PREDICAS DICIEMBRE 2019

PRÉDICAS
DICIEMBRE 2019

 

 

MIS AMIGOS 

 

Entrego la palabra en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 

Juan 15:14 

Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. 

Que el Señor Jesucristo añada bendición a esta palabra. Amén. 

 

¿Qué es la amistad? 

Es la relación de cariño, simpatía y confianza que se establece entre personas que no son familia.  

La amistad (del latín amicĭtas, por amicitĭa, de amicus, amigo) es una relación afectiva entre dos o más personas. También sabemos que la amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida.  

La amistad tiene presencia en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia.  

La amistad se crea cuando las personas encuentran inquietudes y sentimientos comunes al igual que la confianza mutua. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. 

Presentación:  

Soy Ricardo Fuentes Guinges, siervo del Señor Jesucristo, y estoy apartado para cumplir el propósito de Dios. El Espíritu Santo está en la tierra y me ayuda a evangelizar a las iglesias de Santiago de Chile, yo les pido a todos los cristianos que sigan luchando y perseverando con fe y obediencia por amor a Jesús.  

Doy gracias a Dios por los dones espirituales y talentos que he recibido. Son tiempos difíciles, por eso estoy orando para que la iglesia tenga avivamiento, de tal manera que nada nos falte para esperar la manifestación del Señor Jesucristo, y seamos aptos e irreprensibles ante la venida del Señor.  

Bendigo al Dios Padre, al Dios Hijo, y al Dios Espíritu Santo. Amén.  

Explicación: 

Hermanos evangélicos: Es importante acotar que una verdadera amistad está basada principalmente en el respeto mutuo que exista y permita desarrollar la confianza necesaria entre dos o más personas. Muchas veces se dan falsas amistades, cuya relación está basada en la hipocresía, el interés al dinero, o la adquisición de una propiedad.    

La palabra amistad proviene del latín “amicĭtas” o “amicitātis“, que se deriva de “amicitĭa“, que significa amistad. Esta viene de amīcus, que traduce amigo. Este último término, por su parte, procede del verbo “amāre“, que significa amar. 

Entonces, los siervos y profetas del Antiguo Testamento eran amigos de Jehová de los ejércitos, Abraham fue el amigo más importante de Dios, y en el Nuevo Testamento Jesús tuvo once amigos. 

La biblia también narra de relaciones amistosas entre siervos de Dios, como por ejemplo: Ruth y Noemí, David y Jonatán, y Pablo y Bernabé. 

Atiende bien, pon atención. 

Dios creó a Adán y le ofreció su amistad pero el primer hombre creado desobedeció la Palabra y rechazó el amor del Señor.  

Jehová es bueno y siguió buscando amigos, entonces llamó siervos y profetas para que prediquen el arrepentimiento y la conversión en el Antiguo Testamento, y sucedió que Abraham tuvo fe y fue llamado amigo de Dios. 

Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios (Santiago 2:23). 

Escrito está en el Antiguo Testamento: Escúchenme costas, y esfuércense los pueblos; acérquense, y entonces hablen; estemos juntamente a juicio. ¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorear de reyes; los entregó a su espada como polvo, como hojarasca que su arco arrebata? 

Los siguió, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado. ¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros. 

Las costas vieron, y tuvieron temor; los confines de la tierra se espantaron; se congregaron y vinieron. Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate.  

El carpintero animó al platero, y el que alisaba con martillo al que batía en el yunque, diciendo: Buena está la soldadura; y lo afirmó con clavos, para que no se moviese. 

Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo. Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. 

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 

He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. 

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor. 

He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo. Los aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino; pero tú te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel. 

Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. 

Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó. 

Hermanos evangélicos: Abel, Noé, David, Samuel, Gedeón, Salomón, Moisés, Josué, Abraham, Isaac, Jacob, José, Ruth, Elías, Eliseo, Esdras, Nehemías, Ester, Job, Eclesiastés, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías eran hijos de Dios, ellos eran amigos de Jehová. Amén. 

El propósito de Dios es que el hombre le sirva, amén. 

Escrito está: Muchos hombres proclaman su propia lealtad, pero un hombre digno de confianza, ¿quién lo hallará?  

El hombre de muchos amigos se arruina pero hay amigo más unido que un hermano. No te asocies con el hombre iracundo; ni andes con el hombre violento 

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia. El que cubre la falta busca amistad; más el que la divulga aparta al amigo. 

El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos. El ungüento y el perfume alegran el corazón, y el cordial consejo del amigo, al hombre. 

Te digo así: El que anda con sabios, sabio será; más el que se junta con necios será quebrantado. 

Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 

También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; más ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto. 

Efectivamente, dos se ayudan, y tres resisten ante los problemas y los enemigos. 

En el Antiguo Testamento Rut respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 

Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más. 

Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo. Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre. 

E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte. 

Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl (1 Samuel 18:1-5). 

Escrito está en el libro de Proverbios: El que perdona la ofensa cultiva el amor; pero el que insiste en la ofensa divide a los amigos. 

“Que viva la amistad, y que Dios bendiga la amistad de mis amigos”. Amén.  

 

LA MULATA PERUANA. 

