PREDICAS OCTUBRE 2019

PRÉDICAS
OCTUBRE 2019

EL AUTOR Y CONSUMADOR DE LA FE 

Entrego la palabra en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

 

Hebreos 11:1 

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 

Que el Señor Jesucristo añada bendición a esta palabra. Amén. 

 

¿Qué es la fe? 

Es la creencia y esperanza personal en la existencia de un ser superior (un dios o varios dioses) que generalmente implica el seguimiento de un conjunto de principios religiosos, de normas de comportamiento social e individual y una determinada actitud vital, puesto que la persona considera esa creencia como un aspecto importante o esencial de la vida.  

También es la virtud teológica que consiste en creer en la palabra de Dios y en la doctrina de la iglesia. Existen tres virtudes; la fe, la esperanza y el amor. 

La fe (del latín fides) es la seguridad o confianza en una persona, cosa, deidad, opinión, doctrinas o enseñanzas de una religión, y como tal, se manifiesta por encima de la necesidad de poseer evidencias que demuestren la verdad.  

También puede definirse como la creencia que no está sustentada en pruebas, además de la seguridad, producto en algún grado de una promesa. 

La fe en el cristianismo es una virtud teológica y se basa en las obras y enseñanzas del Señor Jesucristo.  

Presentación: 

Yo, Ricardo Fuentes Guinges, siervo del Señor Jesucristo, apartado para cumplir el propósito de Dios. El Espíritu Santo está en la tierra y me ayuda a evangelizar a las iglesias de Santiago de Chile. A los cristianos les pido que sigan luchando y perseverando con fe y obediencia por amor a Jesús. 

Doy gracias a Dios por los dones espirituales y talentos que he recibido. Son tiempos difíciles, estoy orando para que la iglesia tenga avivamiento, de tal manera que nada nos falte para esperar la manifestación del Señor Jesucristo, y seamos aptos e irreprensibles ante la venida del Señor. 

Bendigo al Dios Padre, al Dios Hijo, y al Dios Espíritu Santo. Amén.  

Explicación: 

Hermanos evangélicos: Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio. Y vivió Sem, después que engendró a Arfaxad, quinientos años, y engendró hijos e hijas. Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Sala. Y vivió Arfaxad, después que engendró a Sala, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.  

Sala vivió treinta años, y engendró a Heber. Y vivió Sala, después que engendró a Heber, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas. Heber vivió treinta y cuatro años, y engendró a Peleg. Y vivió Heber, después que engendró a Peleg, cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. Peleg vivió treinta años, y engendró a Reu. Y vivió Peleg, después que engendró a Reu, doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas. Reu vivió treinta y dos años, y engendró a Serug.  

Y vivió Reu, después que engendró a Serug, doscientos siete años, y engendró hijos e hijas. Serug vivió treinta años, y engendró a Nacor. Y vivió Serug, después que engendró a Nacor, doscientos años, y engendró hijos e hijas. Nacor vivió veintinueve años, y engendró a Taré. Y vivió Nacor, después que engendró a Taré, ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas. Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán.  

Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot. Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos. Y tomaron Abram y Nacor para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca. Más Sarai era estéril, y no tenía hijo.  

Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí. Y fueron los días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán. 

Atiende bien, pon atención. 

Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 

Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abram, como Jehová le dijo;  y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. Tomó pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron. 

Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. 

Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Betel, y plantó su tienda, teniendo a Betel al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. Y Abram partió de allí, caminando y yendo hacia el Neguev. 

Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra. Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. 

Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti. Y aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera. También la vieron los príncipes de Faraón, y la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a casa de Faraón. 

E hizo bien a Abram por causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos. Más Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram. 

Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora pues, he aquí tu mujer; tómala y vete. 

Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de Abram; y le acompañaron, y a su mujer, con todo lo que tenía. 

Te digo así: 

Subió pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.   

Y volvió por sus jornadas desde el Neguev  hacia Betel, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Betel y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová. 

También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. 

Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 

¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.  Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. 

Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. 

Más los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.  

Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. 

Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová. 

Atiende bien, pon atención. 

Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim, que éstos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar. 

Todos éstos se juntaron en el valle de Sidim, que es el Mar Salado. Doce años habían servido a Quedorlaomer, y en el decimotercero se rebelaron. 

Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim, y a los horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto. 

Y volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades, y devastaron todo el país de los amalecitas, y también al amorreo que habitaba en Hazezontamar. Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim; esto es, contra Quedorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim, Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco. 

Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte. Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron. 

Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron. 

Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram. Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. 

Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente. 

Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. 

Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes. Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí  a Abram; excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte. 

Te digo así: 

Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo,  y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? 

Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. 

Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte  a heredar esta tierra. 

Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar? Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino. 

Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves. Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba. Más a la caída del sol sobrecogió el sueño  

a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. 

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.  Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. 

Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí. Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. 

En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos, los heteos, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos. 

Atiende bien, pon atención. 

Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. 

Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido. Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. 

Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer,  y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca.  

Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia. Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas?   Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. 

Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. 

Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará. 

Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered. 

Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael. Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael. 

Te digo así: 

Abram tenía noventa y nueve años cuando se le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre tú y yo, y te multiplicaré en gran manera. 

Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. 

Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi pacto entre tú y yo, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. 

Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Este es el pacto que nosotros tendremos y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre ustedes. Circuncidarás pues la carne de su prepucio, y será por señal del pacto entre nosotros.  

Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. 

Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto. Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, más Sara será su nombre. 

Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir? 

Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti. Y respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. 

Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación. Más yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. 

Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham. 

Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho. 

Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio. E Ismael su hijo era de trece años, cuando fue circuncidada la carne de su prepucio. 

En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo. Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con él. 

Te digo así: 

Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo. 

Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho. 

Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.  Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo. 

Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron. Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. 

Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. 

Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? 

¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído. 

Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. 

Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac. Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado. 

Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo. Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez (Génesis 21:1-7). 

Atiende bien, pon atención. 

Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. 

Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. 

Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. 

Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? 

Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. 

Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 

Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único hijo con Sara.  

Entonces Abraham alzó sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. 

Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. 

Te digo así: 

Fue la vida de Sara ciento veintisiete años, ella vivió muchos años y murió en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara, y a llorarla. Y se levantó Abraham de delante de su muerta, y habló a los hijos de Het, diciendo: Extranjero y forastero soy entre vosotros; dadme propiedad para sepultura entre vosotros, y sepultaré mi muerta de delante de mí. 

Y respondieron los hijos de Het a Abraham, y le dijeron: Oyenos, señor nuestro; eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu muerta; ninguno de nosotros te negará su sepulcro, ni te impedirá que entierres tu muerta. 

Y Abraham se levantó, y se inclinó al pueblo de aquella tierra, a los hijos de Het, y habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad de que yo sepulte mi muerta de delante de mí, oídme, e interceded por mí con Efrón hijo de Zohar, para que me dé la cueva de Macpela, que tiene al extremo de su heredad; que por su justo precio me la dé, para posesión de sepultura en medio de vosotros. 

Este Efrón estaba entre los hijos de Het; y respondió Efrón heteo a Abraham, en presencia de los hijos de Het, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo: No, señor mío, óyeme: te doy la heredad, y te doy también la cueva que está en ella; en presencia de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta tu muerta. 

Entonces Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra, y respondió a Efrón en presencia del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, te ruego que me oigas. Yo daré el precio de la heredad; tómalo de mí, y sepultaré en ella mi muerta. 

RespondEfrón a Abraham, diciéndole: Señor mío, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata; ¿qué es esto entre tú y yo? Entierra, pues, tu muerta. 

Entonces Abraham se convino con Efrón, y pesó Abraham a Efrón el dinero que dijo, en presencia de los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes. 

Y quedó la heredad de Efrón que estaba en Macpela al oriente de Mamre, la heredad con la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todos sus contornos, como propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad. 

Después de esto sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela al oriente de Mamre, que es Hebrón, en la tierra de Canaán. Y quedó la heredad y la cueva que en ella había, de Abraham, como una posesión para sepultura, recibida de los hijos de Het. 

Atiende bien, pon atención. 

Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre era Cetura, la cual le dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa. Y Jocsán engendró a Seba y a Dedán; e hijos de Dedán fueron Asurim, Letusim y Leumim. 

E hijos de Madián: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron hijos de Cetura. Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac. Pero a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental. 

Y estos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años. Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo. 

Y lo sepultaron Isaac e Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la heredad de Efrón hijo de Zohar heteo, que está enfrente de Mamre, heredad que compró Abraham de los hijos de Het; allí fue sepultado Abraham, y Sara su mujer. Y sucedió, después de muerto Abraham, que Dios bendijo a Isaac su hijo; y habitó Isaac junto al pozo del Viviente-que-me-ve (Génesis 25:7-11). 

Atiende bien, pon atención. 

