehová ha hecho por vosotros y por vuestros padres.

Cuando Jacob hubo entrado en Egipto y entonces vuestros padres clamaron a Jehová, Jehová envió a Moisés y a Aarón, quienes sacaron a vuestros padres de Egipto y los hicieron habitar en este lugar. Pero olvidaron a Jehová su Dios, y él los vendió en manos de Sísara, capitán del ejército de Hazor, y en manos de los filisteos y en manos del rey de Moab, que les hicieron la guerra.

Y ellos clamaron a Jehová y dijeron: Hemos pecado, porque hemos abandonado a Jehová y hemos servido a los baales y a Astarot; líbranos, pues, ahora de manos de nuestros enemigos, y te serviremos. Entonces Jehová envió a Jerobaal, y a Bedán, y a Jefté y a Samuel, y os libró de manos de vuestros enemigos de alrededor, y habitasteis seguros.

Y habiendo visto que Nahas, rey de los hijos de Amón, venía contra vosotros, me dijisteis: No, sino que ha de reinar un rey sobre nosotros, cuando vuestro rey era Jehová vuestro Dios. Ahora, pues, he aquí el rey que habéis elegido, el cual pedisteis; ya veis que Jehová ha puesto rey sobre vosotros.

Si teméis a Jehová, y le servís, y escucháis su voz y no sois rebeldes a la palabra de Jehová, entonces, tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros, continuaréis yendo en pos de Jehová vuestro Dios. Mas si no escucháis la voz de Jehová y si sois rebeldes a las palabras de Jehová, la mano de Jehová estará contra vosotros como estuvo contra vuestros padres.

Esperad aún ahora y mirad esta gran cosa que Jehová hará delante de vuestros ojos. ¿No es ahora la siega del trigo? Yo clamaré a Jehová, y él dará truenos y lluvia, para que conozcáis y veáis que es grande vuestra maldad que habéis hecho ante los ojos de Jehová al haber pedido un rey para vosotros.

Y Samuel clamó a Jehová, y Jehová dio truenos y lluvia en aquel día; y todo el pueblo temió en gran manera a Jehová y a Samuel. Entonces dijo todo el pueblo a Samuel: Ruega por tus siervos a Jehová tu Dios para que no muramos, porque a todos nuestros pecados hemos añadido este mal de pedir un rey para nosotros.

Y Samuel respondió al pueblo: No temáis; vosotros habéis cometido todo este mal, pero con todo eso, no os apartéis de ir en pos de Jehová, sino servid a Jehová con todo vuestro corazón. No os apartéis yendo en pos de las vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades. Pues Jehová no desamparará a su pueblo por su gran nombre, porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo.

Así que, en cuanto a mí, lejos esté de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes bien, yo os enseñaré el camino bueno y recto. Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros. Mas si perseveráis en hacer el mal, vosotros y vuestro rey pereceréis.

Te digo así:

Había ya Saúl reinado un año, y cuando hubo reinado dos años sobre Israel, escogió a tres mil hombres de Israel; dos mil estuvieron con Saúl en Micmas y en la región montañosa de Bet-el, y mil estuvieron con Jonatán en Gabaa de Benjamín; y envió al resto del pueblo, cada uno a su tienda.

Y Jonatán atacó a la guarnición de los filisteos que había en Geba, y lo oyeron los filisteos. E hizo Saúl tocar trompeta por toda la tierra, diciendo: Oigan los hebreos. Y todo Israel oyó que se decía: Saúl ha atacado a la guarnición de los filisteos; y también que Israel se había hecho odioso a los filisteos. Y se reunió el pueblo en pos de Saúl en Gilgal.

Entonces los filisteos se reunieron para pelear contra Israel: treinta mil carros, y seis mil hombres de a caballo, y pueblo tan numeroso como la arena que está a la orilla del mar; y subieron y acamparon en Micmas, al oriente de Bet-avén. Cuando los hombres de Israel vieron que estaban en apuros (porque el pueblo estaba en gran aprieto), se escondió el pueblo en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas.

Y algunos de los hebreos pasaron el Jordán a la tierra de Gad y de Galaad; pero Saúl estaba aún en Gilgal, y todo el pueblo iba tras él temblando. Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había señalado; pero Samuel no llegaba a Gilgal, y el pueblo se desbandaba.

Entonces dijo Saúl: Traedme el holocausto y las ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto. Y aconteció que cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí que Samuel venía; y Saúl salió a recibirle para saludarle.

Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se desbandaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, me dije: Los filisteos descenderán ahora contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. De modo que me sentí forzado, pues, y ofrecí holocausto.  

Entonces Samuel dijo a Saúl: Neciamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Pero ahora tu 

reino no será duradero. Jehová se ha buscado un hombre según su corazón, a quien Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Y levantándose Samuel, subió de Gilgal a Gabaa de Benjamín. Y Saúl contó la gente que se hallaba con él, como seiscientos hombres.  Saúl, pues, y Jonatán, su hijo, y el pueblo que con ellos se hallaba se quedaron en Gabaa de Benjamín, mientras los filisteos habían acampado en Micmas. Y salieron algunos del campamento de los filisteos en tres escuadrones para merodear. Un escuadrón se dirigió por el camino de Ofra hacia la tierra de Sual. Otro escuadrón marchó hacia Bet-horón, y el tercer escuadrón marchó hacia la región que mira al valle de Zeboim hacia el desierto.

Y en toda la tierra de Israel no se hallaba herrero, porque los filisteos habían dicho: Para que los hebreos no hagan espada o lanza. Y todos los de Israel acudían a los filisteos, cada cual para afilar la reja de su arado, y su azadón, y su hacha y su hoz.  

El precio por las rejas de arado era un pim, y por los azadones, y por las horquillas, y por las hachas y por componer las aguijadas.  

Así aconteció que en el día de la batalla no se halló espada ni lanza en mano de ninguno de todo el pueblo que estaba con Saúl y con Jonatán, excepto Saúl y su hijo Jonatán, que sí las tenían. Y la guarnición de los filisteos salió hacia el paso de Micmas.

Atiende bien, pon atención.

Aconteció un día, que Jonatán hijo de Saúl dijo a su criado que le traía las armas: Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel lado. Y no lo hizo saber a su padre.

Y Saúl se hallaba al extremo de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrón, y la gente que estaba con él era como seiscientos hombres. Y Ahías hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí, sacerdote de Jehová en Silo, llevaba el efod; y no sabía el pueblo que Jonatán se hubiese ido.

Y entre los desfiladeros por donde Jonatán procuraba pasar a la guarnición de los filisteos, había un peñasco agudo de un lado, y otro del otro lado; el uno se llamaba Boses, y el otro Sene. Uno de los peñascos estaba situado al norte, hacia Micmas, y el otro al sur, hacia Gabaa. Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.

Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo a tu voluntad. Dijo entonces Jonatán: Vamos a pasar a esos hombres, y nos mostraremos a ellos. Si nos dijeren así: Esperad hasta que lleguemos a vosotros, entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no subiremos a ellos. Más si nos dijeren así: Subid a nosotros, entonces subiremos, porque Jehová los ha entregado en nuestra mano; y esto nos será por señal.

Se mostraron, pues, ambos a la guarnición de los filisteos, y los filisteos dijeron: He aquí los hebreos, que salen de las cavernas donde se habían escondido. Y los hombres de la guarnición respondieron a Jonatán y a su paje de armas, y dijeron: Subid a nosotros, y os haremos saber una cosa. Entonces Jonatán dijo a su paje de armas: Sube tras mí, porque Jehová los ha entregado en manos de Israel. Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas; y a los que caían delante de Jonatán, su paje de armas que iba tras él los mataba.

Y fue esta primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas, como veinte hombres, en el espacio de una media yugada de tierra. Y hubo pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido a merodear, también ellos tuvieron pánico, y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación.

Y los centinelas de Saúl vieron desde Gabaa de Benjamín cómo la multitud estaba turbada, e iba de un lado a otro y era deshecha. Entonces Saúl dijo al pueblo que estaba con él: Pasad ahora revista, y ved quién se haya ido de los nuestros. Pasaron revista, y he aquí que faltaba Jonatán y su paje de armas.

Y Saúl dijo a Ahías: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel. Pero aconteció que mientras aún hablaba Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Detén tu mano. Y juntando Saúl a todo el pueblo que con él estaba, llegaron hasta el lugar de la batalla; y he aquí que la espada de cada uno estaba vuelta contra su compañero, y había gran confusión.

Y los hebreos que habían estado con los filisteos de tiempo atrás, y habían venido con ellos de los alrededores al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán. Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en el monte de Efraín, oyendo que los filisteos huían, también ellos los persiguieron en aquella batalla.

Así salvó Jehová a Israel aquel día. Y llegó la batalla hasta Bet-avén. Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.

Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo. Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento. Pero Jonatán no había oído cuando su padre había juramentado al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y la mojó en un panal de miel, y llevó su mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos.

Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfallecía. Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel. ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?

E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado. Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre.  Y le dieron aviso a Saúl, diciendo: El pueblo peca contra Jehová, comiendo la carne con la sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una piedra grande.

Además dijo Saúl: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlas aquí, y comed; y no pequéis contra Jehová comiendo la carne con la sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y las degollaron allí. Y edificó Saúl altar a Jehová; este altar fue el primero que edificó a Jehová.

Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Acerquémonos aquí a Dios. Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Más Jehová no le dio respuesta aquel día.

Entonces dijo Saúl: Venid acá todos los principales del pueblo, y sabed y ved en qué ha consistido este pecado hoy; porque vive Jehová que salva a Israel, que aunque fuere en Jonatán mi hijo, de seguro morirá. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese.

Dijo luego a todo Israel: Vosotros estaréis a un lado, y yo y Jonatán mi hijo estaremos al otro lado. Y el pueblo respondió a Saúl: Haz lo que bien te pareciere. Entonces dijo Saúl a Jehová Dios de Israel: Da suerte perfecta. Y la suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, y el pueblo salió libre.

Y Saúl dijo: Echad suertes entre mí y Jonatán mi hijo. Y la suerte cayó sobre Jonatán. Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir? Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán.

Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán. Y Saúl dejó de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar.

Después de haber tomado posesión del reinado de Israel, Saúl hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los filisteos; y adondequiera que se volvía, era vencedor. Y reunió un ejército y derrotó a Amalec, y libró a Israel de mano de los que lo saqueaban.

Y los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isúi y Malquisúa. Y los nombres de sus dos hijas eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical. Y el nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner tío de Saúl.

Porque Cis padre de Saúl, y Ner padre de Abner, fueron hijos de Abiel. Y hubo guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Saúl; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo.

Te digo así:

Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos.

Saúl, pues, convocó al pueblo y les pasó revista en Telaim, doscientos mil de a pie, y diez mil hombres de Judá. Y viniendo Saúl a la ciudad de Amalec, puso emboscada en el valle. Y dijo Saúl a los ceneos: Idos, apartaos y salid de entre los de Amalec, para que no os destruya juntamente con ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel, cuando subían de Egipto. Y se apartaron los ceneos de entre los hijos de Amalec.

Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto. Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató  a filo de espada. Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; más todo lo que era vil y despreciable destruyeron. Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche.  Madrugó luego Samuel para ir a encontrar a Saúl por la mañana;  y fue dado aviso a Samuel, diciendo: Saúl ha venido a Carmel, y he aquí se levantó un monumento, y dio la vuelta, y pasó adelante y descendió a Gilgal.  

Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová. Samuel entonces dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos?

Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos. Entonces dijo Samuel a Saúl: Déjame declararte lo que Jehová me ha dicho esta noche. Y él le respondió: Di.

Y dijo Samuel: Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre Israel? Y Jehová te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová?

Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal.

Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.

Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová.                       

Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.

Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios. Y volvió Samuel tras Saúl, y adoró Saúl a Jehová.

Después dijo Samuel: Traedme a Agag rey de Amalec. Y Agag vino a él alegremente. Y dijo Agag: Ciertamente ya pasó la amargura de la muerte. Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal.

Se fue luego Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl. Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.

Atiende bien, pon atención.

Hermanos evangélicos, Gedeón no quiso ser rey de Israel y continuó como juez, Samuel era el último de los jueces y también era profeta de Jehová, pues el pueblo hablaba con él constantemente y le pedía un rey, no era suficiente con los jueces, Israel necesitaba una autoridad mayor.

Los hijos de Samuel eran corruptos, eran ambiciosos y codiciosos y no hacían justicia. Entonces el pueblo se cansó de Joel y Abias y pidieron un rey, Samuel habló con Jehová y el Señor le respondió: “Dale a tu pueblo lo que te pide”.

Tiempo después Jehová le dijo a Samuel: “Mañana a esta misma hora te enviaré un hombre de la tierra de Benjamín. Tú lo ungirás como rey de Israel, y él librará al pueblo de las manos de los filisteos.

Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le dijo: “Este es el hombre del que te he hablado, él gobernará a mi pueblo”.

Entonces ambos fueron al santuario, y luego a la casa del profeta, y al siguiente día Samuel ungió a Saúl con aceite, y le dijo: “Jehová te ha ungido como rey de Israel”. Cuando Saúl se alejó de Samuel, Dios le cambió el corazón y todas las señales se cumplieron ese mismo día.

Hermanos evangélicos, los jueces no solucionaron nada, y un rey tampoco lo haría. Los israelitas eran idólatras, eran politeístas, ellos obedecían a Jehová el día lunes pero el día martes obedecían a Baal, eran traicioneros, practicaban la apostasía y el sincretismo. El Señor estaba cansado de ellos pero los seguía ayudando, pues Israel es su pueblo.

La presencia del rey representaba un gobierno diferente, algo distinto. Actualmente la elección de un Presidente significa democracia en un país, a Saúl lo eligió Dios, al Presidente lo elige el pueblo.

Jehová gobierna a través de la Teocracia. Amén.

Te digo así:

Saúl reinaba su segundo año en Israel y surgió un problema, y ese problema fue pecado. Sabemos que nosotros tenemos que confiar en Dios y esperar en el Señor.

Hermanos evangélicos, la victoria es de Jehová, Saúl perdió la fe y la paciencia entonces hizo un holocausto en ausencia de Samuel, y en ausencia de Jehová. El pueblo estaba temblando de miedo pues los filisteos iban contra ellos, Saúl esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho, pero el profeta no llegaba a Gilgal, y el pueblo empezó a desertar.

Saúl perdió la paciencia, no se dio cuenta que Dios lo estaba probando para confirmar su reinado. No era con la fuerza de Saúl, era con el poder de Jehová de los ejércitos.

El rey no estuvo a la altura de su cargo y responsabilidades, dejó de escuchar y desobedeció al Señor. Saúl se asustó, y olvidó que Dios no demora y no se equivoca. Finalmente Saúl fue desechado.

El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos (Daniel 2:21).

Atiende bien, pon atención.

Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.

Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido. Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que yo te dijere. Hizo, pues, Samuel como le dijo Jehová; y luego que él llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida? El respondió: Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Jehová; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio.

Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: Tampoco a éste ha escogido Jehová. Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido Jehová. E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos.

Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.

Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.

El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta. Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él toque con su mano, y tengas alivio. Y Saúl respondió a sus criados: Buscadme, pues, ahora alguno que toque bien, y traédmelo.

Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él. Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo: Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas.

Y tomó Isaí un asno cargado de pan, una vasija de vino y un cabrito, y lo envió a Saúl por medio de David su hijo. Y viniendo David a Saúl, estuvo delante de él; y él le amó mucho, y le hizo su paje de armas.

Y Saúl envió a decir a Isaí: Yo te ruego que esté David conmigo, pues ha hallado gracia en mis ojos. Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.

Te digo así:

Los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra, y se congregaron en Soco, que es de Judá, y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes-damim. También Saúl y los hombres de Israel se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos.

Y los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, y el valle entre ellos. Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce.

Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él. Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí.

Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis. Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.

Y David era hijo de aquel hombre efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre era Isaí, el cual tenía ocho hijos; y en el tiempo de Saúl este hombre era viejo y de gran edad entre los hombres. Y los tres hijos mayores de Isaí habían ido para seguir a Saúl a la guerra. Y los nombres de sus tres hijos que habían ido a la guerra eran: Eliab el primogénito, el segundo Abinadab, y el tercero Sama; y David era el menor. Siguieron, pues, los tres mayores a Saúl.

Pero David había ido y vuelto, dejando a Saúl, para apacentar las ovejas de su padre en Belén. Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días.

Y dijo Isaí a David su hijo: Toma ahora para tus hermanos un efa de este grano tostado, y estos diez panes, y llévalo pronto al campamento a tus hermanos. Y estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los mil; y mira si tus hermanos están buenos, y toma prendas de ellos.

Y Saúl y ellos y todos los de Israel estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos. Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isaí le había mandado; y llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, y daba el grito de combate.

Y se pusieron en orden de batalla Israel y los filisteos, ejército frente a ejército. Entonces David dejó su carga en mano del que guardaba el bagaje, y corrió al ejército; y cuando llegó, preguntó por sus hermanos, si estaban bien. Mientras él hablaba con ellos, he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y las oyó David.

Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor. Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.

Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: Así se hará al hombre que le venciere. Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, se encendió en ira contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿Y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido. David respondió: ¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar?

Y apartándose de él hacia otros, preguntó de igual manera; y le dio el pueblo la misma respuesta de antes. Fueron oídas las palabras que David había dicho, y las refirieron delante de Saúl; y él lo hizo venir. Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.

Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba.

Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.

Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas.

Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer.

Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos?  Y maldijo a David por sus dioses. Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.

Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.

Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano. Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron. Levantándose luego los de Israel y los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón.

Y volvieron los hijos de Israel de seguir tras los filisteos, y saquearon su campamento. Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén, pero las armas de él las puso en su tienda. Y cuando Saúl vio a David que salía a encontrarse con el filisteo, dijo a Abner general del ejército: Abner, ¿de quién es hijo ese joven? Y Abner respondió: Vive tu alma, oh rey, que no lo sé. Y el rey dijo: Pregunta de quién es hijo ese joven.

Y cuando David volvía de matar al filisteo, Abner lo tomó y lo llevó delante de Saúl, teniendo David la cabeza del filisteo en su mano. Y le dijo Saúl: Muchacho, ¿de quién eres hijo? Y David respondió: Yo soy hijo de tu siervo Isaí de Belén.

Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó. Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado.

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará (Deuteronomio 31:4-6).

Atiende bien, pon atención.

David era como Abel, cuidaba el rebaño, primero fue pastor de ovejas y luego fue rey. En el Nuevo Testamento Jesús estuvo en la tierra como pastor de su iglesia, de esa manera confirmó su reinado en el cielo y la tierra, el Señor fue perfecto.

El rey o Presidente está para servir, preocuparse, ayudar y trabajar para el pueblo. Y el pastor está para enseñar, pastorear y evangelizar a la iglesia.

David era un pastor muy jovencito, un adolescente. Pastorear significa llevar el ganado al campo y cuidar de él, es dedicarse a la actividad del pastoreo de cierto tipo de ganado.

Entonces David estaba en formación, era un proyecto importante. Dios escogió al más chico porque él es el más grande.

Como dicen por ahí, no te dejes llevar por las apariencias. Oye, ese muchachito mató a Goliat.

Escrito está: Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Más los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

Jehová me habló, diciendo: Tú pasarás hoy el territorio de Moab, a Ar. Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado por heredad.

(Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos; pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Estos sucedieron a aquéllos, y habitaron en su lugar, como hizo Jehová con los hijos de Esaú que habitaban en Seir, delante de los cuales destruyó a los horeos; y ellos sucedieron a éstos, y habitaron en su lugar hasta hoy. Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)

Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él. Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti.

Goliat es un nombre propio masculino en su variante en español. Procede del hebreo גולית, aunque el nombre es probablemente de origen filisteo. Se le suele atribuir el significado de «el que vive peregrinando».

Goliat era extraordinariamente alto para la media incluso para los estándares actuales. Los escritos cifran su estatura en seis codos y un palmo (2,9 m). Su cota de malla de cobre pesaba 5.000 siclos (57 kg), y la hoja de hierro de su lanza 600 siclos (6,8 kg). Era uno de los Refaím, y puede que haya sido un soldado mercenario del ejército filisteo. Es necesario notar que la altura descrita en la Biblia acerca de Goliat es de aproximadamente 2 metros y 90 centímetros.

Te digo así:

Escrito está: También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.   Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.

Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos. Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.

Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Atiende bien, pon atención.

Hermanos evangélicos, son los últimos tiempos, el diablo está haciendo cosas terribles en la sociedad, las familias están destruidas, la iglesia está en apostasía, y los Presidentes son delincuentes. La masonería maneja todo.

Actualmente el hombre es sin alma, sin espíritu y sin corazón. Por eso practica la violencia extrema, la degeneración y perversidad total.

Alma, espíritu y corazón en tinieblas, los pactados e idólatras son sinvergüenzas, ellos les dieron libertad a sus demonios para que esos espíritus muertos, vivan. Los hombres son más malos que antes, y se pondrán peor.

Son hombres en su apariencia y animales en su comportamiento, son reptilianos. Hombres animales, son legiones de demonios viviendo y actuando en ellos. Practican la brujería y hechicería, y saben mucho de tecnología.

Dirás asimismo a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran en Israel, que ofreciere alguno de sus hijos a Moloc, de seguro morirá; el pueblo de la tierra lo apedreará. Y yo pondré mi rostro contra el tal varón, y lo cortaré de entre su pueblo, por cuanto dio de sus hijos a Moloc, contaminando mi santuario y profanando mi santo nombre (Levítico 20:1-3).

Los masones y santeros realizan pactos satánicos para obtener poder, fama y dinero, ellos entregan sus almas a Satanás y a los demonios, también entregan las almas de sus hijos para que esos espíritus dirijan sus vidas. 

Todo pacto tiene condiciones, ellos reciben poder, fama y dinero pero tienen que robar, matar y destruir, los que pactan tienen que practicar la brujería y hechicería. Cuando hacen el ritual de iniciación se convierten en hombres animales, entonces la personalidad, el carácter y el temperamento de ellos se convierten en satánicos. Cambian su manera de pensar y su forma de comportarse, son embrujados y hechizados para que sus demonios se manifiesten de manera normal a través de ellos.

Atiende bien, pon atención.

Aconteció un día, que Jonatán hijo de Saúl dijo a su criado que le traía las armas: Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel lado. Y no lo hizo saber a su padre.

Y Saúl se hallaba al extremo de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrón, y la gente que estaba con él era como seiscientos hombres. Y Ahías hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí, sacerdote de Jehová en Silo, llevaba el efod; y no sabía el pueblo que Jonatán se hubiese ido.

Y entre los desfiladeros por donde Jonatán procuraba pasar a la guarnición de los filisteos, había un peñasco agudo de un lado, y otro del otro lado; el uno se llamaba Boses, y el otro Sene. Uno de los peñascos estaba situado al norte, hacia Micmas, y el otro al sur, hacia Gabaa. Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.

Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo a tu voluntad. Dijo entonces Jonatán: Vamos a pasar a esos hombres, y nos mostraremos a ellos. Si nos dijeren así: Esperad hasta que lleguemos a vosotros, entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no subiremos a ellos. Más si nos dijeren así: Subid a nosotros, entonces subiremos, porque Jehová los ha entregado en nuestra mano; y esto nos será por señal.

Se mostraron, pues, ambos a la guarnición de los filisteos, y los filisteos dijeron: He aquí los hebreos, que salen de las cavernas donde se habían escondido. Y los hombres de la guarnición respondieron a Jonatán y a su paje de armas, y dijeron: Subid a nosotros, y os haremos saber una cosa. Entonces Jonatán dijo a su paje de armas: Sube tras mí, porque Jehová los ha entregado en manos de Israel. Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas; y a los que caían delante de Jonatán, su paje de armas que iba tras él los mataba.

Y fue esta primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas, como veinte hombres, en el espacio de una media yugada de tierra. Y hubo pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido a merodear, también ellos tuvieron pánico, y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación.

Y los centinelas de Saúl vieron desde Gabaa de Benjamín cómo la multitud estaba turbada, e iba de un lado a otro y era deshecha. Entonces Saúl dijo al pueblo que estaba con él: Pasad ahora revista, y ved quién se haya ido de los nuestros. Pasaron revista, y he aquí que faltaba Jonatán y su paje de armas.

Y Saúl dijo a Ahías: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel. Pero aconteció que mientras aún hablaba Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Detén tu mano. Y juntando Saúl a todo el pueblo que con él estaba, llegaron hasta el lugar de la batalla; y he aquí que la espada de cada uno estaba vuelta contra su compañero, y había gran confusión.

Y los hebreos que habían estado con los filisteos de tiempo atrás, y habían venido con ellos de los alrededores al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán. Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en el monte de Efraín, oyendo que los filisteos huían, también ellos los persiguieron en aquella batalla.

Así salvó Jehová a Israel aquel día. Y llegó la batalla hasta Bet-avén. Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.

Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo. Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento. Pero Jonatán no había oído cuando su padre había juramentado al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y la mojó en un panal de miel, y llevó su mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos.

Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfallecía. Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel. ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?

E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado. Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre.  Y le dieron aviso a Saúl, diciendo: El pueblo peca contra Jehová, comiendo la carne con la sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una piedra grande.

Además dijo Saúl: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlas aquí, y comed; y no pequéis contra Jehová comiendo la carne con la sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y las degollaron allí. Y edificó Saúl altar a Jehová; este altar fue el primero que edificó a Jehová.

Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Acerquémonos aquí a Dios. Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Más Jehová no le dio respuesta aquel día.

Entonces dijo Saúl: Venid acá todos los principales del pueblo, y sabed y ved en qué ha consistido este pecado hoy; porque vive Jehová que salva a Israel, que aunque fuere en Jonatán mi hijo, de seguro morirá. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese.

Dijo luego a todo Israel: Vosotros estaréis a un lado, y yo y Jonatán mi hijo estaremos al otro lado. Y el pueblo respondió a Saúl: Haz lo que bien te pareciere. Entonces dijo Saúl a Jehová Dios de Israel: Da suerte perfecta. Y la suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, y el pueblo salió libre.

Y Saúl dijo: Echad suertes entre mí y Jonatán mi hijo. Y la suerte cayó sobre Jonatán. Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir? Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán.

Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán. Y Saúl dejó de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar.

Después de haber tomado posesión del reinado de Israel, Saúl hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los filisteos; y adondequiera que se volvía, era vencedor. Y reunió un ejército y derrotó a Amalec, y libró a Israel de mano de los que lo saqueaban.

Y los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isúi y Malquisúa. Y los nombres de sus dos hijas eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical. Y el nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner tío de Saúl.

Porque Cis padre de Saúl, y Ner padre de Abner, fueron hijos de Abiel. Y hubo guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Saúl; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo.

Te digo así:

Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos.

Saúl, pues, convocó al pueblo y les pasó revista en Telaim, doscientos mil de a pie, y diez mil hombres de Judá. Y viniendo Saúl a la ciudad de Amalec, puso emboscada en el valle. Y dijo Saúl a los ceneos: Idos, apartaos y salid de entre los de Amalec, para que no os destruya juntamente con ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel, cuando subían de Egipto. Y se apartaron los ceneos de entre los hijos de Amalec.

Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto. Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató  a filo de espada. Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; más todo lo que era vil y despreciable destruyeron. Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche.  Madrugó luego Samuel para ir a encontrar a Saúl por la mañana;  y fue dado aviso a Samuel, diciendo: Saúl ha venido a Carmel, y he aquí se levantó un monumento, y dio la vuelta, y pasó adelante y descendió a Gilgal.  

Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová. Samuel entonces dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos?

Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos. Entonces dijo Samuel a Saúl: Déjame declararte lo que Jehová me ha dicho esta noche. Y él le respondió: Di.

Y dijo Samuel: Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre Israel? Y Jehová te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová?

Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal.

Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.

Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová.                       

Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.

Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios. Y volvió Samuel tras Saúl, y adoró Saúl a Jehová.

Después dijo Samuel: Traedme a Agag rey de Amalec. Y Agag vino a él alegremente. Y dijo Agag: Ciertamente ya pasó la amargura de la muerte. Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal.

Se fue luego Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl. Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.

Atiende bien, pon atención.

Hermanos evangélicos, Gedeón no quiso ser rey de Israel y continuó como juez, Samuel era el último de los jueces y también era profeta de Jehová, pues el pueblo hablaba con él constantemente y le pedía un rey, no era suficiente con los jueces, Israel necesitaba una autoridad mayor.

Los hijos de Samuel eran corruptos, eran ambiciosos y codiciosos y no hacían justicia. Entonces el pueblo se cansó de Joel y Abias y pidieron un rey, Samuel habló con Jehová y el Señor le respondió: “Dale a tu pueblo lo que te pide”.

Tiempo después Jehová le dijo a Samuel: “Mañana a esta misma hora te enviaré un hombre de la tierra de Benjamín. Tú lo ungirás como rey de Israel, y él librará al pueblo de las manos de los filisteos.

Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le dijo: “Este es el hombre del que te he hablado, él gobernará a mi pueblo”.

Entonces ambos fueron al santuario, y luego a la casa del profeta, y al siguiente día Samuel ungió a Saúl con aceite, y le dijo: “Jehová te ha ungido como rey de Israel”. Cuando Saúl se alejó de Samuel, Dios le cambió el corazón y todas las señales se cumplieron ese mismo día.

Hermanos evangélicos, los jueces no solucionaron nada, y un rey tampoco lo haría. Los israelitas eran idólatras, eran politeístas, ellos obedecían a Jehová el día lunes pero el día martes obedecían a Baal, eran traicioneros, practicaban la apostasía y el sincretismo. El Señor estaba cansado de ellos pero los seguía ayudando, pues Israel es su pueblo.

La presencia del rey representaba un gobierno diferente, algo distinto. Actualmente la elección de un Presidente significa democracia en un país, a Saúl lo eligió Dios, al Presidente lo elige el pueblo.