 

Katty es la mulata peruana que necesita oración, la voy a llevar a mi congregación para que sea mi hermana. El cristiano vence y gana, yo soy evangelista y tengo mucho amor, y a mí nadie me toca campana. 

A Lima yo iré, y la veré, y le predicaré la sana doctrina porque soy verdadero. He derrotado a la Nueva Era, Jesucristo ya va a llegar, y Dios me llevará al cielo.  

Las hermanas son del Ministerio, por ellas yo voy a orar, y también voy a evangelizar a todos los pueblos. El Señor resuelve los problemas, pues la oración con fe es el tema. 

Katty no lo tomes como diversión, Jesucristo es Dios y te dará su perdón. Ahora viene arrepentimiento y conversión, yo clamo porque quiero tu salvación. Alabo a Dios, y yo clamo porque quiero tu salvación. 

A la mulata peruana le predico, quiero que sea cristiana, yo quiero que sea mi hermana. 

Para compartir el pan y el vino, el domingo es la cena del Señor. 

A la mulata peruana le predico, quiero que sea cristiana, yo quiero que sea mi hermana. 

Muchacha, practicar el mundanismo mata, y el pecado te remata. 

A la mulata peruana le predico, quiero que sea cristiana, yo quiero que sea mi hermana. 

Por ti voy a orar con mucho amor. 

A la mulata peruana le predico, quiero que sea cristiana, yo quiero que sea mi hermana. 

Y Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba.  

Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. 

Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Más esto decían tentándole, para poder acusarle.  

Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. 

Y como insistieron en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. 

Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor.  

Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más (Juan 8: 1-11). 

Quiero que sea cristiana, yo quiero que sea mi hermana. 

Oye Katty ponte a trabajar, y ya no vendas eso, para que no te vuelvan a encerrar. A trabajar.  

Quiero que sea cristiana, yo quiero que sea mi hermana. 

Atiende bien, pon atención. 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata, la salvación es por la fe. 

Yo quiero que sea bendita, Katty Pinto Flores tiene que ser mi hermanita. 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata, la salvación es por la fe. 

Con la mulata en el colegio estudié, y con ella yo me besé. 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata, la salvación es por la fe. 

Yo digo así: 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata. 

¡Ay Dios mío! 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata. 

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Mateo 6:33). 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata. 

Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición (1 Timoteo 6:9). 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata. 

Entonces. 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata. 

Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia. 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata. 

Gracias Dios mío, Señor mío. 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata. 

Repito. 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata. 

Y lo repito otra vez. 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata. 

Toda la Honra, la Gloria y la Alabanza son para el Señor, Padre de mi Señor. 

Voy a bendecir a la mulata, Dios tiene oro y plata. 

Por eso: 

A la mulata peruana le predico, quiero que sea cristiana, yo quiero que sea mi hermana. 

Amén. 

 

Escrito está en el Nuevo Testamento: Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. 

Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. 

Ellos entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. 

Y cuando llegaron a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante.  

Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este llamó a Bernabé y a Saulo, porque deseaba oír la palabra de Dios. 

Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. 

Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijó en él sus ojos, y le dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? 

Ahora pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. 

Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor. 

Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén. 

Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron. 

Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tienen alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablen.  

Entonces Pablo, se levantó e hizo una señal de silencio con la mano, y dijo: Varones israelitas, y los que teman a Dios, oigan: El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. 

Y por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto; y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio. Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel. Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. 

Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel. 

Antes de su venida, predicó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. Mas cuando Juan terminaba su carrera, dijo: ¿Quién piensan que soy? No soy yo él; mas he aquí viene detrás de mí uno de quien no soy digno de desatar el calzado de sus pies. 

Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle. 

Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. 

Más Dios le levantó de los muertos. Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. 

Y nosotros también les anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. 

Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David. Por eso dice también en otro salmo: No permitirás que tu Santo vea corrupción. 

Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción. Mas aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción. 

Sepan esto, varones hermanos: que por medio de él se nos anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello que por la ley de Moisés no pudo ser justificado, en él es justificado todo aquel que cree. 

Miren pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas: Miren, oh menospreciadores, y asómbrense y desaparezcan porque yo haré una obra en estos días, obra que no creerán si alguien les la contare. 

Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas. Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. 

El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. 

Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. 

Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. 

Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia. 

Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites. Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio 

Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo. 

Atiende bien, pon atención. 

Bernabé (en griego antiguo, Βαρναβᾶς) fue uno de los primeros cristianos mencionados en el Nuevo Testamento. La biblia lo presenta como un apóstol pero diferente a Pablo, fue considerado por la Iglesia con una distinción especial pero desigual, en cuanto a autoridad, con el resto de los Doce primeros discípulos de Jesús.  

Originario de Chipre, fue un judío que pertenecía a la tribu de Leví, vivió durante el siglo I. 

Fue un gran colaborador del apóstol Pablo, no se encuentra entre los doce elegidos por Jesús, pero probablemente fue uno de los setenta discípulos mencionados en el Evangelio. Bernabé es considerado apóstol por los primeros padres de la Iglesia y también por Lucas por la misión especial que le confió el Espíritu Santo. 

Los Apóstoles lo apreciaban mucho por ser un buen hombre, estaba lleno de fe y del Espíritu Santo, por eso lo eligieron para la evangelización de Antioquía.  