Abraham (Ibrahim) (en hebreo: אַבְרָהָם, Avraham; en árabe ابراهيم, Ibrāhīm), originalmente Abram, es el primero de los tres patriarcas del judaísmo, su nombre significa “padre de muchos pueblos”, y la biblia relata su historia. 

Abraham, Isaac y Jacob son los tres patriarcas. Abraham fue el padre de Ismael   e Isaac, considerándose según la tradición bíblica ser el fundador del judaísmo. Jacob, hijo de Isaac y nieto de Abraham, tuvo doce hijos que fundaron las doce tribus de Israel. El pueblo judío se considera descendiente de Judá y Benjamín, ambos bisnietos de Abraham. De la línea de Judá descendieron los reyes David  y Salomón.  

Te digo así: 

Sara (שָׂרָה) fue la esposa de Abraham y madre de Isaac mencionada en la Biblia. También era medio hermana de su esposo y unos diez años más joven. El libro del Génesis dice que su nombre original era Sarai pero Jehová lo cambió a “Sara” antes de concederle el milagro de tener un hijo a la edad de 90 años.  

La Biblia cuenta que en un principio Sara había incitado a Abraham a tener un hijo con su esclava Agar pero más tarde, después del nacimiento de Isaac, ella expulsó a la otra mujer y a su hijo Ismael. 

En hebreo el nombre “Sara” se usa para designar a una mujer de alto rango ya veces es traducido como “princesa”. 

Hermanos evangélicos: Jehová le dijo a Abraham: Deja tu país, a los de tu raza y  a la familia de tu padre, y anda a la tierra que yo te mostraré. Yo haré de ti una nación grande y te bendeciré. 

Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan. En ti serán benditas todas las razas de la tierra. 

Abraham que tenía setenta y cinco años salió de Jarán y fue a Canaán. Su esposa Sara y Lot salieron con él. 

La fe de Abraham fue grande, él no dudó simplemente creyó y se convirtió en creyente y siervo de Jehová. La fe funcionó rápidamente, Dios lo llamó y Abraham obedeció. 

La fe es una virtud, amén.  

Una virtud es una “disposición de la persona para obrar de acuerdo con determinados proyectos ideales como el bien, la verdad, la justicia y la belleza”. La virtud se opone al vicio, y tiene una gran importancia para la vida ética. 

Te digo así: 

La fe de Abraham se puso al servicio del plan y los proyectos de Jehová, la relación espiritual que existió entre ellos fue muy importante en el Antiguo Testamento.  

Sara fue una buena mujer que ayudó en todos los proyectos del Señor, en la familia de Abraham hubo problemas, entonces Sara se quedó con su esposo y su hijo Isaac, y Agar y su hijo Ismael se fueron a otra tierra. 

Ismael creció en el desierto de Parán, donde su madre lo casó con una mujer egipcia. Jehová también tenía un proyecto con el hijo de Agar y ese proyecto se cumplió.  

Ismael (en hebreo, יִשְׁמָעֵאל [Yišmāʻēl], en griego, Ἰσμαήλ [Ismaēl], en árabe, إسماعيل‎‎ [ʾIsmāʿīl]) es el antepasado de los ismaelitas (ismailios) o árabes, según las tres religiones abrahámicas (hebrea, cristiana y musulmana). Sobre él recae la controversia acerca de cuál de los dos hijos de Abraham era el legítimo primogénito.  

Hermanos evangélicos: Abraham puso a Jehová de los ejércitos en el primer lugar, pero Dios no permitió el asesinato de su hijo Isaac.  

Quedó muy claro, Abraham creía y confiaba en el Señor, el siervo cometió algunos errores como mentir al decir que Sara no era su esposa, pero en realidad él fue un hombre conforme al corazón de Dios. Amén. 

Te digo así: 

Yo también soy inmigrante, y mi fe me ha convertido en evangelista de la sana doctrina, yo le creo a Jesús, soy su discípulo. Amén.  

Hermanos evangélicos: Lorena y yo tuvimos una buena relación al principio, cuando éramos pololos ella me respetaba y me creía, y yo me sentía orgulloso porque veía en Lorena mucha belleza y bondad. 

Bondad es una cualidad de la gente buena, es la inclinación a hacer el bien, es un comportamiento virtuoso. 

Entonces Lorena era bonita y bondadosa, pero luego aparecieron nuestros familiares y todo se arruinó. Pero el escándalo de las redes sociales ha servido para que nosotros nos conozcamos más.  