Jehová gobierna a través de la Teocracia. Amén.

Te digo así:

Saúl reinaba su segundo año en Israel y surgió un problema, y ese problema fue pecado. Sabemos que nosotros tenemos que confiar en Dios y esperar en el Señor.

Hermanos evangélicos, la victoria es de Jehová, Saúl perdió la fe y la paciencia entonces hizo un holocausto en ausencia de Samuel, y en ausencia de Jehová. El pueblo estaba temblando de miedo pues los filisteos iban contra ellos, Saúl esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho, pero el profeta no llegaba a Gilgal, y el pueblo empezó a desertar.

Saúl perdió la paciencia, no se dio cuenta que Dios lo estaba probando para confirmar su reinado. No era con la fuerza de Saúl, era con el poder de Jehová de los ejércitos.

El rey no estuvo a la altura de su cargo y responsabilidades, dejó de escuchar y desobedeció al Señor. Saúl se asustó, y olvidó que Dios no demora y no se equivoca. Finalmente Saúl fue desechado.

El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos (Daniel 2:21).

Atiende bien, pon atención.

Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.

Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido. Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que yo te dijere. Hizo, pues, Samuel como le dijo Jehová; y luego que él llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida? El respondió: Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Jehová; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio.

Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: Tampoco a éste ha escogido Jehová. Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido Jehová. E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos.

Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.

Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.

El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta. Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él toque con su mano, y tengas alivio. Y Saúl respondió a sus criados: Buscadme, pues, ahora alguno que toque bien, y traédmelo.

Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él. Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo: Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas.

Y tomó Isaí un asno cargado de pan, una vasija de vino y un cabrito, y lo envió a Saúl por medio de David su hijo. Y viniendo David a Saúl, estuvo delante de él; y él le amó mucho, y le hizo su paje de armas.

Y Saúl envió a decir a Isaí: Yo te ruego que esté David conmigo, pues ha hallado gracia en mis ojos. Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.

Te digo así:

Los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra, y se congregaron en Soco, que es de Judá, y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes-damim. También Saúl y los hombres de Israel se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos.

Y los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, y el valle entre ellos. Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce.

Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él. Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí.

Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis. Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.

Y David era hijo de aquel hombre efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre era Isaí, el cual tenía ocho hijos; y en el tiempo de Saúl este hombre era viejo y de gran edad entre los hombres. Y los tres hijos mayores de Isaí habían ido para seguir a Saúl a la guerra. Y los nombres de sus tres hijos que habían ido a la guerra eran: Eliab el primogénito, el segundo Abinadab, y el tercero Sama; y David era el menor. Siguieron, pues, los tres mayores a Saúl.

Pero David había ido y vuelto, dejando a Saúl, para apacentar las ovejas de su padre en Belén. Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días.

Y dijo Isaí a David su hijo: Toma ahora para tus hermanos un efa de este grano tostado, y estos diez panes, y llévalo pronto al campamento a tus hermanos. Y estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los mil; y mira si tus hermanos están buenos, y toma prendas de ellos.

Y Saúl y ellos y todos los de Israel estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos. Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isaí le había mandado; y llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, y daba el grito de combate.

Y se pusieron en orden de batalla Israel y los filisteos, ejército frente a ejército. Entonces David dejó su carga en mano del que guardaba el bagaje, y corrió al ejército; y cuando llegó, preguntó por sus hermanos, si estaban bien. Mientras él hablaba con ellos, he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y las oyó David.

Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor. Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.

Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: Así se hará al hombre que le venciere. Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, se encendió en ira contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿Y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido. David respondió: ¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar?

Y apartándose de él hacia otros, preguntó de igual manera; y le dio el pueblo la misma respuesta de antes. Fueron oídas las palabras que David había dicho, y las refirieron delante de Saúl; y él lo hizo venir. Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.

Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba.

Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.

Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas.

Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer.

Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos?  Y maldijo a David por sus dioses. Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.

Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.

Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano. Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron. Levantándose luego los de Israel y los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón.

Y volvieron los hijos de Israel de seguir tras los filisteos, y saquearon su campamento. Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén, pero las armas de él las puso en su tienda. Y cuando Saúl vio a David que salía a encontrarse con el filisteo, dijo a Abner general del ejército: Abner, ¿de quién es hijo ese joven? Y Abner respondió: Vive tu alma, oh rey, que no lo sé. Y el rey dijo: Pregunta de quién es hijo ese joven.

Y cuando David volvía de matar al filisteo, Abner lo tomó y lo llevó delante de Saúl, teniendo David la cabeza del filisteo en su mano. Y le dijo Saúl: Muchacho, ¿de quién eres hijo? Y David respondió: Yo soy hijo de tu siervo Isaí de Belén.

Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó. Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado.

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará (Deuteronomio 31:4-6).

Atiende bien, pon atención.

David era como Abel, cuidaba el rebaño, primero fue pastor de ovejas y luego fue rey. En el Nuevo Testamento Jesús estuvo en la tierra como pastor de su iglesia, de esa manera confirmó su reinado en el cielo y la tierra, el Señor fue perfecto.

El rey o Presidente está para servir, preocuparse, ayudar y trabajar para el pueblo. Y el pastor está para enseñar, pastorear y evangelizar a la iglesia.

David era un pastor muy jovencito, un adolescente. Pastorear significa llevar el ganado al campo y cuidar de él, es dedicarse a la actividad del pastoreo de cierto tipo de ganado.

Entonces David estaba en formación, era un proyecto importante. Dios escogió al más chico porque él es el más grande.

Como dicen por ahí, no te dejes llevar por las apariencias. Oye, ese muchachito mató a Goliat.

Escrito está: Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Más los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

Jehová me habló, diciendo: Tú pasarás hoy el territorio de Moab, a Ar. Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado por heredad.

(Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos; pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Estos sucedieron a aquéllos, y habitaron en su lugar, como hizo Jehová con los hijos de Esaú que habitaban en Seir, delante de los cuales destruyó a los horeos; y ellos sucedieron a éstos, y habitaron en su lugar hasta hoy. Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)

Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él. Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti.

Goliat es un nombre propio masculino en su variante en español. Procede del hebreo גולית, aunque el nombre es probablemente de origen filisteo. Se le suele atribuir el significado de «el que vive peregrinando».

Goliat era extraordinariamente alto para la media incluso para los estándares actuales. Los escritos cifran su estatura en seis codos y un palmo (2,9 m). Su cota de malla de cobre pesaba 5.000 siclos (57 kg), y la hoja de hierro de su lanza 600 siclos (6,8 kg). Era uno de los Refaím, y puede que haya sido un soldado mercenario del ejército filisteo. Es necesario notar que la altura descrita en la Biblia acerca de Goliat es de aproximadamente 2 metros y 90 centímetros.

Te digo así:

Escrito está: También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.   Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.

Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos. Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.

Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Atiende bien, pon atención.

Hermanos evangélicos, son los últimos tiempos, el diablo está haciendo cosas terribles en la sociedad, las familias están destruidas, la iglesia está en apostasía, y los Presidentes son delincuentes. La masonería maneja todo.

Actualmente el hombre es sin alma, sin espíritu y sin corazón. Por eso practica la violencia extrema, la degeneración y perversidad total.

Alma, espíritu y corazón en tinieblas, los pactados e idólatras son sinvergüenzas, ellos les dieron libertad a sus demonios para que esos espíritus muertos, vivan. Los hombres son más malos que antes, y se pondrán peor.

Son hombres en su apariencia y animales en su comportamiento, son reptilianos. Hombres animales, son legiones de demonios viviendo y actuando en ellos. Practican la brujería y hechicería, y saben mucho de tecnología.

Dirás asimismo a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran en Israel, que ofreciere alguno de sus hijos a Moloc, de seguro morirá; el pueblo de la tierra lo apedreará. Y yo pondré mi rostro contra el tal varón, y lo cortaré de entre su pueblo, por cuanto dio de sus hijos a Moloc, contaminando mi santuario y profanando mi santo nombre (Levítico 20:1-3).

Los masones y santeros realizan pactos satánicos para obtener poder, fama y dinero, ellos entregan sus almas a Satanás y a los demonios, también entregan las almas de sus hijos para que esos espíritus dirijan sus vidas. 

Todo pacto tiene condiciones, ellos reciben poder, fama y dinero pero tienen que robar, matar y destruir, los que pactan tienen que practicar la brujería y hechicería. Cuando hacen el ritual de iniciación se convierten en hombres animales, entonces la personalidad, el carácter y el temperamento de ellos se convierten en satánicos. Cambian su manera de pensar y su forma de comportarse, son embrujados y hechizados para que sus demonios se manifiesten de manera normal a través de ellos.

Simplemente se muestran malas personas; sin alma, sin espíritu y sin corazón, pues están en tinieblas.

La personalidad es el conjunto de rasgos y cualidades que configuran la manera de ser de una persona y la diferencian de las demás.

La personalidad es un constructo psicológico, que se refiere a un conjunto dinámico de características psíquicas de una persona, a la organización interior que determina que los individuos actúen de manera diferente ante una determinada circunstancia. El concepto puede definirse también como el patrón de actitudes, pensamientos, sentimientos y repertorio conductual que caracteriza a una persona, y que tiene una cierta persistencia y estabilidad a lo largo de su vida, de modo tal que las manifestaciones de ese patrón en las diferentes situaciones posee algún grado de predictibilidad.

El carácter es la manera del cual una persona reacciona habitualmente frente a una situación. Es también la forma de expresar esta manera de reaccionar, señalando que la persona posee tal o cual perfil, característica o inclinación. Por ejemplo, se dice que una persona es generosa, altruista, bondadosa y/o servicial si le gusta servir y ayudar a otros. Y por su parte, alguien será calificado como rencoroso, si es muy riguroso y estricto con lo que dicen y hacen otros, si considera que los demás se expresan y actúan de una forma que no es de su bendita boca y si mantienen esta molestia, fastidio y/o enfado por largo tiempo sin olvidar y sin perdonar.

El estudio del carácter se conoce como caracterología. Esta temática tuvo su auge a inicios del siglo XX. Sin embargo, posteriormente, las investigaciones experimentales en relación a esta temática decayeron y hoy en día se profundiza más sobre el concepto de personalidad. En la actualidad, el estudio del carácter es particularmente analizado y explorado en el sector privado, muchas veces casi exclusivamente a nivel empírico y en muchos casos sobre la base del modelo desarrollado por René Le Senne.

El temperamento es la peculiaridad e intensidad individual de los afectos psíquicos y de la estructura dominante de humor y motivación. El término proviene del latín temperamentum: ‘medida’. Es la manera natural con que un ser humano interactúa con el entorno. Puede ser hereditario y no influyen factores externos (sólo si esos estímulos fuesen demasiado fuertes y constantes); es la capa instintivo-afectiva de la personalidad, sobre la cual la inteligencia y la voluntad modelarán el carácter (en el cual sí influye el ambiente); ocupa también la habilidad para adaptarse, el estado de ánimo, la intensidad, el nivel de actividad, la accesibilidad, y la regularidad; el temperamento es la naturaleza general de la personalidad de un individuo, basada las características del tipo de sistema nervioso.

El temperamento está relacionado con la influencia endocrina (que se debe a los genes, y que se manifiesta en determinados rasgos físicos y psicológicos). El temperamento y el carácter definen la personalidad del ser humano; y la diferente combinación e intensidad que éstos se manifiesten en sus diferentes áreas, nos hacen únicos y humanos. Los temperamentos o el temperamento es el rasgo descriptivo del estilo de actuar que nos distingue de los demás como únicos e irreemplazables, de modo que podamos armonizar con ellos.

El estudio de los temperamentos ocupaba un papel importante en la psicología anterior al siglo XX. Actualmente, tiene su gran valor cotidiano y de utilidad para las personas en búsqueda de mayor sentido a su vida mediante su expresión temperamental y de sus virtudes.

La personalidad, el carácter y el temperamento son embrujados, los masones y santeros están en tinieblas. Los demonios son espíritus inteligentes con formas de animales.

La demonología es el estudio acerca de la naturaleza y las cualidades de los demonios. La demonología confecciona listados que intentan nombrar y establecer una jerarquía de espíritus maléficos.

Allí se mencionan sus nombres, formas y funciones en el reino de las tinieblas.

Abaddón (Abadón, Abbadón, Addadomna, Apollyn, Apollyon): jefe de la séptima jerarquía de demonios, saltamontes simbólicos que salen de los pozos del Abismo con cabeza humana, cabellos de mujer, dientes de león, cola de escorpión, armados con corazas de hierro y coronas de oro. Algunos demonógrafos le consideraban el causante de las guerras, conflagraciones y cataclismos. Su nombre proviene de la palabra hebrea equivalente a ‘pérdida, ruina, muerte’; en griego deriva de apolyon, que el vulgo traduce por exterminans, es decir, ‘exterminador’.

Abalám (Abalán): Príncipe del infierno, poco conocido y perteneciente a la corte y séquito del rey Paymón. Presenta la figura de una mujer coronada de una diadema centelleante de piedras preciosas. Comanda doscientas legiones de ángeles rebeldes y de fuerzas infernales.

Aneberg: También conocido como Anabergo y Anneberg: demonio alemán, con aspecto de macho cabrío con cuernos de oro, o bien como un gigantesco caballo con un gran cuello, que vive bajo tierra y carece de todo rasgo amable; es el terror de los mineros, ya que muchos de ellos mueren al contacto con su espantoso aliento.

Anubis: Dios egipcio de la muerte y amo del infierno (V dinastía), hijo de Set y Nephtys: Con cabeza de chacal o de gavilán. Patrón de los embalsamadores, conducía las almas para ser sentenciadas en juicio respecto de su futuro.

Ariel: en la mitología hebrea, espíritu demoníaco del aire (más específicamente de los vientos). En el del islamismo, arcángel de Dios, identificado como un hombre con cara de león.

Astarté: También conocida como Baalit, Astartea, Estarot y Diana: reina de los espíritus de la muerte y esposa de Astaroth; preside los placeres del amor, su figura tiene cabeza de ternero con cuernos, y una cruz en la mano. Tuvo dos hijos: el Deseo y el Amor.

Baal: También conocido como Beel y Bel: divinidad (probablemente el sol) de varios pueblos situados en Asia Menor y su influencia: fenicios, caldeos, babilonios, sidonios e israelitas. Tiene el poder de hacer invisible a quienes lo convocan y puede volver a un hombre en un sabio.

Baalcefón: También conocido como Baalzephon, Balcefón y Baal-Sefón: divinidad de origen egipcio. Capitán de las guardias y centinelas del infierno; a posteriori se encargó de la fidelidad de los esclavos.

Baalzebub: dios fenicio de los oráculos; demonio de segunda categoría.