No había necesitados entre ellos, porque los que tenían terrenos o casas los vendían y llevaban el dinero a los apóstoles para que ellos lo dieran a los que pasaban necesidad. 

Por ejemplo, había un tal José, a quien los apóstoles le pusieron el sobrenombre Bernabé (que significa «hijo de ánimo»). Él pertenecía a la tribu de Leví y era oriundo de la isla de Chipre. Vendió un campo que tenía y llevó el dinero a los apóstoles (Hechos 4:34-37). 

Escrito está: Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. 

Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. 

Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. 

Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. 

Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. 

Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo. 

Hermanos evangélicos: Pablo y Bernabé eran amigos, amén. 

 

MI NOMBRE ES JESÚS. 

 

 Jesús es el nombre que está sobretodo nombre, Erika te pido perdón en  el nombre del Señor, pues yo volví a nacer, y ahora en mí a Jesús vas a ver. 

Ahora mi nombre es Jesús, estoy luchando y cargando mi cruz. 

Rosenthal abre tus ojos y en mí a Dios vas a ver, otra infidelidad no volverá a suceder. Fui infiel pero ahora quiero volver, esa deslealtad no la volveré a cometer, yo no te voy a dañar, pues tú me haces falta. 

Porque eres tú, la más blanquita eres tú. Pero ahora estás molesta, pues esperabas una relación honesta.  

Porque eres tú, la más blanquita eres tú. Bella y buena en la vida real, y también eres una mujer sincera y leal.  

Te pido ahora que abras los ojos para que veas, soy evangelista y escritor, yo quiero que leas. 

Ahora mi nombre es Jesús, estoy luchando y cargando mi cruz. 

Perdóname por favor, vivir sin ti es un horror. 

Ahora mi nombre es Jesús, estoy luchando y cargando mi cruz. 

La bonita eres tú, y el bendito soy yo. Benditos somos tú y yo. 

Ahora mi nombre es Jesús, estoy luchando y cargando mi cruz. 

El Espíritu Santo es mi luz, tú también carga la cruz. Yo te sigo amando, soy el poeta del amor, escribo y canto al Señor.  

Ahora mi nombre es Jesús, estoy luchando y cargando mi cruz. 

Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.  

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 

Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. 

Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. 

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu  (Efesios 2:11-22). 

Ahora mi nombre es Jesús, estoy luchando y cargando mi cruz. 

Atiende bien, pon atención. 

Contigo quiero subir, recibe ahora mi ayuda, la palabra está en mí, y es para ti, ven y deja la duda. 

Mi pasado ya no existe, mi presente y mi futuro le pertenecen al Señor, y hoy por mi decisión para ti yo tengo mucho amor.  

Contigo quiero subir, recibe ahora mi ayuda, la palabra está en mí, y es para ti, ven y deja la duda. 

No me dejes, no te alejes. 

Contigo quiero subir, recibe ahora mi ayuda, la palabra está en mí, y es para ti, ven y deja la duda. 

Sube en una nube. 

La palabra está en mí, y es para ti, ven y deja la duda. 

Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.  

Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas (Hechos 1:9-10) 

La palabra está en mí, y es para ti, ven y deja la duda. 

Te digo así: 

Ojos bonitos, somos buenitos. 

El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor (Romanos 13:10). 

Ojos bonitos, somos buenitos. 

Y benditos tú y yo. 

Ojos bonitos, somos buenitos. 

Me gusta este corito, la blanquita y el negrito. 

Ojos bonitos, somos buenitos. 

Repito. 

Ojos bonitos, somos buenitos. 

Y lo repito otra vez. 

Ojos bonitos, somos buenitos. 

Gloria a Dios. 

Ojos bonitos, somos buenitos. 

Ahora, llegó la hora. 

El Espíritu Santo es la luz, tú carga la cruz, Dios es bendito.  

Por eso: 

Cristo te ayuda, deja la duda. 

Amén. 

 

Escrito está en el Nuevo Testamento: Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. 

Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. 

Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. 

Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. 

Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. 

Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora. 

Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. 

Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días. Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. 

Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. 

Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. 

Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 

Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Más él hablaba del templo de su cuerpo. 

Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. 

Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. 

Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre. 

Hermanos evangélicos: Los frutos del Espíritu son el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, y la templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 

Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. 

Atiende bien, pon atención. 

Jesús era amigo de sus discípulos porque ellos creían y obedecían a su palabra. El Señor llamó a doce discípulos, once eran sus amigos, y uno era su enemigo.   

Los verdaderos discípulos tenían fe, amor, esperanza y obediencia. Pero Judas era envidioso, hipócrita y traidor.  

Ese discípulo cometió dos errores, el primero fue traicionar a Jesús, y el segundo fue no arrepentirse de esa traición, Judas se suicidó y se fue al infierno.  

Entonces, Jesucristo era Dios y los once discípulos eran sus siervos, en la obediencia hay confianza, y en la confianza hay bendición. Actualmente en la amistad hay amor, cariño y respeto. 

Hermanos evangélicos: El Señor Jesucristo vino al mundo para predicarnos la palabra de salvación. Primero fundó su escuela de discípulos y luego evangelizó a todos los pueblos.  

Éstos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado también Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el que cobraba impuestos para Roma; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el cananeo, y Judas Iscariote, que después traicionó a Jesús. 