Yo sigo pensando que ella es bonita y bondadosa, por eso he decidido amarla y estoy orando para que Lorenita tome la misma decisión. Amén.  

El amor Agápē (en griego: γάπη), es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que una persona tiene en cuenta sólo el bien del ser amado.  

El amor ágape es el amor desinteresado, sacrificial e incondicional. Ágape es un sentimiento, una decisión y un compromiso. Amén. 

Ágape es el amor de Dios, del Señor Jesucristo y del Espíritu Santo. Jesús es el amor, amén. 

 

EL SEÑOR ES BENDITO.                                                                                          

 

Lorena yo te quiero mantener. 

Ten fe. 

Confía en mí, pues yo te voy a entender. 

 Ten fe. 

Sígueme ahora, Jesucristo es bendito, el Espíritu Santo es bendito.  

Jesucristo es Jehová. 

Ten fe. 

Y muy pronto el Señor viene otra vez. 

Ten fe. 

El evangelio es poder y locura porque a Jesucristo vamos a ver, Dios viene otra vez. 

Lorena yo a ti te amo y te amo bonito, necesito que seas sincera, que seas una cristiana verdadera. En el Señor yo te amo, Jesucristo es bendito. 

Ahora yo soy evangelista y todos ya me han escuchado. Lorena yo contigo quiero regresar, y por eso me puse a orar. 

Lorena yo a ti te amo. 

Vuelve a mi lado. 

Lorena yo a ti te amo, yo te amo bonito. Jesucristo es bendito. 

Lorena yo te amo, el Señor es bendito. 

Pues yo te amo, mi amor es bendito. 

Lorena yo te amo, el Señor es bendito. 

Confía en mí, yo quiero abrazarte y quiero besarte. 

Lorena yo te amo, el Señor es bendito. 

El amor es un sentimiento y una decisión, el amor es un compromiso. 

Lorena yo te amo, el Señor es bendito. 

Tú eres la blanquita de este negrito, somos modelos, tú y yo somos bonitos. 

Lorena yo te amo, el Señor es bendito. 

Agua, estamos bautizados y en las pruebas hemos ganado. 

Lorena yo te amo, el Señor es bendito. 

Gloria a Dios pues nos ayudó el Señor, Jehová es nuestro Creador. 

Gloria a Dios, el Señor es bendito. 

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 

Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros,  y su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él,  y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. 

Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 

Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios  (1 Juan 4:9-15). 

Gloria a Dios, el Señor es bendito. 

¡Ay Dios mío! 

Tú y yo somos bonitos, y Jesús es bendito. 

Lorena nosotros somos benditos, y el Espíritu Santo es bonito. 

Tú y yo somos bonitos, y Jesús es bendito. 

Yo te bendigo, soy un evangelista bendito. 

Tú y yo somos bonitos, y Jesús es bendito. 

Lorenita yo te necesito, quiero abrazarte y darte muchos besitos. 

Tú y yo somos bonitos, y Jesús es bendito. 

Hagan todo con amor (1 Corintios 16:14). 

Tú y yo somos bonitos, y Jesús es bendito. 

Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto (Colosenses 3:14). 

Tú y yo somos bonitos, y Jesús es bendito. 

Ahora te repito el corito. 

Tú y yo somos bonitos, y Jesús es bendito. 

Toda la Honra, la Gloria y la Alabanza son para el Señor, Padre de mi Señor. 

Tú y yo somos bonitos, y Jesús es bendito. 

Por eso: 

Lorena yo te amo, el Señor es bendito. 

Amén. 

 

Escrito está: ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 

Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. 

Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado. ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia. ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. 

Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado. 

Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. 

Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. 

El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara. 

Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. 

Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. 

Atiende bien, pon atención. 

Los evangélicos influimos en la sociedad, nosotros influenciamos para bien. No hay influencia neutral, o es buena o es mala. 

Los mundanos son mala influencia porque son pecadores. 

Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.  

¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! (Mateo 18: 6-7). 

Los masones regalan libros satánicos para conseguir gente nueva e ingresarlos a la Logia. Yo regalo mi libro El bautismo en las aguas, pues yo quiero ganar almas para Cristo. 

Los evangélicos predicamos el arrepentimiento y la conversión. El apóstol Pablo dijo: Imítenme a mí, así como yo imito a Cristo.  

Entonces, todos influenciamos en la sociedad, algunos lo hacemos para bien y otros lo hacen para mal. Todos somos ejemplos, referentes o maestros. 