Baco: también conocido como Iacco: su nombre procede del término indoeuropeo que originó al sánscrito baksha (‘devorar’); del griego bakchos, por ser el símbolo del fuego que devora los sacrificios. Es el dios grecorromano de la vid, el baño y el vino, identificado con Dionysos, y que presidía sobre todos los árboles frutales. En Roma le estaban igualmente consagrados el toro, el asno, la cabra, la pantera, el lince, el cerdo, el caballo, la liebre, el delfín, el jabalí, la zorra, la abeja, la serpiente y el perro; entre los vegetales, se le dedicaban la viña, la hiedra, la encina, el mirto, el pino, el laurel, el granado, la higuera, el rosal, etc. En Demonología figura como príncipe de los sátiros y los silenos; es alegre y gozador y cuando asume el aspecto humano, uno de sus pies presenta algún defecto, y su pene es sobredimensionado. Suele presidir el Sabbath.

Belcebú ‘señor de las moscas’ (Beelzebub, Ba’al Zebûb y Baal Zabut: en la mitología hebrea se empleó para designar a Satán o a algún demonio menor, de acuerdo a la costumbre de representar como malignas a las deidades ajenas (el dios creador Baal, en este caso).

Budú: También conocido como Vudú, Vodú y Voodoo: dios africano de la hechicería; ídolo de la isla de Ceilán, representado bajo la forma de un gigante. Enseñó el arte de su mismo nombre a los grandes hechiceros de las tribus de Ceilán.

Dahaka: Demonio persa de la muerte, demonio del engaño y la mentira; es descripto con tres cabezas, y con escorpiones y lagartijas cubriendo su cuerpo.

Damballa: También conocido como Damballah Wédo: dios-serpiente de la religión vudú.

Erlik: También conocido como Erlik-Khan: espíritu maligno de Siberia; dios turco-mongol de los muertos. Se le representa con cabeza de toro, o bien cabalgando un toro; otras veces con cara de búfalo, cabeza con cuernos rodeada de llamas, o también con dos cabezas y cuatro manos; asimismo se lo ve con un collar de cráneos al cuello; en su mano derecha, un cetro rematado con una calavera; en la izquierda, una espada. Se le ofrecen sacrificios para aplacarle; no obstante, no se le tiene demasiado respeto. Las ofrendas son animales de color negro.

Iblís (Iblis al-Quadim, Eblís, Al-Harith, Azail, Sheitán, Satán): En el islamismo es un archidemonio y jefe supremo de los demonios yinas (djinns). Se lo asocia al pavo real y, por lo tanto, al dios Melek Tawus. Suele representársele como un espíritu estúpido, adornado con plumas de pavo real y con cabeza de mulo. Iblís es andrógino, con un sexo en cada pierna, pudiendo autofecundarse, y como consecuencia, poniendo diez huevos diarios, de los cuales nacen 70 demonios masculinos (shaytán), o femeninos (shaytana). A su lado todo es venenoso. Probablemente el nombre Iblís sea una alteración fonética árabe del vocablo griego diávolos, ‘fluye hacia abajo’.

Lamashtu: También conocida como Lamastu y Labartu: Divinidad asirio-babilónica, hija de Anu. Es un demonio de sexo femenino, negro, estéril e insaciable, con figura de monstruo con torso de mujer y cabeza y garras de león, orejas y dientes de asno, provisto de alas, y en posición de amamantar a dos cachorros sentados en un asno. Era muy temido por las mujeres parturientas y las madres lactantes. Adopta siete formas diferentes, y es uno de los siete demonios de Babilonia.

Licas: También conocido como Lycas y Alybas: Demonio del Támesis (Inglaterra). Era sumamente negro, con cuerpo hediondo y cubierto de una piel de lobo; se le propiciaban sacrificios humanos anuales.

Nigrum: Demonio principalmente Europeo, muchas veces mostrado en forma de gato negro o cuervo y muy pocas veces como un hombre con cabeza de ciervo. Engaña a los humanos haciéndoles creer que tienen poder sobre él, pero al final tomará sus almas para ofrecérselas a Belial. Se dice que desde el siglo X se ha aparecido como un hombre de muy buena apariencia.

Tuculca (Tuculcha, Tuchulca): Monstruo espantoso de la mitología etrusca, de origen infernal, provisto de pico de águila, orejas de asno y serpientes por cabellos, cuerpo humano de color amarillento provisto de alas y patas de pájaro.

Atiende bien, pon atención.

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.

En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.

Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.

A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.

Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.

Hermanos evangélicos, Luzbel era el ángel más grande, el jefe de todo el cielo, el príncipe de los querubines. Sabemos que los querubines cuidaban el monte santo de Dios, ellos cuidaban el trono de Jehová.

Hasta que se encontró maldad en él, esa maldad era la vanidad, la envidia, la soberbia, el chisme, la mentira, la calumnia y la blasfemia. La maldad fue sentimientos diabólicos que Dios puso en él para que Luzbel use el libre albedrio, pero eligió mal, quiso ser dios y despreció a Jehová de los ejércitos, se puso de igual a igual e intentó sentarse junto a él.

La maldad es la inclinación por llevar a cabo cosas negativas de manera consciente y sabiendas que se perjudica ya sea a otra persona, grupos o actividades, siendo una característica humana ya sea temporal o permanente, todo depende de qué la cause y de la capacidad de arrepentirse por las consecuencias provocadas.

Su etimología, proviene del latín y de la palabra reconocida “malitas”, y esta deriva de “malus” que es “malo”. Luzbel no rechazó la maldad y le dio vida, no dañó a Dios pues se perjudicó él. Entonces empezó una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón, y lucharon el dragón y sus ángeles. Y no prevalecieron, los espíritus malos perdieron, y el Señor no encontró lugar para ellos en el cielo, y los botó a la tierra.

Si Luzbel le hubiera pedido a Jehová de los ejércitos que retiré esos sentimientos diabólicos que ingresaron en él, Dios lo hubiera hecho, nada habría sucedido, y nosotros viviríamos en el paraíso. Pero no lo hizo, y formó el lío, Libre albedrio.

Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo (Apocalipsis 12:9-12).

Miguel era el príncipe de los arcángeles, ellos son los luchadores. Entonces él arcángel derrotó al querubín con la ayuda de Jehová, ganó Dios.

A partir de ese momento, Dios convirtió a Miguel en jefe de todos los ángeles, el arcángel es el ángel principal.

Luzbel significa portador de luz, y luz bella. Miguel significa Dios es justo, “no hay nadie como Dios”.

Ahora Miguel es jefe de los ángeles, de los serafines, de los querubines y de los arcángeles. Miguel es el ángel de Jehová.

Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda (Judas 1:9).

Dios es justo, no hay nadie como Dios. Que Jehová reprenda al diablo.

De Luzbel salió fuego y se quemó, la luz se convirtió en oscuridad, el más bonito se convirtió en el más feo. Luzbel es Lucifer, es el diablo, es Satanás, es el dragón, es la serpiente antigua.

Luzbel es un animal, y muy pronto será encadenado para siempre en el infierno.

La batalla final de Luzbel será contra la iglesia evangélica, atiende bien, pon atención: Y subirán sobre la anchura de la tierra, rodearán el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descenderá fuego del cielo y los devorará.

Sencillo, Dios envía fuego y tú te quemas, por hacer problemas. Que Jehová reprenda al diablo.

Y el diablo que los engañaba será arrojado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Satanás y sus demonios se quemarán en el infierno para siembre. Luzbel es el diablo.

La palabra Satanás proviene del hebreo satán, que quiere decir ‘enemigo’, ‘oponente’ o ‘adversario’.

Satanás (en griego antiguo: Σατανᾶς) o Satán (en hebreo: שָּׂטָן satan, «adversario». Más correctamente סְטִיָּה Sotah (desviación), מסית Masit (extravío) el que desvía a la persona del camino correcto. En árabe: شيطان Shaitán, «mal camino», «distante» o «diablo»).

La palabra griega traducida “diablo” es diabolos, que significa acusador, calumniador. El diablo nos acusa delante de Dios y de los hombres.

El diablo acusó a Job y a Josué, y ahora nos acusa a todos los evangélicos. Cuando el diablo va ante Jehová, nos acusa delante de Él. Y cuando está en la tierra blasfema contra Dios, Luzbel es hipócrita.

En el infierno hay jerarquías, Satanás es el jefe y belcebú es el segundo al mando, luego están las potestades y los principados. El diablo y todos los demonios son animales. Que Jehová reprenda al diablo.

Escrito está: Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día (Judas 1:6).

Esos ángeles se enamoraron de las mujeres de la tierra, y se metieron en cuerpos de hombres y fornicaron con ellas, esas mujeres quedaron embarazadas y fueron madres de gigantes, esos hombres eran demonios y se dedicaban a la batalla. Esos ángeles eran fornicarios, hoy están encadenados en el infierno, pues no guardaron su dignidad.

Te digo así:

Los masones, santeros, opus dei, rosacruces, budistas y todos los espiritistas del mundo hacen pactos con animales, y se convierten en hombres animales. Y esos pactados se convierten en gigantes porque son millonarios, famosos y socialmente poderosos, gigantes en la sociedad.

Muchos de ellos se levantaron contra mí y me declararon la guerra, son whatsapperos: Claudio Pizarro, Paolo Guerrero, Jefferson Farfán, Nolberto Solano, Henry Quinteros, Cristian Meier, Gianella Neyra, Carlos Cacho, Miguel Barraza, Alejandro Cassareto, Carlos karimbo Muñoz, Tommy Oliva, Gonzalo Núñez, Michel Maza, Luis Padrón, Mario Mayito Rivera, Michelle Bachelet, Sebastián Piñera, Francisca García Huidobro, Javiera Suarez, Carola Brethauer, Guillermo Gonzales, Karol Lucero, Gary Medel, Javiera Acevedo, Pedro Rodríguez y Franco Bobadilla.

Todos ellos son hombres animales. Alma animal, espíritu animal y corazón animal. De la abundancia del corazón habla la boca, por eso dicen perversidades, son abominación y aberración ante los ojos de Jehová.

Cristian Meier Zender también está podrido, es calumniador y pervertido sexual.

Ellos vienen contra mí con mentiras y blasfemias. Yo voy contra ellos con la palabra de Dios, Jesucristo es mi Señor, amén.

Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días (Salmos 23:1-6).

Atiende bien, pon atención.

Hoy me presento ante ti Dios Padre, Señor y Creador del cielo y la tierra, me acercó a ti con un corazón humilde para darte gracias por toda la ayuda que me das, tú me guardas y bendices.

Ese santero Michel Maza Márquez se levantó contra mí, y me declaró la guerra, ese cubano fracasó como cantante, es adicto a las drogas y además es asaltante. El año 2012 estuvo preso en el penal de Lurigancho acusado de robo a mano armada a un taxista, el año 2013 salió de la cárcel, está en la calle y es whatsappero, me habla todos los días y dice que me está haciendo brujería.

Yo pienso que si está intentando hacerme daño. No lo conozco, nunca lo he visto, pero Michel Maza whatsappea y habla tonterías, se ha enojado porque yo he convertido algunas de sus canciones. Ese cubano es pervertido sexual, envía fotografías de su miembro viril a todas las mujeres y homosexuales que están en ese chat, y últimamente me está amenazando de muerte, dice que voy a terminar en el hospital y que voy a morir.

Víctor Fuentes Lobatón y Víctor Fuentes Guinges le pidieron a Maza que me haga brujería, y ese cubano drogadicto ya se está dedicando a cumplir el pedido de mis familiares, que Jehová reprenda al diablo.

Anulo todo espíritu de brujería, hechicería y encantamientos. Anulo todo espíritu de santería y masonería que se haya levantado contra mí.

Anulo principados, potestades, huestes espirituales de maldad y espíritus inmundos. Los anulo y los arrojo al abismo, los envío al infierno en el poderoso nombre de Cristo Jesús. Amén.

Maldigo a Michel Maza Márquez, maldigo a sus hijos y a sus padres. Maldigo a todos los santeros que están en ese whatsapp. Beatriz Márquez tiene un hijo delincuente, y eso no me sorprende pues ella es santera.

Maldigo a Víctor Fuentes Lobatón y a Víctor Fuentes Guinges. Que la ira de Jehová de los ejércitos descienda sobre ellos.

A los hechiceros no dejaré que vivan, deseo que Michel Maza muera o regrese a la cárcel, ese tipo es un delincuente avezado.

Además maldigo al padrastro de Lorena Soto Espinoza, ese chileno me persigue desde el año 2015 a través de su whatsapp de audio, me insulta y calumnia. Cada vez que voy a la comuna de Providencia para ensayar y practicar mi alabanza, ese tipo se mete y grita, luego canta para molestar, eso me desconcentra y estresa. Cuando estoy en el templo congregando con la iglesia, ese viejo se pone a gritar y blasfemar, y cuando estoy en el casino de la empresa, él y los incestuosos tiran pedos, y además no me deja dormir, dice que me va a matar de infarto.

No sé el nombre de ese chileno delincuente, no lo conozco, nunca lo he visto. Pero Dios sabe su nombre, por eso maldigo al padrastro de Lorena Soto Espinoza, que la ira de Jehová descienda sobre ese hombre animal.

El padre de Lorena murió el año 2013, y su madre murió el 2018. Su abuelastro es delincuente, yo no lo conozco, nunca lo he visto.

Escrito está: A la hechicera no dejarás que viva. Cualquiera que cohabitare con bestia, morirá. El que ofreciere sacrificio a dioses excepto solamente a Jehová, será muerto.

Y al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. A ninguna viuda ni huérfano afligiréis.

Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor; y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos.    

Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos (Lucas 10:17-20).

Te digo así:

Carlos Muñoz, el cantante de la orquesta A conquistar me whatsappea desde el año 2015 a la fecha. Antes yo prediqué “Ese cantante salsero es hechicero”, y todo se comprobó y se confirmó. Karimbo le dijo a los hijos de Lorena Soto que buscaran un brujo para que me hagan brujería, y eso sucedió, los incestuosos contrataron a un brujo en la comuna de La Florida, y ese satanista se puso a hacer encantamientos, a veces siento en mi cuerpo sus brujerías y hechicerías, parece que me quiere causar enfermedades.

Yo maldigo a Carlos Muñoz, que la ira de Jehová descienda sobre él y su familia.

Jesucristo es mi Señor, el Espíritu Santo me ayuda y me guarda. Aquí denuncio a ese santero delincuente, Jehová de los ejércitos hará justicia.

El show de la hechicería en el whatsapp.

A conquistar tiene lo que le gusta a los flaites. Brujería, y hechicería.

Karimbo es amigo del guatón sidado, que todo el mundo tenga cuidado, encantamientos ha realizado.

A conquistar tiene lo que le gusta a los flaites. Brujería, y hechicería.

Carlos Muñoz es una porquería, le digo así:

Déjate de porquería, te metiste a Chile con tu hechicería, Manitú.

Hechicero, hechicero.

Déjate de porquería, te metiste a Chile con tu hechicería, Manitú.

Tú eres santero, brujo.

Déjate de porquería, te metiste a Chile con tu hechicería, Manitú.

Karimbo es santero, maldito. Karimbo es hechicero, maldito.

Déjate de porquería, te metiste a Chile con tu hechicería, Manitú.