Sabemos que hay amigos sinceros y amigos hipócritas, nosotros tenemos que saber buscar y elegir buenos amigos. Jesús es nuestro amigo, y así como el Señor es con nosotros, así tienen que ser nuestros amigos. De la misma manera, amén.  

Jesucristo bendijo la amistad, amén. 

Te digo así: 

Un amigo es una bendición y yo lo voy a decir, Jesús es mi amigo. Y lo repito otra vez. Un amigo es una bendición y yo lo voy a decir, Jesús es mi amigo. 

Actualmente tener un amigo es muy importante, y es más interesante que el oro, la plata o el dinero. Pero la amistad con Jesús es lo primero, porque el Señor es fiel, leal y verdadero.  

Los mundanos han perdido muchas cosas, porque por dinero han vendido la franqueza y la moral.  

Algunos no quieren mirar más allá de su camisa, y hay otros que hasta te pisan para poder escalar. Por eso nosotros tenemos que orar para encontrar un buen amigo, Jesucristo es el mejor amigo, solo Dios nos puede ayudar. 

El Espíritu Santo es mi amigo, y yo lo voy a bendecir, Jesús es mi amigo. Y en la iglesia estoy buscando otros amigos para que vengan a orar conmigo. 

Quiero sinceridad porque yo soy un siervo bonito y bendito. Yo quiero un amigo que sea sincero y verdadero conmigo.  

Yo quiero un amigo que sea transparente, buena onda y buena gente. Una persona inteligente. 

Yo quiero un amigo que sea un siervo valiente, que predique la palabra de salvación a toda la gente, que tenga integridad y bendiga eternamente nuestra amistad.  

Yo estoy buscando un amigo para que ore conmigo, yo necesito un amigo que sea Jesucristo contigo, y si tú eres mi amigo entonces yo te bendigo.  

Dios es conmigo y Jesucristo es mi amigo, oye amigo yo quiero que el Espíritu Santo sea contigo. 

Necesito un amigo que sea hijo del Señor, no me gusta el dinero, yo reprendo a ese Judas traidor. 

Yo bendigo la amistad, el amor de Dios está en mi corazón, y yo predico para arrepentimiento y conversión. 

El hombre que cumpla el primer mandamiento será un siervo verdadero, yo amo a Jehová porque vino a traer la salvación. 

Gloria a Dios, Jesús es Dios. Por eso digo así: El Espíritu Santo es mi amigo, y yo lo voy a bendecir, Jesús es mi amigo. Amén. 

Atiende bien, pon atención. 

Escrito está en el Nuevo Testamento: Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 

Ustedes ya están limpios por la palabra que les he hablado. 

Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. 

Yo soy la vid, ustedes los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, llevará mucho fruto; porque separados de mí nada pueden hacer. 

El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 

Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan todo lo que quieran, y será hecho. 

En esto es glorificado mi Padre, en que lleven mucho fruto, y sean así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo los he amado; permanezcan en mi amor. 

Si guardan mis mandamientos, y permanecen en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 

Estas cosas les he hablado, para que mi gozo esté en ustedes, y vuestro gozo sea cumplido. 

Este es mi mandamiento: Que se amen unos a otros, como yo los he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 

Ustedes serán mis amigos, si hacen lo que yo les mando. 

Ya no les llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; ahora les he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, se las he dado a conocer. 

Ustedes no me eligieron a mí, sino que yo los elegí a ustedes, y los he puesto para que vayan y lleven fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se los dé. 

Esto les mando: Que se amen unos a otros. Si el mundo los aborrece, saben que a mí me ha aborrecido antes que a ustedes.  

Si fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no son del mundo, antes yo los elegí del mundo, por eso el mundo los aborrece. 

Acuérdense de la palabra que yo les he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. 

Más todo esto les harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. 

El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre. 

Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron. Pero cuando venga el Consolador, a quien yo les enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. 

Y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio. 

No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres (1 Corintios 15:33). 

Escrito está: Miren cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 

Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 

Y saben que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 

Hijitos, nadie los engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 

Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 

En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. Porque este es el mensaje que han oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. 

No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 

Hermanos míos, no se extrañen si el mundo los aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 

Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y saben que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 

Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 

Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 

Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. 

Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquier cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. 

Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él.  

Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. 

 

TÚ TIENES QUE ORAR. 

 

Llegó la hora, tú ora, Cristo ya viene, tú adora. Alaba a Dios y a Jesús adora. 

Ahora. 

Llegó la hora, tú ora, Cristo ya viene, tú adora. Alaba a Dios y a Jesús adora. 

Arrebatamiento viene mujer, el rapto viene, y en el cielo a Dios vamos a ver. 

Llegó la hora, tú ora, Cristo ya viene, tú adora. Alaba a Dios y a Jesús adora. 

Tú eres vaso frágil, yo te voy a dar la palabra y te vas a fortalecer, al principio serás como una niña y luego vas a crecer. 

Arrepiéntete y ganarás la salvación, ahora nosotros vamos a mirar al cielo, y juntos vamos a orar, y yo te voy a predicar porque en Cristo estoy. 

Cristo es Dios. 

Ya viene mi Señor. 

Cristo es Dios. 

He nacido y vivido en Villa el salvador, confesé mis pecados y nací de nuevo en el Señor, el Señor, el Señor. 

Voy a evangelizar a todo el mundo, porque en gracia abundo, gracias al Dios Creador. 

Te voy a predicar porque tú eres mi amiga, y quiero que Dios te bendiga, ahora por ti yo me voy a preocupar. 

El ángel de Jehová te cubrirá con sus plumas, y debajo de sus alas estarás segura. Jesús es mi amigo, y a ti también te dará su amistad. 

El amor de Dios salva vidas, clama a él, pues él quiere escuchar tu clamor. Tú tienes que alabar, tú tienes que orar, tú tienes que adorar.    

Jesucristo es mi luz, por mí murió en la cruz. Tú tienes que orar, y lo tienes que adorar. 

Jesucristo es Señor, y es dueño del honor, tú tienes que orar, y lo tienes que adorar. 

Gloria a Dios. 

      Jesucristo es Señor, y es dueño del honor, tú tienes que orar, y lo tienes que adorar. 

   Arréglate porque Cristo pronto va a volver, a Jesucristo vamos a ver. 

Jesucristo es Señor, y es dueño del honor, tú tienes que orar, y lo tienes que adorar. 

Yo oro y lloro porque Dios me ha perdonado, y ahora de mi Señor estoy enamorado. 

Jesucristo es Señor, y es dueño del honor, tú tienes que orar, y lo tienes que adorar. 

Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno  y lloro y lamento (Joel 2:12). 

Tú tienes que orar, y lo tienes que adorar. 

Erika atiende bien, pon atención. El Señor es salvación. 

Tú tienes que orar, y lo tienes que adorar. 

Voy a orar y a llorar porque a Dios estoy clamando, oye amiga atiende bien, Jesucristo está llegando; viene el rapto. 

Tú tienes que orar, y lo tienes que adorar. 

Te digo así: 

De rodillas voy a orar en el secreto, Jesucristo es mi Señor, y yo lo respeto. 

Estoy orando, y estoy llorando gloria a Dios, Jesucristo está llegando. 

De rodillas voy a orar en el secreto, Jesucristo es mi Señor, y yo lo respeto. 

Y tú me dices lloroncito por aquí, y me dices lloroncito por allá. Yo quiero que ores a mi lado, y luego predicaré la verdad; viene el rapto. 

De rodillas voy a orar en el secreto, Jesucristo es mi Señor, y yo lo respeto. 

s tú cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público (Mateo 6:6). 

De rodillas voy a orar en el secreto, Jesucristo es mi Señor, y yo lo respeto. 

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces (Jeremías 33:3). 

De rodillas voy a orar en el secreto, Jesucristo es mi Señor, y yo lo respeto. 

¡Ay Dios mío! 

Jesucristo es mi Señor, y yo lo respeto. 

Repito. 

Jesucristo es mi Señor, y yo lo respeto. 

Y lo repito otra vez. 

Jesucristo es mi Señor, y yo lo respeto. 

Toda la Honra, la Gloria y la Alabanza son para el Señor, Padre de mi Señor. 

Jesucristo es mi Señor, y yo lo respeto. 

Por eso: 

Llegó la hora, tú ora, Cristo ya viene, tú adora. Alaba a Dios y a Jesús adora. 

Amén. 

 

Hermanos evangélicos: El diablo solo vino a whatsappear, robar, matar y destruir. Satanás envidiaba a Job y lo quiso destruir pero no lo consiguió porque el siervo de Dios mantuvo su integridad y no blasfemó. 

Integridad es la entereza moral, es calidad de integro. Una persona íntegra es aquella que siempre hace lo correcto, al referirnos a hacer lo correcto significa hacer todo aquello, que consideramos bien para nosotros y que no afecte los intereses de las demás personas. 

Integridad se traduce como honradez, honestidad, respeto, bondad, apropiado, responsabilidad, control emocional, respeto por su propia persona, puntualidad, fidelidad, lealtad, pulcritud, disciplina, congruencia, y firmeza en sus acciones. En general es alguien en quien se puede confiar. 

Integridad es retomar el camino de nuestra verdad, es hacer lo correcto, por las razones correctas, y del modo correcto. La integridad significa formación familiar y altos valores morales.     

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar (1 Pedro 5: 8)                                                                                                    

Luzbel perdió su integridad pero Job la mantuvo. Entonces, visitaron a Job, sus tres amigos; Elifaz Temanita, Bildad Suhita y Zofar Naamatita, luego que oyeron todo el mal que le había sobrevenido, fueron para consolarle. 

El sufrimiento es una herramienta que Dios usa para llamar nuestra atención y para cumplir sus propósitos en nuestras vidas. La prueba está diseñada para fortalecer nuestra confianza en Dios, pero el sufrimiento requiere de una respuesta adecuada si queremos que los propósitos de Jehová sean cumplidos. 

El sufrimiento nos enseña a dejar de confiar en nuestros propios recursos, y a vivir por la fe, nosotros tenemos que confiar en Dios. 

El sufrimiento no es una virtud, no es una señal de santidad, no es una manera de acumular puntos con Dios. El sufrimiento debe ser evitado, y se evita con obediencia.  