Repito.

Déjate de porquería, te metiste a Chile con tu hechicería, Manitú.

Por eso:

Te metiste a Chile con tu hechicería, Manitú.

Que Jehová te mande al infierno, y destruya tu alma en ese lugar.

Entonces, yo le prediqué a Carlos Muñoz para su arrepentimiento y conversión, pero ese tipo se burló de mí, y me agarró para su entretenimiento y diversión. Karimbo es dueño de la maldición.

Ese cantante hechicero es hijo de Ellegua, whatsappea para hacer brujería, ese peruano avezado es envidioso, y está furioso.   

Elegua o Eleggua es una de las deidades de la religión yoruba. En la santería sincretiza con el Santo Niño de Atocha, San Martín de Porres o con san Antonio de Padua. Pertenece al Panteón Yoruba.

Karimbo es santero, es animal. Yo maldigo a Carlos Muñoz.

El libro de Levítico está aquí. Dirás asimismo a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran en Israel, que ofreciere alguno de sus hijos a Moloc, de seguro morirá; el pueblo de la tierra lo apedreará. Y yo pondré mi rostro contra el tal varón, y lo cortaré de entre su pueblo, por cuanto dio de sus hijos a Moloc, contaminando mi santuario y profanando mi santo nombre.

Si el pueblo de la tierra cerrare sus ojos respecto de aquel varón que hubiere dado de sus hijos a Moloc, para no matarle, entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él prostituyéndose con Moloc.

Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo. Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.

Hermanos evangélicos, hace mucho tiempo que yo me cansé de orar por Víctor Fuentes Lobatón, mis oraciones no han dado resultado, por eso hoy voy a decir toda la verdad de mi padre terrenal.

Víctor Fuentes Lobatón nació en la ciudad de Chincha el año 1940, su bisabuelo nació a finales de los años 1800, eso quiere decir que sus bisabuelos fueron esclavos afroperuanos. Mi papá no terminó la educación primaria, a los doce años se puso a trabajar porque su padre lo había abandonado. A causa de eso, él estuvo resentido muchos años con su papá, pues tuvo que hacerse cargo de su mamá porque ella había quedado ciega, quizás por causa de una brujería.

La casa de mi abuela está en el pueblo de San José, esa casa es grande, tiene una puerta delantera que da a la calle y una puerta trasera que da a la chacra. Yo estuve ahí muchas veces, y ahora iré de nuevo, y está vez será para predicar. Ramón y Pedrito viven allá, ellos no me whatsappearon, ellos son mis primos.

El árbol de higo y la acequia siguen ahí, en Chincha se come frejoles, pallares y carapulcra, allá se come frejol colado.

Antes yo tomé cubanito con lluvia y Juancheli, ellos son dos chinchanos de San José, y cubanito es vino tinto mezclado con Kola inglesa, pero ahora la iglesia me interesa. A Chincha voy otra vez, agua, agua que va a caer.

A predicar.

No se trata de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Brasil, Haití o Chincha. Se trata de África, la tierra de la religión Yoruba. Yo voy a evangelizar para que la brujería ya no suba.

A Víctor Fuentes Lobatón voy a quitarle la careta, porque a su hijo no respeta. Voy a quitarle la careta, porque Baal es su faceta. Voy a quitarle la careta, para que con el Espíritu Santo nunca más se meta.

Atiende bien, pon atención.

La liberación de los esclavos fue proclamada por Ramón Castilla en la ciudad de Huancayo el 5 de diciembre de 1854 durante un periodo de conflictos por el poder con el entonces presidente Echenique. En 1854, en el Perú existían 25 505 esclavos; para lograr su libertad el gobierno peruano tuvo que pagar a sus propietarios un bono de trescientos pesos por cada esclavo, lo que representó un egreso de casi ocho millones de pesos que fueron costeados con las exportaciones del guano. Se documenta que muchos patrones declararon tener más esclavos para poder recibir más dinero.​

En enero de 1855, Castilla ingresa a Lima y es elegido como presidente provisional convocando a un congreso constituyente del cual surge la constitución de 1856 en donde se reflejan, además de las proclamas de la abolición de la esclavitud, la abolición del tributo indígena, entre otros; comenzando una nueva etapa en historia afroperuana.

Hasta ahora en las comunidades afroperuanas perdura el estribillo tan popular celebrando el hito que representó la decisión de Castilla: “Que viva mi papá, que viva mi mamá, que viva Ramón Castilla que nos dio la libertad”.

Afroperuano es un término que designa a la cultura de los descendientes de las diversas etnias africanas subsaharianas que llegaron al Perú durante la Colonia, logrando una uniformidad cultural. La población afroperuana se halla principalmente en dos sectores: en la costa surcentral (especialmente en Lima, Callao, y en las provincias de Cañete, Chincha, Pisco, y Nazca); y en la costa norte (entre Lambayeque y Piura). En Piura se encuentra Yapatera, la ciudad con el mayor porcentaje de población afroperuana del país.

Las personas negras procedentes de África fueron traídas como esclavos a América desde el siglo XVI. Durante el curso del comercio de esclavos, aproximadamente 95 000 esclavos serían traídos al país, el último grupo llegó en 1850. Fueron trasladados inicialmente a Cuba y La Hispaniola, luego a Panamá, Cartagena, y Veracruz, desde donde fueron repartidos a las distintas encomiendas del virreinato del Perú a consecuencia de las Leyes Nuevas (1548) y a la influencia de la denuncia de fray Bartolomé de las Casas de los abusos contra los nativos de América.

Los esclavizadores en el Perú preferían a esclavos que no eran de áreas específicas de África, y que podían comunicarse uno con otro. Había mucho deseo por los negros de “Guinea”, esclavos del río Senegal. Eran deseados porque el español los consideraba más fáciles de manejar. Estos esclavos tenían habilidades comerciales, sabían plantar el arroz, domar caballos, arriar ganado a caballo, etc. Después eran buscados esclavos del área que abarcaba Ghana hasta Nigeria del este y finalmente, por esclavos de la República del Congo, Angola, Mozambique y Madagascar de las etnias Congo, Mantenga, Cambado, Misanga, Mozambique, Terranova, Mina y Angola, entre otras.

Así, los traficantes de esclavos comenzaron con el comercio de mano de obra. Diversas familias hacendadas los tuvieron trabajando por cerca de 250 años, beneficiándose de sus esfuerzos y padecimientos.

Te digo así:

Mi papá nació en la Provincia de Chincha y sus antepasados también nacieron en ese lugar. Mi madre también fue chinchana, ella murió en el año 1978 cuando ya vivíamos en Lima, Eva Soledad también fue víctima de la brujería.

La palabra Chincha proviene de “Chinchay” o “Chinchas” o “Cinca” que significa “Jaguar” y “Chinchaycamac”, es creador del “Jaguar”. “Chinchay” fue el dios tutelar de los Chinchas. Se llama así a los habitantes de los valles de San Juan que adoraban al Chinchay.

La cultura chincha fue una civilización que se desarrolló en el territorio peruano antes de la llegada de los europeos al continente americano. Surgió cerca del año 1000 d. C., posterior a la caída del Imperio Wari, y se extendió hasta el año 1476 d. C., cuando fueron anexados al Imperio Inca.

El nombre de esta civilización proviene del vocablo chinchay o chincha, que en la lengua chincha quechua quiere decir jaguar u ocelote. Esta cultura ocupó el territorio compuesto por los valles de Cañete, Ica, Nazca y Pisco. La capital de esta sociedad corresponde a Chincha, la ciudad actual del Perú.

Las condiciones favorables del terreno permitieron que desarrollaran diversas actividades agrícolas, como la agricultura, que se transformó en la base de la economía chincha. Asimismo, establecieron relaciones comerciales con otras civilizaciones contemporáneas, pertenecientes a Ecuador, Chile, Colombia y Venezuela. Los principales productos intercambiados eran conchas marinas y piedras preciosas.

Los chinchas se organizaron en torno a la forma política del señorío, en el que mandaba un chinchaycapac, que era el equivalente a un rey o un soberano. Hoy en día se conservan sitios arqueológicos en los que habitaron los chinchas, tales como La Centinela, compuesta por dos pirámides de adobe.

La cultura chincha se desarrolló en el suroeste de Perú, cerca del océano Pacífico. En su período de apogeo, ocuparon los valles de Cañete, Ica, Nazca y Pisco.

Se estima que la cultura chincha se constituyó tras el declive del imperio wari, entre el año 900 y 1000 aproximadamente, y su presencia se extendió hasta cerca del año 1500, cuando fueron conquistados por los incas. Su capital fue la ciudad Tambo de Mora, y debido a su ubicación, fue una sociedad esencialmente marítima. Las islas frente a las costas del Perú más cercanas al valle de Chincha llevan el nombre de Islas Chinchas.

A pesar de que el declive de la cultura chincha se deba a la intervención incaica en sus territorios, se estima que por varios años ambas culturas habitaron de forma paralela. De hecho, pocas civilizaciones llegaron a tener un gobernante con tanta importancia como el máximo gobernante de chincha, o señor de Chincha, frente al emperador Inca.

En 1435 d.C., fueron conquistados por Pachacútec cuando reinaba en Chincha, Guavia Rucana. Chinchaycámac, fue su dios principal y Urpy Huachay (la que pare paloma) fue su santuario que hace referencia a una huaca femenina esposa de Pachacámac.

Sus palacios fueron santuarios y huacas. La principal actividad económica del reino Chincha fue el comercio. El poderío del rey Chincha, se midió por la cantidad de balsas que tenían. No existía en la época de desarrollo Chincha, señor o rey que ganara en esto al rey de Chincha. Con su poderosa flota de balsas comercializaba por todo el litoral, no sólo peruano sino que llegaron incluso a Ecuador y Colombia por el norte y Chile (puerto Valdivia), por el sur. Los productos chinchanos llegaron hasta el Caribe, lo cual debe ser cierto, por cuanto los chinchanos comercializaban sus productos en la desembocadura del río San Juan; de ahí los comerciantes llegaban por el curso del río San Juan hasta el mar del Caribe.

Hermanos evangélicos, Chinchaycamac era el dios de los chinchas, esa cultura era indígena pero luego llegaron los africanos con su religión y la cosa se puso peor. Los negros eran santeros y espiritistas, y sincretizaron su religión con la de los españoles. Los africanos y descendientes de africanos practicaban la brujería, y cuando la población creció también aumentaron los problemas, el chisme y la envidia, entonces los negros se hacían brujería entre ellos.

Mi papá es chinchano y muchas veces contó que en varias ocasiones fue víctima de esos brujos, ellos hacían encantamientos para dañar y matar, y la única manera de sanar de esas brujerías y hechizos era acudiendo a un brujo, entonces ese sacerdote quitaba el daño, y devolvía la maldad al enemigo.

Chincha está consagrado a su dios, en esa ciudad el diablo y los demonios obraban con libertad pues los pobladores los llamaban y ellos se hacían ver abiertamente. Los demonios son animales, y esos animales vivían con el pueblo.

Los demonios trabajaban junto a los negros en los plantíos de algodón, y las brujas volaban todas las noches. Los ateos no creen en nada, no creen en nadie. A esos ateos, yo les aseguro que las brujas vuelan, con escoba, sin calzones, y frotándose las partes íntimas. De que vuelan, vuelan, son brujas.

En Chincha, los pobladores le ponían bilongo a las comidas, eran comidas encantadas para hacer daño.

El diablo obra en la ignorancia de los hombres, la brujería es una religión para los africanos, la llaman santería o espiritismo. Entonces Satanás roba, mata y destruye a los religiosos.

De doce años era Manasés cuando comenzó a reinar, y cincuenta y cinco años reinó en Jerusalén. Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a las abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel. Porque él reedificó los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a los baales, e hizo imágenes de Asera, y adoró a todo el ejército de los cielos, y les rindió culto.

Edificó también altares en la casa de Jehová, de la cual había dicho Jehová: En Jerusalén estará mi nombre perpetuamente. Edificó asimismo altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová.                               

Y pasó sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom; y observaba los tiempos, miraba en agüeros, era dado a adivinaciones, y consultaba a adivinos y encantadores; se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira (2 Crónicas 33:1-6).

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Atiende bien, pon atención.

Mi abuela Angélica practicó la brujería para proteger a su familia, eso trajo maldición a la familia, ella murió hace varios años. Ya lo dije antes, yo soy el menor de ocho hermanos, dos de ellos ya murieron, y mi madre murió en 1978.

Yo soy evangelista y estoy luchando para romper la maldición que hay sobre mi familia, quiero terminar con ese legado satánico, pero tengo tres problemas. Víctor Fuentes Lobatón, Víctor Fuentes Guinges, y Angélica Fuentes Guinges, ellos son mis enemigos, se han levantado contra mí, y me quieren matar. Me calumnian todos los días, y todos los días blasfeman contra el Espíritu Santo.

A Víctor Fuentes Guinges le dicen Momo, él nació en Chincha el año 1960. Ese tipo es un delincuente avezado, y me odia, en realidad es el demonio Momo, es un animal. No terminó la educación primaria, pero fue al Jirón Azángaro y compró certificados de estudios de diferentes universidades, y luego se puso a trabajar en distintos colegios, se metió de profesor de lenguaje y de educación física.

Angélica Fuentes Guinges nació en Lima el año 1973, tiene el nombre de mi abuela. Ella no terminó la educación secundaria, en el año 1999 se embarazó y se casó con Alberto Loayza, ese tipo era narcotraficante, salió de la cárcel el año en 1998, esos dos siguen juntos, tienen dos hijas, y viven en casa de Víctor Fuentes Lobatón.

Mi papá ama a mi hermano mayor porque tiene su nombre, y ama a su hija porque tiene el nombre de su mamá, y me odia a mí porque yo soy evangélico.

Ese viejo tiene 78 años y se ha convertido en mala persona, hace varios años que no es él, es otro. Yo entregué mi vida a Cristo el año 2005, entonces él sacó su verdadera personalidad, yo tengo discernimiento y mucha sabiduría, en Víctor Fuentes Lobatón está Baal o algún otro demonio gigante, me queda claro que siempre estuvo endemoniado, pero eso se está manifestando en los últimos años.

La primera bestia le dio poder a la segunda bestia, el papá le dio poder a su hijo primogénito, y él tomó el control de la familia, se cree dueño de la casa de Villa el Salvador, y se cree el dueño de todos nosotros, pero principalmente se cree mi dueño.

Mis tres enemigos son chismosos y mentirosos, ellos se pusieron de acuerdo y me calumniaron. Yo derribé esa calumnia pero ellos continúan con lo mismo.

Les he predicado la palabra de Dios, también he orado por ellos, pero no se arrepienten y convierten, ellos se pusieron peor. Esos tres se asociaron con Lorena Soto Espinoza, Claudio Miguel Pizarro Bosio, Carlos Karimbo Muñoz, José Paolo Guerrero Gonzales, Gianella Karina Neyra Magagna, Cristian Meier Zender, Carlos Cacho, Tommy Oliva, Pedro Rodríguez Vergara, Michelle Bachelet y Francisca García Huidobro. Todos ellos me quieren matar.