Sufrimiento es cualquier cosa que causa dolor o irritación. Dios nos hace sufrir para hacernos  reflexionar, es una herramienta que Dios usa para obtener nuestra atención y para llevar a cabo sus propósitos en nuestras vidas, lo cual no sería posible sin las dificultades. 

Sufrir a causa de una enfermedad, por una frustración, por un fracaso, por ser víctima de un chisme en el vecindario, en la escuela, en el trabajo o en la iglesia. La injuria provoca sufrimiento. 

Los cristianos sufrimos porque vivimos en un mundo caído, con naturaleza pecaminosa, donde el pecado reina en el corazón del hombre. 

Sufrimos por causa de nuestra insensatez, cosechamos lo que sembramos. Algunas veces sufrimos porque es la disciplina de Dios. También sufrimos persecución por nuestra fe en Jesucristo.                                               

El sufrimiento revela áreas de necesidad, áreas de debilidad, y de actitudes erróneas que necesitan ser quitadas, como la escoria en el proceso de refinamiento del oro. El sufrimiento tiene un propósito, y ese propósito es la formación de un carácter similar al del Señor Jesucristo. 

El sufrimiento nos pone a prueba, las pruebas son como el termómetro con el que es medida nuestra calidad. 

Primero es el corazón, y luego la mente, producto de estas dos cosas, el alma se va al cielo o al infierno. En resumen, Dios quiere saber si en la prueba blasfemamos o glorificamos al Señor, o apostatamos o damos gloria a Dios.  

Si perseveramos en la fe, entonces ganamos, y la salida a la prueba encontramos, y la encontramos porque batallamos.  

Libre albedrio, tú eliges. Necesitamos obediencia y santidad para ser hijos de Dios, necesitamos dignidad e integridad para agradar a Dios, necesitamos amor para ser amigos de Dios, Job era un hombre conforme al corazón de Jehová. 

Ya sabemos la historia, los amigos de Job hablaron de más, y Jehová le dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no han hablado de mí lo recto, como mi siervo Job. Ahora pues, tomen siete becerros y siete carneros, y vayan donde mi siervo Job, y mi siervo Job orará por ustedes; porque de cierto a él atenderé para no tratarlos afrentosamente, por cuanto no han hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.  

Fueron pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.                                                                                              

Y quitó Jehová la aflicción de Job después que él oro por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas de su siervo. Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y lo consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él, y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro. 

Y Jehová bendijo el postrer estado de Job más que el primero;  porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. Y tuvo siete hijos y tres hijas.  

Llamó el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Kerenhapuc. Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos. 

La esposa de Job también vio la gloria de Dios, ella se arrepintió y Jehová la bendijo con siete hijos y tres hijas, el Señor hace las cosas nuevas. Amén.                                                                         

Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Y murió Job viejo lleno de días. 

Te digo así: 

Escrito está en el Nuevo Testamento: No se unan con yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque ustedes son el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ustedes, y seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo.  

Por lo cual, salgan de en medio de ellos, y apártense dice el Señor, y no toquen lo inmundo; y yo los recibiré, y seré un Padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. Amén. 

Hermanos evangélicos: Un amigo en tiempo de sed es como agua clara, es manantial que da de beber, es como refrigerio al alma, como refrigerio al alma, como refrigerio al alma. 

Atiende bien, pon atención. 

Un buen amigo es refrigerio al alma, manantial que da de beber”. 

Amigo en las buenas y en las malas, así es como tiene que ser. 

Un buen amigo es refrigerio al alma, manantial que da de beber. 

Es aquel que te brinda cariño, amor, respeto, ayuda y buenos concejos. Seas joven o muy viejo. 

Un buen amigo es refrigerio al alma, manantial que da de beber. 

El que tenga un amigo que lo valore, que no lo vaya a perder. 

Un buen amigo es refrigerio al alma, manantial que da de beber. 

Amigo es el que te ayuda a llegar a la meta, y no te hace retroceder. 

Un buen amigo es refrigerio al alma, manantial que da de beber. 

Te digo así: 

Un amigo es aquel que está contigo todos los días y a toda hora. Es aquel que sacia tu sed. 

Un amigo vale mucho más que el oro, y vale mucho más que un diamante. 

Un amigo es aquel que te da su mano y te ayuda a que te levantes. 

Un amigo soy yo, por eso: 

Un buen amigo es refrigerio al alma, manantial que da de beber. 

Agua, amén. 

 

Hermanos evangélicos: La misericordia es la disposición a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas. Se manifiesta en amabilidad, asistencia al necesitado, especialmente en el perdón y la reconciliación.  

Es más que un sentimiento de simpatía, es una práctica, en el cristianismo es uno de los principales atributos divinos. 

La misericordia es también un sentimiento de pena o compasión por los que sufren, que impulsa a ayudarles o aliviarles; en determinadas ocasiones, es la virtud que impulsa a ser benévolo en el juicio o castigo.  

Su etimología, del latín misere (miseria, necesidad), cor, cordis (corazón) e ia (hacia los demás); significa tener un corazón solidario con aquellos que tienen necesidad. 

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16). 

Este poema lo escribí para mi amiga Erika Rosenthal Carvajal, yo la quiero con sinceridad porque ahora soy un evangelista verdadero. Yo la quiero, amén.  

 

LA SANA DOCTRINA. 

 

A Lima volví y yo te busqué, y gracias a Dios te encontré, ahora hablo contigo y soy sincero, antes fui el mentiroso pero hoy soy el verdadero.  

Pensé que no me ibas a recibir pero ahora estoy sentado frente a ti. 

Mi familia me mató pero yo no muero, y hoy tus ojos pardos verdosos me iluminan, Erika yo te quiero.  

Yo estoy aquí para pedirte perdón, antes fui un cobarde pero ahora soy valiente, soy varón. 

El Señor Jesús me hizo un hombre nuevo, te voy a entregar la palabra y por ti voy a orar.  

Yo estoy aquí para pedirte perdón, han pasado muchos años, y para ti voy a testificar, Jesucristo es mi vida. 

Quiero predicarte eternamente, el Señor me encontró, pues yo era una oveja perdida. 

Perdóname. 

Ahora soy un hombre nuevo. 

Recíbeme. 

Vengo a compartir mi testimonio. 

Escúchame. 

Estoy arrepentido y convertido. 

Perdóname. 

Yo era un tonto y andaba confundido. 

Recíbeme. 

El Señor viene conmigo. 

Escúchame. 

Soy evangelista. 

Dame la mano y conmigo tú camina, la sana doctrina es vitamina. 

Yo estoy aquí para pedirte perdón, antes fui un cobarde pero ahora soy valiente, soy varón. 

El Señor Jesús me hizo un hombre nuevo, te voy a entregar la palabra y por ti voy a orar.  

Yo estoy aquí para pedirte perdón, han pasado muchos años, y para ti voy a testificar, Jesucristo es mi vida. 

Quiero predicarte eternamente, el Señor me encontró, pues yo era una oveja perdida. 

Dame la mano y conmigo tú camina, la sana doctrina es vitamina. 

Dame la mano porque yo soy cristiano. 

Dame la mano y conmigo tú camina, la sana doctrina es vitamina. 

Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.  

Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.  

Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. 

Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. 

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. 

Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie (Tito 2:1-15). 

Dame la mano y conmigo tú camina, la sana doctrina es vitamina. 

La salvación te llama, el Señor te ama, ahora clama, y tu bendición reclama. 

Dame la mano y conmigo tú camina, la sana doctrina es vitamina. 

Nunca te voy a olvidar, y por el gran amor que te tengo yo voy a orar y a predicar. 

Dame la mano y conmigo tú camina, la sana doctrina es vitamina. 

Erika yo te quiero, en el Señor te amo. 

Dame la mano y conmigo tú camina, la sana doctrina es vitamina. 

Atiende bien, pon atención. 

La sana doctrina es vitamina, Jesucristo es el creador de la vida. 

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él (1 Juan 4:16). 

La sana doctrina es vitamina, Jesucristo es el creador de la vida. 

Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición (1 Pedro 3:8-9). 

La sana doctrina es vitamina, Jesucristo es el creador de la vida. 

¡Ay Dios mío! 

La sana doctrina es vitamina, Jesucristo es el creador de la vida. 

Te digo así: 

Jesucristo es el creador de la vida. 

Repito. 

Jesucristo es el creador de la vida. 

Y lo repito otra vez. 

Jesucristo es el creador de la vida. 

Toda la Honra, la Gloria y la Alabanza son para el Señor, Padre de mi Señor. 

La sana doctrina es vitamina, Jesucristo es el creador de la vida. 

Por eso: 

Dame la mano y conmigo tú camina, la sana doctrina es vitamina. 

Amén. 

 

Escrito está en el Nuevo Testamento: Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. 

Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. 

Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. 

Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. 

Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 

Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. 

Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. 

Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley (Proverbios 4:2). 

Escrito está en el Nuevo Testamento: Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. 

Atiende bien, pon atención. 

Yo soy poeta, y con los poemas a Erika Rosenthal preparé el corazón de Lorena Soto Espinoza, Dios es ordenado y yo también lo soy.  

Los poemas a Erika también sirvieron para sanar mi alma y mi corazón, mi ex enamorada fue buena influencia para mí, gracias a ella yo aprendí a predicar el amor.  

Ahora Lorenita tiene que tener cuidado porque yo soy el discípulo amado, y muchas cristianas quieren estar a mi lado, pero yo ya estoy enamorado, junto al amor de mi vida me he bautizado.  

Gloria a Dios, Jesucristo viene pronto. Amén.   

Gracias muchas gracias, a Erika Rosenthal yo le doy las gracias. Repito. Gracias muchas gracias, a Erika Rosenthal yo le doy las gracias.   

Mi virtud es la paciencia, por eso digo así: Todo llega en su momento, a veces viene lento, pero en Cristo yo espero contento.  

Gracias a Dios tengo sensibilidad, buenos sentimientos y buenas intenciones. Yo aprendí a expresar, a explicar y a comunicar, soy un evangelista sincero, soy la sana doctrina. Amén. 

Hermanos evangélicos: Jesucristo está en mi corazón y es mi salvación, y el siguiente poema muy pronto será una alabanza porque con el Señor tengo una alianza, y eso me llena de mucha confianza. Amén. 

 

LA SALVACIÓN. 

 

Ya la primera generación terminó, y mis pecados Dios perdonó, hoy tengo 42 años, y estoy luchando para que el Señor me renueve su bendición.  