Mi familia se asoció con santeros y masones, y pretenden asesinarme usando su whatsapp de audio. Víctor Fuentes Lobatón me está haciendo brujería, mi papá terrenal me está haciendo hechicería.

¿Por qué lo hace? La respuesta es sencilla, él tiene una herencia maldita y quiere perpetuarla, pero yo quiero cambiar esa herencia, yo me preocupo por mis sobrinos, y estoy orando por ellos. Yo predico arrepentimiento y conversión a mi familia, pero Baal y Momo se oponen, son piedra de tropiezo en mi camino, por eso contrataron un brujo en la comuna de La Florida en Santiago de Chile, esos dos demonios me quieren matar. Que Jehová reprenda al diablo.

Claudio Pizarro es masón, se metió al whatsapp para comprar almas, y paga treinta mil pesos por infectado, ya tiene a veinte chilenos anotados en su cuaderno, todos ellos están muriendo, y ese espiritista se está riendo.

Claudio Pizarro es masón desde hace muchos años, tiene dos logias, una en la ciudad de Bremen y otra en la ciudad de Munich, ese psicópata se cree el iluminado de Baviera. Y mis tres enemigos de mi familia se entregaron a él, ellos están sanos, pero cobran cincuenta soles mensuales por whatsappear con ese futbolista ridículo.

Ese animal tiene un pacto con el diablo, él habla con Satanás y los demonios todos los días, ellos están planeando mi muerte, me quieren matar.

Cuando ese whatsapp empezó el año 2014 yo estaba sano, no tenía ningún problema de salud, ahora padezco de arritmia y otros problemas cardíacos, ese futbolista comenzó a whatsappear en septiembre del 2015 y no se quiere ir. Se cree el dueño de mi vida y de todas mis cosas, está metido en la empresa donde yo trabajo, en las iglesias evangélicas, y en mi página web, es sinvergüenza y atrevido. Habla lisuras, me menta la madre todos los días, yo lo denuncio en mis prédicas pero no se va. No tengo whatsapp porque mi teléfono celular está clonado, y ellos me escuchan todo el tiempo, Lorena Soto y Víctor Fuentes Guinges sacan las claves, no tengo correo electrónico ni otras redes sociales porque ellos están metidos en todo.

Entonces, Claudio Pizarro y Carlos Karimbo Muñoz se metieron a mi casa de Villa el Salvador y no quieren salir, ellos hacen lo que les da la gana, hacen y deshacen. La segunda bestia le dio poder a la tercera y cuarta bestia. Esos animales se llaman Claudio Pizarro Bosio y Carlos Karimbo Muñoz.

Y Pedro Rodríguez Vergara dijo amen, que así sea. Ese pastor recibe treinta mil pesos mensuales de parte de Lorena Soto Espinoza, ella los deposita en su cuenta de ahorros como ofrenda. Entonces ese pastor se ha sincretizado con el masón, yo me bauticé en la iglesia Vida Nueva en Cristo Jesús el año 2010 y el año 2011 me fui a otra iglesia, pero Pedro Rodríguez dice que es mi pastor y cobra dinero por whatsappearme.

Ese pastor es calumniador, me insulta y se burla de mí todos los días, empezó el 2015 y hasta hoy sigue con lo mismo. Por culpa de él nadie se quiere arrepentir y convertir, Rodríguez es siervo de Satanás, ese pastor recibe dinero de Claudio Pizarro, y le dijo a Lorena Soto que me hiciera brujería, además le dijo a mi familia que yo no tengo que ser evangelista.

Hermanos evangélicos, son los últimos tiempos Pedro Rodríguez es satanista.

Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios (1 Timoteo 4:1).

Hermanos evangélicos, Felipe Guzmán Soto y Francisco Guzmán Soto no se quieren arrepentir y convertir, esos animales son felices practicando el homosexualismo y las drogas, blasfeman todos los días, y Pedro Rodríguez blasfema junto con ellos. Que Jehová reprenda al diablo.

Claudio Pizarro es masón y Carlos Muñoz es santero, Pedro Rodríguez está sincretizado. Aquí lo denuncio para que la iglesia evangélica se aleje de él. Dios no puede ser burlado, todo lo que él hombre sembrare, eso también cosechará.

Yo maldigo a Víctor Fuentes Lobatón, a Víctor Fuentes Guinges y a Angélica Fuentes Guinges, ellos son los culpables de toda está blasfemia.

Escrito está en el libro de Hechos: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Amén.

Oro y bendigo a Olga Fuentes Guinges, Giovanna Fuentes Guinges, Jorge Fuentes Guinges, Jefferson López Fuentes, Romy Villogas Fuentes, Víctor Manuel Villogas Fuentes, Leandro Villogas Fuentes, Gibson Fuentes Pando, Anthony Fuentes Paucar, Paola Fuentes Paucar, Daniela Loayza Fuentes y Luana Loayza Fuentes. Oro para que se arrepientan y conviertan, ellos tienen que entregar sus vidas a Cristo.

La familia es la base de la sociedad. Yo y mi casa, serviremos a Jehová, amén.

Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.

Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis. El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan (Hechos 17:30).

Ignorancia no, sabiduría sí. Repito. Ignorancia no, sabiduría sí. Y lo repito otra vez. Ignorancia no, sabiduría sí. Gracias al Señor yo estoy matando gigantes, Jehová es mi Dios. Amén.

Escrito está: Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él.

Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.

Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.  Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.

Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano. Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron. Levantándose luego los de Israel y los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón.

Y volvieron los hijos de Israel de seguir tras los filisteos, y saquearon su campamento. Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén, pero las armas de él las puso en su tienda.

Hermanos evangélicos, Goliat era hijo de Satanás, ese gigante adoraba a mil demonios. David era hijo de Jehová, ese muchacho era para la gloria de Dios.

Hermanos evangélicos, yo soy el octavo de ocho hermanos, Dios le dijo al Espíritu Santo: Unge al menor, él es. Efectivamente, YO SOY, gloria a Dios. 

Atiende bien, pon atención.

Claudio Miguel Pizarro Bosio es narcotraficante, es el patrón del mal. Ese animal me llamó por teléfono y me insultó, luego insultó a Jehová, a ambos nos dijo hipócritas. Entonces yo prediqué la palabra del Señor en mi página web y lo derroté, yo soy la sana doctrina, ganó Dios, amén.

Claudio Pizarro es delincuente; sin alma, sin espíritu y sin corazón, tampoco tiene cerebro, habla tonterías. Ese gigante es chiquitito, chiquitito. Ese futbolista está muerto, yo lo maté en el poderoso nombre de Cristo Jesús, gloria a Dios.

Chincha era una ciudad indígena, pero se convirtió en una colonia africana, y los demonios hicieron lo que les dio la gana.

Víctor Fuentes Lobatón es descendiente de esclavos africanos, la esclavitud terminó el año 1854, pero él sigue esclavizado, es esclavo espiritual y social, Satanás y Claudio Miguel Pizarro Bosio lo gobiernan.

Lorena Soto Espinoza también es su dueña, esa mujer es descendiente de españoles, y trata a ese negro viejo como esclavo, para satisfacción de sus hijos.

Víctor Fuentes Guinges, también está esclavizado por Claudio Pizarro y Lorena Soto. En realidad, padre e hijo sirven a Baal y a Momo, esos dos negros son animales, vendieron su libertad por treinta soles o treinta mil pesos. Y vendieron su alma por treinta soles o treinta mil pesos.

Chinchanos esclavos, esclavos de Satanás. Que Jehová reprenda al diablo.

Yo soy del Congo, y donde quiera que yo vaya o que llegue, yo la llevo y la pongo, para que se arrepienta y se convierta el Congo. Yo soy del Congo.

Mira que he luchado en esta vida, bastante trabajo que he pasado. Yo soy negro, negro con resultado.

Yo soy evangelista.

Mira que he luchado en esta vida, bastante trabajo que he pasado. Yo soy negro, negro con resultado.

Se acabó la esclavitud, fiesta.

Yo soy negro, negro con resultado.

Gloria a Dios.

Yo soy negro, negro con resultado.

Amén.

La profecía: Jesucristo viene, Jesucristo viene, Jesucristo viene, Jesucristo viene…

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados (Romanos 8:15-17).

Vamos a Chincha familia, yo voy a predicar a los muchachos. A los muchachos.

Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.

Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor.

Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.

Atiende bien, pon atención.

Escrito está: Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.

Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Nadie quiere a nadie, se acabó el querer, y se enfrió el amor. Se enfrió el amor.

Ya lo dije antes, por culpa de Luzbel todo es lío, pleito, contienda, pelea, batalla y guerra. Luzbel se envaneció, y el diablo empezó la guerra.

Los masones cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

Los whatsapperos son reptilianos, hombres animales. Que la ira de Jehová descienda sobre ellos.

Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?

Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.

El Señor Jesucristo guarda un remanente, amén.

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

Te digo así:

Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo. Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre. E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo.

Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte. Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl.

Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles.

Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.

Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano. Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces.

Más Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl; por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y salía y entraba delante del pueblo. Y David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él.

Y viendo Saúl que se portaba tan prudentemente, tenía temor de él. Más todo Israel y Judá amaba a David, porque él salía y entraba delante de ellos.

Entonces dijo Saúl a David: He aquí, yo te daré Merab mi hija mayor por mujer, con tal que me seas hombre valiente, y pelees las batallas de Jehová. Mas Saúl decía: No será mi mano contra él, sino que será contra él la mano de los filisteos. Pero David respondió a Saúl: ¿Quién soy yo, o qué es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?

Y llegado el tiempo en que Merab hija de Saúl se había de dar a David, fue dada por mujer a Adriel meholatita. Pero Mical la otra hija de Saúl amaba a David; y fue dicho a Saúl, y le pareció bien a sus ojos.

Y Saúl dijo: Yo se la daré, para que le sea por lazo, y para que la mano de los filisteos sea contra él. Dijo, pues, Saúl a David por segunda vez: Tú serás mi yerno hoy. Y mandó Saúl a sus siervos: Hablad en secreto a David, diciéndole: He aquí el rey te ama, y todos sus siervos te quieren bien; sé, pues, yerno del rey.

Los criados de Saúl hablaron estas palabras a los oídos de David. Y David dijo: ¿Os parece a vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de ninguna estima? Y los criados de Saúl le dieron la respuesta, diciendo: Tales palabras ha dicho David.

Y Saúl dijo: Decid así a David: El rey no desea la dote, sino cien prepucios de filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Pero Saúl pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos. Cuando sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese, se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer.

Pero Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David, y que su hija Mical lo amaba, tuvo más temor de David; y fue Saúl enemigo de David todos los días. Y salieron a campaña los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía más éxito que todos los siervos de Saúl, por lo cual se hizo de mucha estima su nombre.

Hermanos evangélicos, David y Jonatán eran amigos. Nosotros tenemos que buscar amigos dentro de la casa del Señor, busquen amigos que los amen como Dios, busquen amigos en la iglesia.

David fue amigo de Jehová a pesar de todos sus errores, era un hombre conforme al corazón de Dios. Eso hizo que Saúl envidie a David, pues el muchacho era el nuevo rey, y el pueblo lo quería mucho.

David creció en el desierto y Saúl siguió con su envidia, a pesar de todo eso el rey perdonó la vida de Saúl más de una vez.

Atiende bien, pon atención.

Dijo luego David en su corazón: Al fin seré muerto algún día por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de los filisteos, para que Saúl no se ocupe de mí, y no me ande buscando más por todo el territorio de Israel; y así escaparé de su mano.

Se levantó, pues, David, y con los seiscientos hombres que tenía consigo se pasó a Aquis hijo de Maoc, rey de Gat. Y moró David con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada uno con su familia; David con sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel.

Y vino a Saúl la nueva de que David había huido a Gat, y no lo buscó más. Y David dijo a Aquis: Si he hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de las aldeas para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real?

Y Aquis le dio aquel día a Siclag, por lo cual Siclag vino a ser de los reyes de Judá hasta hoy. Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses. Y subía David con sus hombres, y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque éstos habitaban de largo tiempo la tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto.

Y asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; y se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba a Aquis. Y decía Aquis: ¿Dónde habéis merodeado hoy? Y David decía: En el Neguev de Judá, y el Neguev de Jerameel, o en el Neguev de los ceneos.

Ni hombre ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat; diciendo: No sea que den aviso de nosotros y digan: Esto hizo David. Y esta fue su costumbre todo el tiempo que moró en la tierra de los filisteos. Y Aquis creía a David, y decía; él se ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y será siempre mi siervo.

Hermanos evangélicos, aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Ten entendido que has de salir conmigo a campaña, tú y tus hombres.

Y David respondió a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que hará tu siervo. Y Aquis dijo a David: Por tanto, yo te constituiré guarda de mi persona durante toda mi vida.

Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos. Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.

Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación. Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere.

Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha cortado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones tropiezo a mi vida, para hacerme morir?

Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que ningún mal te vendrá por esto. La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel.

Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. Él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia.

Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.

Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos. Entonces Saúl cayó en tierra cuán grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan.

Entonces la mujer vino a Saúl, y viéndolo turbado en gran manera, le dijo: He aquí que tu sierva ha obedecido a tu voz, y he arriesgado mi vida, y he oído las palabras que tú me has dicho. Te ruego, pues, que tú también oigas la voz de tu sierva; pondré yo delante de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que cobres fuerzas, y sigas tu camino.

Y él rehusó diciendo: No comeré. Pero porfiaron con él sus siervos juntamente con la mujer, y él les obedeció. Se levantó, pues, del suelo, y se sentó sobre una cama. Y aquella mujer tenía en su casa un ternero engordado, el cual mató luego; y tomó harina y la amasó, y coció de ella panes sin levadura. Y lo trajo delante de Saúl y de sus siervos; y después de haber comido, se levantaron, y se fueron aquella noche.

Te digo así:

Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acampó junto a la fuente que está en Jezreel. Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis.

Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No es éste David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo por días y años, y no he hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy?

Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo; porque ¿con qué cosa volvería mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres? ¿No es éste David, de quien cantaban en las danzas, diciendo: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles?

Y Aquis llamó a David y le dijo: Vive Jehová, que tú has sido recto, y que me ha parecido bien tu salida y tu entrada en el campamento conmigo, y que ninguna cosa mala he hallado en ti desde el día que viniste a mí hasta hoy; mas a los ojos de los príncipes no agradas. Vuélvete, pues, y vete en paz, para no desagradar a los príncipes de los filisteos.

Y David respondió a Aquis: ¿Qué he hecho? ¿Qué has hallado en tu siervo desde el día que estoy contigo hasta hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey? Y Aquis respondió a David, y dijo: Yo sé que tú eres bueno ante mis ojos, como un ángel de Dios; pero los príncipes de los filisteos me han dicho: No venga con nosotros a la batalla.