Mi primer amor fue Erika Rosenthal, antes le mentí pero ahora le digo la verdad. Yo la quiero con sinceridad, Jesús es la salvación, y yo estoy orando por ella.   

Es bella, me perdonó y nuestra amistad va a continuar, ella la salvación va a ganar, porque yo le voy a predicar y para siempre la voy a amar.  

Soy evangelista y voy de triunfo en triunfo, y de bendición en bendición, y ahora yo voy a predicar porque Jesucristo es la salvación. 

En el colegio me porté como un cerdo, pero ahora de mi primer amor yo me acuerdo. 

Quiero que sea cristiana, quiero que sea mi hermana. 

En el colegio me porté como un cerdo, pero ahora de mi primer amor yo me acuerdo. 

Fui mundano y pagano, pero ahora con la palabra de Dios limpio mi alma y gano. 

En el colegio me porté como un cerdo, pero ahora de mi primer amor yo me acuerdo. 

El amor es la prueba de un discípulo, el amor es la salvación. 

En el colegio me porté como un cerdo, pero ahora de mi primer amor yo me acuerdo. 

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 

Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.  

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.  

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 

Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.  

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor (1 Corintios 13:1-13). 

En el colegio me porté como un cerdo, pero ahora de mi primer amor yo me acuerdo. 

Erika sube al cielo conmigo, sube en una nube. 

Ahora de mi primer amor yo me acuerdo. 

Atiende bien, pon atención. 

Quiero que te entregues y que nunca te subleves, Dios es bendición, Cristo es la salvación. 

Clama, y el Señor escuchará tu clamor, Jesucristo es amor. 

Quiero que te entregues y que nunca te subleves, Dios es bendición, Cristo es la salvación. 

Yo te quiero mucho y tú lo sabes, y ahora por ti hago una oración. 

Quiero que te entregues y que nunca te subleves, Dios es bendición, Cristo es la salvación. 

Te digo así: 

Dios es bendición, Cristo es la salvación. 

Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados  y cimentados en amor (Efesios 3:17). 

Dios es bendición, Cristo es la salvación. 

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro.  

De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros (Colosenses 3: 12). 

Dios es bendición, Cristo es la salvación. 

Que Jehová te bendiga. 

Dios es bendición, Cristo es la salvación. 

Entonces. 

Tú eres mi blanquita, tú eres mi flaquita, tú eres muy bonita. Y yo quiero que seas mi hermanita bendita. 

One  kiss, te manda un besito este negrito. 

Tú eres mi blanquita, tú eres mi flaquita, tú eres muy bonita. Y yo quiero que seas mi hermanita bendita.  

Ojos bonitos, somos buenitos. Ya te lo dije. 

Tú eres mi blanquita, y eres mi enamorada más buena y más bonita. 

Eres la peruana más dulce y suavecita. 

Tú eres mi blanquita, y eres mi enamorada más buena y más bonita. 

Tú eres la mujer que este hombre necesita. 

 Tú eres mi blanquita, y eres mi enamorada más buena y más bonita. 

Y hoy recuerdo los besitos de tu boquita.  

Tú eres mi blanquita, y eres mi enamorada más buena y más bonita.  

Yo quiero que el coro se repita. 

Tú eres mi blanquita, y eres mi enamorada más buena y más bonita. 

¡Ay Dios mío! 

Tú eres mi blanquita, tú eres mi flaquita, tú eres muy bonita. Y yo quiero que seas mi hermanita bendita. 

Toda la Honra, la Gloria y la Alabanza son para el Señor, Padre de mi Señor. 

Dios es bendición, Cristo es la salvación. 

Por eso: 

Ahora de mi primer amor yo me acuerdo. 

Amén. 

 

Escrito está: Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 

En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. 

Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. 

A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. 

Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. 

Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. 

Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. 

Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. 

La hierba se seca, y la flor se cae; más la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio les ha sido anunciada. 

Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando (Juan 15:14). 

En la iglesia estoy buscando buenos amigos para que hagan lo que yo les digo. Disciplina y obediencia, usemos nuestra inteligencia, amén. 

Jesús es mi ciencia, y yo practico la obediencia, soy la sana doctrina. Amén. 

El Señorío de Cristo es la vida, gloria a Dios.  

Hermanos evangélicos: Yo quiero crecer y quiero que ustedes crezcan, yo quiero ir al cielo para vivir con mi Señor, y también quiero que ustedes vayan conmigo. Nosotros somos la Iglesia de Jesucristo. Vivamos en santidad, perseverando con fe, esperanza, y amor. 

Yo amo a Dios, y amo a la iglesia, predico para que ustedes alcancen el conocimiento que agrada al Señor. En mis pruebas y aflicciones tengo paz, estoy orando por la iglesia, y pido a la iglesia que también ore por mí. 

La gracia y la misericordia del Señor Jesucristo sean con todas las congregaciones de Santiago de Chile. Amén. 

Por eso: 

Toda la Honra, la Gloria y la Alabanza son para el Señor, Padre de mi Señor. 

Gracias Padre por esta palabra, te doy las gracias en el poderoso Nombre de Cristo Jesús. 

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. 

Amén. 

EVANGELISTA RICARDO FUENTES GUINGES