Levántate, pues, de mañana, tú y los siervos de tu señor que han venido contigo; y levantándoos al amanecer, marchad. Y se levantó David de mañana, él y sus hombres, para irse y volver a la tierra de los filisteos; y los filisteos fueron a Jezreel.

Hermanos evangélicos, Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos.

Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. Las dos mujeres de David, Ahinoam  jezreelita  y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas.

Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos. Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que con él estaban, y llegaron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos.

Y David siguió adelante con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor. Y hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron a David, y le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua.

Le dieron también un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de pasas. Y luego que comió, volvió en él su espíritu; porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches. Y le dijo David: ¿De quién eres tú, y de dónde eres? Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y me dejó mi amo hoy hace tres días, porque estaba yo enfermo; pues hicimos una incursión a la parte del Neguev que es de los cereteos, y de Judá, y al Neguev de Caleb; y pusimos fuego a Siclag.

Y le dijo David: ¿Me llevarás tú a esa tropa? Y él dijo: Júrame por Dios que no me matarás, ni me entregarás en mano de mi amo, y yo te llevaré a esa gente.Lo llevó, pues; y he aquí que estaban desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá.

Y los hirió David desde aquella mañana hasta la tarde del día siguiente; y no escapó de ellos ninguno, sino cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los camellos y huyeron. Y libró David todo lo que los amalecitas habían tomado, y asimismo libertó David a sus dos mujeres. Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Este es el botín de David.

Y vino David a los doscientos hombres que habían quedado cansados y no habían podido seguir a David, a los cuales habían hecho quedar en el torrente de Besor; y ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con él estaba. Y cuando David llegó a la gente, les saludó con paz. Entonces todos los malos y perversos de entre los que habían ido con David, respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos quitado, sino a cada uno su mujer y sus hijos; que los tomen y se vayan.

Y David dijo: No hagáis eso, hermanos míos, de lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a los merodeadores que vinieron contra nosotros. ¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual.

Desde aquel día en adelante fue esto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy. Y cuando David llegó a Siclag, envió del botín a los ancianos de Judá, sus amigos, diciendo: He aquí un presente para vosotros del botín de los enemigos de Jehová. Lo envió a los que estaban en Bet-el, en Ramot del Neguev, en Jatir, en Aroer, en Sifmot, en Estemoa, en Racal, en las ciudades de Jerameel, en las ciudades del ceneo, en Horma, en Corasán, en Atac, en Hebrón, y en todos los lugares donde David había estado con sus hombres.

Te digo así:

Los filisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel huyeron delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa. Y siguiendo los filisteos a Saúl y a sus hijos, mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. Y arreció la batalla contra Saúl, y le alcanzaron los flecheros, y tuvo gran temor de ellos.

Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella. Y viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y murió con él.

Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos sus varones. Y los de Israel que eran del otro lado del valle, y del otro lado del Jordán, viendo que Israel había huido y que Saúl y sus hijos habían sido muertos, dejaron las ciudades y huyeron; y los filisteos vinieron y habitaron en ellas.

Aconteció al siguiente día, que viniendo los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus tres hijos tendidos en el monte de Gilboa. Y le cortaron la cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas nuevas al templo de sus ídolos y al pueblo. Y pusieron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán.

Mas oyendo los de Jabes de Galaad esto que los filisteos hicieron a Saúl, todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán; y viniendo a Jabes, los quemaron allí. Y tomando sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete días.

Hermanos evangélicos, los filisteos mataron a los hijos de Saúl, entonces el antiguo rey sintió miedo y se suicidó. David lamentó las muertes de ellos, pues les tenía cariño, él respetaba la vida del ungido de Jehová.

Atiende bien, pon atención.

Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón.

David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel. Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.

Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl. Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura.

Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho. Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos.

Pero Abner hijo de Ner, general del ejército de Saúl, tomó a Is-boset hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaim, y lo hizo rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel. De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los de la casa de Judá siguieron a David.

Y fue el número de los días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete años y seis meses. Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a Gabaón con los siervos de Is-boset hijo de Saúl, y Joab hijo de Sarvia y los siervos de David salieron y los encontraron junto al estanque de Gabaón; y se pararon los unos a un lado del estanque, y los otros al otro lado.

Y dijo Abner a Joab: Levántense ahora los jóvenes, y maniobren delante de nosotros. Y Joab respondió: Levántense. Entonces se levantaron, y pasaron en número igual, doce de Benjamín por parte de Is-boset hijo de Saúl, y doce de los siervos de David.

Y cada uno echó mano de la cabeza de su adversario, y metió su espada en el costado de su adversario, y cayeron a una; por lo que fue llamado aquel lugar, Helcat-hazurim, el cual está en Gabaón. La batalla fue muy reñida aquel día, y Abner y los hombres de Israel fueron vencidos por los siervos de David.

Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael era ligero de pies como una gacela del campo. Y siguió Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda. Y miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Sí.

Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él. Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?

Y no queriendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían. Más Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón. Y se juntaron los hijos de Benjamín en pos de Abner, formando un solo ejército; e hicieron alto en la cumbre del collado. Y Abner dio voces a Joab, diciendo: ¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes tú que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos?

Y Joab respondió: Vive Dios, que si no hubieses hablado, el pueblo hubiera dejado de seguir a sus hermanos desde esta mañana. Entonces Joab tocó el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no persiguió más a los de Israel, ni peleó más.

Y Abner y los suyos caminaron por el Arabá toda aquella noche, y pasando el Jordán cruzaron por todo Bitrón y llegaron a Mahanaim. Joab también volvió de perseguir a Abner, y juntando a todo el pueblo, faltaron de los siervos de David diecinueve hombres y Asael.

Más los siervos de David hirieron de los de Benjamín y de los de Abner, a trescientos sesenta hombres, los cuales murieron. Tomaron luego a Asael, y lo sepultaron en el sepulcro de su padre en Belén. Y caminaron toda aquella noche Joab y sus hombres, y les amaneció en Hebrón.

Te digo así:

Hubo una guerra muy larga entre la casa de Saúl y la casa de David, pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando. Y nacieron hijos a David en la ciudad de Hebrón.

Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos. Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel.

Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel. Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años.

En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá (2 Samuel 5:1-5).

Hermanos evangélicos, después de ser ungido rey de Israel, David tomó más concubinas y mujeres de Jerusalén, y le nacieron más hijos. Luego el rey derrotó a los filisteos y llevó el arca a Jerusalén, y también extendió sus dominios.

Nosotros sabemos que en el cielo habrá otra ciudad llamada Jerusalén. Esa ciudad representa a la iglesia evangélica.

Escrito está: Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén descender del cielo de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Entonces, el rey David siguió luchando y derrotando a sus enemigos, pero sucedió lo siguiente: en el tiempo en que salían los reyes a la guerra, David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.

Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.

Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.  Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta. Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David.

Cuando Urías vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y por el estado de la guerra. Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Urías de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real. Más Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió a su casa.

E hicieron saber esto a David, diciendo: Urías no ha descendido a su casa. Y dijo David a Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no descendiste a tu casa? Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos de mi señor, en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa.

Y David dijo a Urías: Quédate aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente. Y David lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor; mas no descendió a su casa.

Venida la mañana, escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías. Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera.

Así fue que cuando Joab sitió la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes. Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos del ejército de los siervos de David; y murió también Urías heteo.

Entonces envió Joab e hizo saber a David todos los asuntos de la guerra. Y mandó al mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra, si el rey comenzare a enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro? ¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino, y murió en Tebes? ¿Por qué os acercasteis tanto al muro? Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto.

Fue el mensajero, y llegando, contó a David todo aquello a que Joab le había enviado. Y dijo el mensajero a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron contra nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta; pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; y murió también tu siervo Urías heteo.

Y David dijo al mensajero: Así dirás a Joab: No tengas pesar por esto, porque la espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la ciudad, hasta que la rindas. Y tú aliéntale. Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido. Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Más esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.

Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.

Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol.

Porque tú lo hiciste en secreto; más yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. Más por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá (2 Samuel 12:7-14).

Natán (hebreo: נתן הנביא; fl. c. 1000 a.C.) fue un profeta hebreo que, vivió durante el reinado de David. Posiblemente pertenecía a la tribu de Leví. Jehová envió a Natán para que señalara a David la gravedad del pecado que había cometido contra Urías a causa de Betsabé y la condena que se le imponía por ello. Natán lo hizo con tacto, pero de manera decidida. Se valió de una ilustración que hizo que David sin darse cuenta expresase su propio juicio sobre esa acción.                         

Y Natán le dijo: “Tú eres ese hombre”, y dictó el juicio de Dios sobre David y su casa.

Hermanos evangélicos, David cometió adulterio y asesinato, fueron dos pecados, uno detrás de otro. El siervo de Dios fue débil y malo, pues tuvo relaciones sexuales con la mujer de otro hombre, y luego mató a su soldado armando un plan para que eso sucediera.

Finalmente, David se quedó con Betsabé. El señor lo perdonó pero mató a su hijo recién nacido, hijo de Betsabé.

Después de eso continuaron los problemas en la casa de David, Amnón, hijo del rey se enamoró y tuvo relaciones sexuales con Tammar, hermana de Absalón, ella era virgen, y él la violó.

Entonces Absalón tomó venganza y mató a Amnón. Y Absalón escapó a otra ciudad, y el rey lloraba por su hijo.

Días después Absalón se levantó contra su padre e intentó hacer un golpe de estado. David se enteró de eso y escapó, y su hijo traidor ocupó la casa de Jerusalén y dio órdenes, además tomó a las mujeres de David.

Escrito está en el libro de Samuel: David, pues, pasó revista al pueblo que tenía consigo, y puso sobre ellos jefes de millares y jefes de centenas. Y envió David al pueblo, una tercera parte bajo el mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte al mando de Itai geteo. Y dijo el rey al pueblo: Yo también saldré con vosotros.

Mas el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros; mas tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será, pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad. Entonces el rey les dijo: Yo haré lo que bien os parezca.Y se puso el rey a la entrada de la puerta, mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil.

Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes. Salió, pues, el pueblo al campo contra Israel, y se libró la batalla en el bosque de Efraín. Y allí cayó el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y se hizo allí en aquel día una gran matanza de veinte mil hombres. Y la batalla se extendió por todo el país; y fueron más los que destruyó el bosque aquel día, que los que destruyó la espada.

Y se encontró Absalón con los siervos de David; e iba Absalón sobre un mulo, y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina, y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra; y el mulo en que iba pasó delante. Viéndolo uno, avisó a Joab, diciendo: He aquí que he visto a Absalón colgado de una encina.

Y Joab respondió al hombre que le daba la nueva: Y viéndolo tú, ¿por qué no le mataste luego allí echándole a tierra? Me hubiera placido darte diez siclos de plata, y un talabarte. El hombre dijo a Joab: Aunque me pesaras mil siclos de plata, no extendería yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros oímos cuando el rey te mandó a ti y a Abisai y a Itai, diciendo: Mirad que ninguno toque al joven Absalón. Por otra parte, habría yo hecho traición contra mi vida, pues que al rey nada se le esconde, y tú mismo estarías en contra.

Y respondió Joab: No malgastaré mi tiempo contigo. Y tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, quien estaba aún vivo en medio de la encina. Y diez jóvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absalón, y acabaron de matarle. Entonces Joab tocó la trompeta, y el pueblo se volvió de seguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo.

Tomando después a Absalón, le echaron en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre él un montón muy grande de piedras; y todo Israel huyó, cada uno a su tienda. Y en vida, Absalón había tomado y erigido una columna, la cual está en el valle del rey; porque había dicho: Yo no tengo hijo que conserve la memoria de mi nombre. Y llamó aquella columna por su nombre, y así se ha llamado Columna de Absalón, hasta hoy.

Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos? Respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto.

Y Joab dijo a un etíope: Ve tú, y di al rey lo que has visto. Y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió. Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas?

Más él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope. Y David estaba sentado entre las dos puertas; y el atalaya había ido al terrado sobre la puerta en el muro, y alzando sus ojos, miró, y vio a uno que corría solo.

El atalaya dio luego voces, y lo hizo saber al rey. Y el rey dijo: Si viene solo, buenas nuevas trae. En tanto que él venía acercándose, vio el atalaya a otro que corría; y dio voces el atalaya al portero, diciendo: He aquí otro hombre que corre solo. Y el rey dijo: Este también es mensajero.

Y el atalaya volvió a decir: Me parece el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buenas nuevas. Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. Y se inclinó a tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado a los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el rey.

Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie.

Luego vino el etíope, y dijo: Reciba nuevas mi señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti.                  El rey entonces dijo al etíope: ¿El joven Absalón está bien? Y el etíope respondió: Como aquel joven sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levanten contra ti para mal.

Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!

Víctor Fuentes Lobatón me quiere matar porque yo soy bueno, ese chinchano ignorante es Baal. Que Jehová reprenda al diablo.

Hermanos evangélicos, el rey David amaba a todos sus hijos, pero Absalón se puso insolente. Absalón es, en la Biblia, el tercero de los hijos de David, cuyo nombre significa el padre es paz, sin embargo declaró la guerra a la persona equivocada. Ese hijo fue sinvergüenza y asesino, mató a su hermano y quiso matar a su padre. La envidia de Saúl se instaló en Absalón. Natán lo dijo, espada en la casa de David.

Finalmente Absalón murió y todo volvió a la normalidad, David es el rey, es el ungido de Jehová.

La corona del anciano son sus nietos; el orgullo de los hijos son sus padres (Proverbios 17:6). 

Yo me siento orgulloso del Señor Jesucristo, yo soy hijo de Jehová, Dios es mi Padre. Amén.

Absalón no se sentía orgulloso de David, quiso usurpar el trono y hacerse famoso. Entonces Jehová lo mató.

El necio desdeña la corrección de su padre; el que la acepta demuestra prudencia. Escrito está: Obedece sus preceptos y normas que hoy te mando cumplir. De este modo a ti y a tus descendientes les irá bien, y permanecerán mucho tiempo en la tierra que el Señor su Dios les da para siempre.

Te digo así:

El rey David regresó a Jerusalén y siguió luchando, entonces volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó. E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David; más Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató.

Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel.

Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes. Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar. Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes. Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David.

Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.

Luego el rey hizo un censo, y Joab dio el censo del pueblo al rey; y fueron los de Israel ochocientos mil hombres fuertes que sacaban espada, y los de Judá quinientos mil hombres. Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.

Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo: Ve y di a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo la haga. Vino, pues, Gad a David, y se lo hizo saber, y le dijo: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿O que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿O que tres días haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado.

Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres. Y Jehová envió la peste sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil hombres. Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo.

Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y contra la casa de mi padre. Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo.

Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová; y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra.

Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo. Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña.

Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio. Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.

Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.

Atiende bien, pon atención.

Cuando el rey David era viejo y avanzado en días, le cubrían de ropas, pero no se calentaba. Le dijeron, por tanto, sus siervos: Busquen para mi señor el rey una joven virgen, para que esté delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el rey.

Y buscaron una joven hermosa por toda la tierra de Israel, y hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey. Y la joven era hermosa; y ella abrigaba al rey, y le servía; pero el rey nunca la conoció.

Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: Yo reinaré. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de él. Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? Además, éste era de muy hermoso parecer; y había nacido después de Absalón.

Y se había puesto de acuerdo con Joab hijo de Sarvia y con el sacerdote Abiatar, los cuales ayudaban a Adonías. Pero el sacerdote Sadoc, y Benaía hijo de Joiada, el profeta Natán, Simei, Rei y todos los grandes de David, no seguían a Adonías.

Y matando Adonías ovejas y vacas y animales gordos junto a la peña de Zohelet, la cual está cerca de la fuente de Rogel, convidó a todos sus hermanos los hijos del rey, y a todos los varones de Judá, siervos del rey; pero no convidó al profeta Natán, ni a Benaía, ni a los grandes, ni a Salomón su hermano. Entonces habló Natán a Betsabé madre de Salomón, diciendo: ¿No has oído que reina Adonías hijo de Haguit, sin saberlo David nuestro señor?

Ven pues, ahora, y toma mi consejo, para que conserves tu vida, y la de tu hijo Salomón. Ve y entra al rey David, y dile: Rey señor mío, ¿no juraste a tu sierva, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? ¿Por qué, pues, reina Adonías?

Y estando tú aun hablando con el rey, yo entraré tras ti y reafirmaré tus razones. Entonces Betsabé entró a la cámara del rey; y el rey era muy viejo, y Abisag sunamita le servía.

Y Betsabé se inclinó, e hizo reverencia al rey. Y el rey dijo: ¿Qué tienes? Y ella le respondió: Señor mío, tú juraste a tu sierva por Jehová tu Dios, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono. Y he aquí ahora Adonías reina, y tú, mi señor rey, hasta ahora no lo sabes. Ha matado bueyes, y animales gordos, y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar, y a Joab general del ejército; mas a Salomón tu siervo no ha convidado.

Entre tanto, rey señor mío, los ojos de todo Israel están puestos en ti, para que les declares quién se ha de sentar en el trono de mi señor el rey después de él. De otra manera sucederá que cuando mi señor el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por culpables.

Mientras aún hablaba ella con el rey, he aquí vino el profeta Natán. Y dieron aviso al rey, diciendo: He aquí el profeta Natán; el cual, cuando entró al rey, se postró delante del rey inclinando su rostro a tierra.

Y dijo Natán: Rey señor mío, ¿has dicho tú: Adonías reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? Porque hoy ha descendido, y ha matado bueyes y animales gordos y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, y a los capitanes del ejército, y también al sacerdote Abiatar; y he aquí, están comiendo y bebiendo delante de él, y han dicho: ¡Viva el rey Adonías!

Pero ni a mí tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaía hijo de Joiada, ni a Salomón tu siervo, ha convidado. ¿Es este negocio ordenado por mi señor el rey, sin haber declarado a tus siervos quién se había de sentar en el trono de mi señor el rey después de él?

Entonces el rey David respondió y dijo: Llamadme a Betsabé. Y ella entró a la presencia del rey, y se puso delante del rey. Y el rey juró diciendo: Vive Jehová, que ha redimido mi alma de toda angustia, que como yo te he jurado por Jehová Dios de Israel, diciendo: Tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se sentará en mi trono en lugar mío; que así lo haré hoy.

Entonces Betsabé se inclinó ante el rey, con su rostro a tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi señor el rey David para siempre. Y el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, y a Benaía hijo de Joiada. Y ellos entraron a la presencia del rey.

Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señor, y montad a Salomón mi hijo en mi mula, y llevadlo a Gihón; y allí lo ungirán el sacerdote Sadoc y el profeta Natán como rey sobre Israel, y tocaréis trompeta, diciendo: ¡Viva el rey Salomón!

Después iréis vosotros detrás de él, y vendrá y se sentará en mi trono, y él reinará por mí; porque a él he escogido para que sea príncipe sobre Israel y sobre Judá. Entonces Benaía hijo de Joiada respondió al rey y dijo: Amén. Así lo diga Jehová, Dios de mi señor el rey.

De la manera que Jehová ha estado con mi señor el rey, así esté con Salomón, y haga mayor su trono que el trono de mi señor el rey David. Y descendieron el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaía hijo de Joiada, y los cereteos y los peleteos, y montaron a Salomón en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihón.                 Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del tabernáculo, ungió a Salomón; y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: ¡Viva el rey Salomón!

Después subió todo el pueblo en pos de él, y cantaba la gente con flautas, y hacían grandes alegrías, que parecía que la tierra se hundía con el clamor de ellos. Y lo oyó Adonías, y todos los convidados que con él estaban, cuando ya habían acabado de comer. Y oyendo Joab el sonido de la trompeta, dijo: ¿Por qué se alborota la ciudad con estruendo?

Mientras él aún hablaba, he aquí vino Jonatán hijo del sacerdote Abiatar, al cual dijo Adonías: Entra, porque tú eres hombre valiente, y traerás buenas nuevas. Jonatán respondió y dijo a Adonías: Ciertamente nuestro señor el rey David ha hecho rey a Salomón; y el rey ha enviado con él al sacerdote Sadoc y al profeta Natán, y a Benaía hijo de Joiada, y también a los cereteos y a los peleteos, los cuales le montaron en la mula del rey; y el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido por rey en Gihón, y de allí han subido con alegrías, y la ciudad está llena de estruendo. Este es el alboroto que habéis oído.

También Salomón se ha sentado en el trono del reino, y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro señor el rey David, diciendo: Dios haga bueno el nombre de Salomón más que tu nombre, y haga mayor su trono que el tuyo. Y el rey adoró en la cama.

Además el rey ha dicho así: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, viéndolo mis ojos. Ellos entonces se estremecieron, y se levantaron todos los convidados que estaban con Adonías, y se fue cada uno por su camino. Más Adonías, temiendo de la presencia de Salomón, se levantó y se fue, y se asió de los cuernos del altar.

Y se lo hicieron saber a Salomón, diciendo: He aquí que Adonías tiene miedo del rey Salomón, pues se ha asido de los cuernos del altar, diciendo: Júreme hoy el rey Salomón que no matará a espada a su siervo. Y Salomón dijo: Si él fuere hombre de bien, ni uno de sus cabellos caerá en tierra; más si se hallare mal en él, morirá.  Y envió el rey Salomón, y lo trajeron del altar; y él vino, y se inclinó ante el rey Salomón. Y Salomón le dijo: Vete a tu casa.

Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo: Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel.

Ya sabes tú lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejército de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales él mató, derramando en tiempo de paz la sangre de guerra, y poniendo sangre de guerra en el talabarte que tenía sobre sus lomos, y en los zapatos que tenía en sus pies. Tú, pues, harás conforme a tu sabiduría; no dejarás descender sus canas al Seol en paz.

Más a los hijos de Barzilai galaadita harás misericordia, que sean de los convidados a tu mesa; porque ellos vinieron de esta manera a mí, cuando iba huyendo de Absalón tu hermano. También tienes contigo a Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldición fuerte el día que yo iba a Mahanaim. Mas él mismo descendió a recibirme al Jordán, y yo le juré por Jehová diciendo: Yo no te mataré a espada.

Pero ahora no lo absolverás; pues hombre sabio eres, y sabes cómo debes hacer con él; y harás descender sus canas con sangre al Seol. Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en su ciudad. Los días que reinó David sobre Israel fueron cuarenta años; siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusalén. Y se sentó Salomón en el trono de David su padre, y su reino fue firme en gran manera (1 Reyes 2:1-12).

Yo soy el ungido de Jehová, Víctor Fuentes Guinges tiene que morir, es el demonio Momo.

Salomón era sabio, sus proverbios fueron inspirados por el Espíritu Santo, él también era el ungido de Jehová.

Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura.

Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo, para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Hermanos evangélicos, David fue rey y siervo de Jehová, él alababa y adoraba a Dios escribiendo poemas y canciones, también era músico. David es el autor del libro de los salmos.

David (hebreo: דָּוִד, «el amado» o «el elegido de Dios»; c. 1040-966 a. C.) según la Biblia hebrea fue un rey israelita, sucesor de Saúl y segundo monarca legítimo del Reino de Israel (aunque Isboset, hijo de Saúl, fue proclamado por el ejército y gobernó dos años en el norte hasta su asesinato). Logró unificar el territorio israelita y lo expandió, hasta controlar las ciudades de Jerusalén, Samaria, Petra, Zabah y Damasco.

David era el ungido de Jehová, él fue rey y siervo de Dios.

Escrito está en salmos 2: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas.

El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte.

Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.

Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor.

Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.

Amén, Jehová es el Dios Creador, Señor de todo el Universo.

Te digo así:

David fue poeta y yo también lo soy, el rey David también alababa y adoraba  a Dios con sus canciones, y yo soy cantautor. Alabo y adoro a Jesucristo, el Espíritu Santo me ha ungido, yo también soy el ungido de Jehová. Amén.

CRISTO VIVE EN MÍ                                                                                                      

Tú me guardas yo vivo en ti y así resplandezco, el Espíritu Santo está en mí, gloria a Dios voy a gritar. Obras yo hago aquí, y la bendición tú me la das.                                                                     Muchas gracias te voy a dar, y para siempre te voy a alabar. Por tu misericordia ya me has perdonado, con tu gracia me has ayudado, evangelizo y soy un apartado, a Satanás he derrotado. La palabra salva vidas, gloria a Dios.  Los cristianos están congregando, y yo oro y voy clamando, Jesucristo vive en mí.  Voy a predicar para salvar un alma más, y reprenderé a Satanás. Tengo fe y viviré, Dios es Jesús, yo cargo mi cruz. Evangelizaré, viene Cristo otra vez, Dios no se fue. Pentecostés, el Espíritu Santo es Dios. Alábenlo. Evangelizaré, viene Cristo otra vez, Dios no se fue. Pentecostés, el Espíritu Santo es Dios.

Jesús triunfó, y me lleva al cielomira: El Diablo es necio y bobo, Satán es señor del robo. Jesucristo es Bueno, el diablo es malo. Repréndelo.

En Cristo yo predico loco y mi bendición hoy toco. Jesucristo es bueno, el diablo es malo.

Soy de Cristo, sígueme.

Jesucristo es bueno, el diablo es malo.

La palabra yo te doy, entiende.

Jesucristo es bueno.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne, en las cosas de la carne piensan; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la mente carnal es muerte, pero la mente espiritual, vida y paz: Porque la mente carnal es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede. Así que, los que están en la carne no pueden agradar a Dios. Más vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él. Y si Cristo está en vosotros, el cuerpo a la verdad está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquél que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó a Cristo de entre los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros (Romanos 8: 1 – 11).

Jesús es bueno, Satanás es malo.

Ya predique a los hermanos, pido santidad a los cristianos, y reprendo a todos los mundanos.

Jesús es bueno, Satanás es malo.

Gloria al Señor Jesucristo.

Jesús es bueno.

Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: Ve, vende todo lo que tienes y da a los pobres; y tendrás tesoro en el cielo; y ven, toma tu cruz, y sígueme.  Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque tenía muchas posesiones (Mateo 10:20 – 22).

El rico es bobo, el diablo es malo.

Millonario pecador, quémate.

Jesús es bueno, Satanás es malo.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Jesús es bueno.

Ora, pide avivamiento, Jehová bendice, pero ponte en movimiento.

El diablo es malo.

Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.

  Jesús es bueno.

Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

El diablo es malo.

Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

 Jesús es bueno.   

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.  

El diablo es malo.

Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos.

Jesús es bueno.

¡Ay Dios mío!

Jesús es bueno.

Repito.

Jesús es bueno.

Repito otra vez.

Jesús es bueno.    

Toda la Honra, la Gloria, y la Alabanza son para el Señor, Padre de mi Señor. Amén.

En Cristo yo predico loco y mi bendición hoy toco. Jesucristo es bueno, el diablo es malo.     

Por eso:

Jesús es bueno, Satanás es malo.

Que Jehová reprenda al diablo.

Yo predico para edificación, consolación, exhortación y reprensión. Amén. Arriba de Jehová no vive nadie. Disciplina.

Escrito está: De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos. ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?

El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.

Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla. Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová de los ejércitos es el Rey de la gloria.

Gloria a Dios, Jesucristo es Rey de reyes, y Señor de señores. Jesús es el ungido de Dios.

Escrito está: Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?

Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo había antes determinado que sucediera.

Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.

Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Hermanos evangélicos, yo estoy bautizado en las aguas y en el Espíritu Santo, y también estoy ungido por el Espíritu Santo. Yo soy evangelista, amén.

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones. Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores.

Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo.

Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo. Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová.

En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas. Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.

Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él (1 Juan 2:27).

El que predica soy yo, yo soy el que soy, y voy al cielo porque en Cristo estoy.

Yo soy el predicador, ya tú sabes.

Y voy al cielo porque en Cristo estoy.

Amén.

Hermanos evangélicos, en el Nuevo Testamento la unción es el Espíritu Santo en nosotros, Jesucristo fue el ungido de Dios; Profeta, Sacerdote, Rey y Juez. El Señor es el Santo de Israel. Todos los evangélicos estamos ungidos en el Espíritu Santo, pues nuestro espíritu se unió con el Señor y nos santificó, ahora somos templo de Dios y su Espíritu permanece en nosotros.

Salmos 118 del rey David, dice así: Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia. Diga ahora Israel, que para siempre es su misericordia. Diga ahora la casa de Aarón, que para siempre es su misericordia. Digan ahora los que temen a Jehová, que para siempre es su misericordia. Desde la angustia invoqué a JAH, y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso. Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Jehová está conmigo entre los que me ayudan; por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen. Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes. Todas las naciones me rodearon; más en el nombre de Jehová yo las destruiré. Me rodearon y me asediaron; más en el nombre de Jehová yo las destruiré.

Me rodearon como abejas; se enardecieron como fuego de espinos; más en el nombre de Jehová yo las destruiré. Me empujaste con violencia para que cayese, pero me ayudó Jehová.

Mi fortaleza y mi cántico es JAH, y él me ha sido por salvación. Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; la diestra de Jehová hace proezas. La diestra de Jehová es sublime, la diestra de Jehová hace valentías.

No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH. Me castigó gravemente JAH, más no me entregó a la muerte. Abridme las puertas de la justicia; entraré por ellas, alabaré a JAH.

Esta es puerta de Jehová; por ella entrarán los justos. Te alabaré porque me has oído, y me fuiste por salvación. La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.

De parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos. Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.

Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora. Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os bendecimos.

Jehová es Dios, y nos ha dado luz; atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré.

Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia.

El Señor Jesucristo es bueno, amén.

Hermanos evangélicos, el que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay injusticia en él. Yo hablo en el poderoso nombre de Cristo Jesús, soy siervo de Dios.

Por eso:

Toda la Honra, la Gloria y la Alabanza son para el Señor, Padre de mi Señor.

Te doy las gracias Padre por esta palabra, te doy las gracias en el poderoso nombre de Cristo Jesús.

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.

Amén.

EVANGELISTA RICARDO FUENTES GUINGES