No hay influencia neutral. El apóstol Pablo fue el mejor hombre del mundo, él influenciaba en la sociedad y lo sigue haciendo hasta el día de hoy, pues fue un discípulo del Espíritu Santo.  

Pablo tuvo una experiencia con Jesús y eso lo llenó de fe, y su fe fue el primer paso para que después el apóstol Pablo influyera en la vida de los cristianos del Nuevo Testamento. 

Te digo así: 

Lorena es mi ex mujer, el año 2014 ella decidió dejar la iglesia evangélica y dedicarse a la apostasía. Entonces yo decidí ser su maestro y enseñarle la palabra de Dios. Actualmente yo predico en mi página web y ella es mi alumna, yo la estoy discipulado y evangelizando.  

También estoy orando por ella para que deje la apostasía y vuelva a la iglesia, yo amo a Lorena y la he perdonado, quiero que ella regrese conmigo y con el Señor Jesucristo, amén. 

 

YO ESTOY ENAMORADO DE TI                                                                                                             

 

Me guardó un ángel, porque soy cristiano. Yo soy un gran hombre, y quiero restaurarte, Lorenita yo te voy a pedir perdón.  

No soy artista, gracias a Dios yo soy evangelista. Te voy a hablar directo, Lorena yo te amo y de ti quiero recibir amor. 

Nosotros somos hijos del Señor, el bautismo en las aguas tiene honor, y yo quiero hacerte feliz. El whatsapp fue un error, pero te perdono porque en el mundo yo fui un horror.  

Háblame, Lorena tú tienes dignidad. Ámame, porque contigo yo me quiero casar. 

 Antes no fui un bobo, y hoy no soy el más vivo, pero en Cristo yo he crecido,                 soy un bendecido y yo te quiero amar. 

Soy un hombre grande, y mi corazón recibe a los niños, yo quiero casarme contigo para hacerte feliz.  

Háblame, Lorena tú tienes dignidad. Ámame, porque contigo yo me quiero casar.  

Lorena yo estoy enamorado de ti, Jesucristo vive en mí. 

Aquí no existe velorio, la iglesia es gozo y fiesta en la tierra. Gracias a Dios gané, pues yo gané la guerra.  

Lorena yo estoy enamorado de ti, Jesucristo vive en mí. 

 Lorena tú también has ganado, tu restauración es para la gloria de Dios. Muy pronto tú y yo seremos arrebatados. 

Lorena yo estoy enamorado de ti, Jesucristo vive en mí. 

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 

Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. 

Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga. 

El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.  No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 

Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. 

Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe (Gálatas 6:1-10). 

Lorena yo estoy enamorado de ti, Jesucristo vive en mí. 

Y yo te digo así: 

El Espíritu Santo está aquí, Dios está enamorado de ti. 

 Lorena yo te amo y te lo digo aquí. 

El Espíritu Santo está aquí, Dios está enamorado de ti. 

Yo recuerdo tu cariño y tus besos, Lorenita devuélveme todo eso. 

 El Espíritu Santo está aquí, Dios está enamorado de ti. 

Ahora vamos a orar y a congregar, a Jesucristo vamos a clamar. 

Dios está enamorado de ti. 

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces (Jeremías 33:3). 

Dios está enamorado de ti. 

Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro (Juan 11:5). 

Dios está enamorado de ti. 

Agua, yo te he bautizado en las aguas. 

Dios está enamorado de ti. 

Ya te lo dije, Lorena yo te amo. 

El Espíritu Santo está aquí, Dios está enamorado de ti. 

¡Ay Dios mío! 

El Espíritu Santo está aquí, Dios está enamorado de ti. 

Lorena Soto Espinoza yo te bendigo, y en el nombre del Señor Jesucristo te              lo digo. 

El Espíritu Santo está aquí, Dios está enamorado de ti. 

Toda la Honra, la Gloria y la Alabanza son para el Señor, Padre de mi Señor. 

El Espíritu Santo está aquí, Dios está enamorado de ti. 

Por eso: 

Lorena yo estoy enamorado de ti, Jesucristo vive en mí. 

Amén. 

 

Hermanos evangélicos: Mi página web y mi canal de youtube son buenas influencias para la sociedad chilena, yo soy pastor de la iglesia evangélica de Chile. Amén. 

Yo soy buena influencia para la gloria de Dios, amén. 

El que enseña aprende, el que enseña aprende más. Yo estoy enseñando, y estoy aprendiendo, al cielo estoy subiendo. Amén.  

Escrito está: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 

Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida. 

Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándonos unos a otros, y perdonándonos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo nos perdonó, así también háganlo ustedes.  

Y sobre todas estas cosas vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. 

Que la palabra de Cristo viva en abundancia en nosotros, enseñándonos y exhortándonos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en nuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hagan, sea de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. 

Yo tengo fe, por eso le doy gracias al Señor Jesucristo porque me ayuda todos los días con su infinita misericordia. 

Yo escucho BBN radio todos los días, esa emisora es buena influencia. Que Jehová bendiga esa radio pues entrega la Palabra, amén. 

BBN radio estoy escuchando, BBN radio es mi escuela. Si, duela a quién le duela” 

Gloria a Dios. 

“BBN radio estoy escuchando, BBN radio es mi escuela. Si, duela a quién le duela” 

Dios da semilla al que siembra. 

“BBN radio estoy escuchando, BBN radio es mi escuela. Si, duela a quién le duela” 

Ya voy a subir al púlpito. 

“BBN radio estoy escuchando, BBN radio es mi escuela. Si, duela a quién le duela” 

Por eso: 

BBN radio es mi escuela. Si, duela a quién le duela” 

Amén. 

 

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17). 

 

Escrito está: Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Amén. 

Te lo explico sencillo para que entiendas, Dios le hizo una Promesa a Abraham y él se llenó de fe, entonces Jehová lo bendijo. La fe de Jesús es la misma fe de Abraham, y nosotros los evangélicos viviremos y seremos salvos por nuestra fe en el Señor, amén. 

Una simiente es grano contenido en el interior del fruto de una planta y que, puesto en las condiciones adecuadas, germina y da origen a una nueva planta de la misma especie. También es una cosa que es causa u origen de otra, especialmente de un sentimiento o una cosa inmaterial. 

La virtud de Abraham dio origen a la virtud de Jesús, amén. 

El Señor Jesucristo es el autor y consumador de la fe, amén. Gloria a Dios. 

Escrito está: Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 

Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.  

Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 

Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. 

Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. 

Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. 

Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aún una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando; sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. 

Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. 

La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor. 

Atiende bien, pon atención. 

Un autor es la persona que hace una cosa o es causa determinante de ella. También es la persona que ha realizado una obra científica, literaria o artística. 

El término proviene del latín auctor, –ōris, “aumentador, productor, creador, autor, padre, abuelo, antepasado, fundador”. 

El autor no solo crea, también, puede cambiar alguna obra.  La concepción que tenemos de ella en la actualidad; tiene sus orígenes en el Renacimiento; y está relacionada con términos de originalidad, autoridad, y propiedad moral o intelectual y económica. 

Te digo así: 

Consumador es la persona que termina, cumple, completa, concluye, acaba, realiza o finaliza una cosa.   

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás (Juan 6:35). 

Escrito está: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. 

Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 

Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. 

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 

Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio  a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. 

Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 

Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. 

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. 

Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. 

Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. 

Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. 

Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. 

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. 

Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía  a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. 

Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. 

Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. 

Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. 

Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. 

Por la fe yo tengo mi página web y mi canal de youtube, soy evangelista del Señor Jesucristo. Amén. 

Hermanos evangélicos: La fe consiste en creer en Dios y creerle a Dios, entonces nosotros creemos que el Señor existe y también creemos y obedecemos a su palabra que está en la biblia. 

Jesús es el autor de la fe porque es el Creador del cielo y la tierra, y es el consumador de la fe porque él vino al mundo a enseñarnos su Palabra. Por eso todo aquel que le crea será bendito, pues el Señor lo llenará de bendiciones. 

Los discípulos del Nuevo Testamento creyeron porque lo vieron y luego lo sintieron en el corazón. 

Yo creo en la existencia de Dios y creo en su Palabra porque siento al Espíritu Santo en mi corazón, amén. 

La fe es mi virtud, yo soy creyente de Jesús, por eso estoy bendecido, el espíritu Santo es mi luz. Gloria a Dios. 

Hermanos evangélicos: Jesús es Jehová, él habló con Abraham en el Antiguo Testamento, y el siervo de Dios se llenó de fe. 

Luego el Señor habló conmigo a través de la biblia y yo creí. Ahora soy evangelista de Jesucristo, tengo fe y obras. Amén. 

Dios es conmigo y Jesús es mi amigo, amén. 

Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios (Santiago 2:23). 

 

LORENA ES HIJA DE JESÚS                                                                                            

 

Oye la hermanita se está restaurando, Jesucristo la perdonó y ella está congregando. Que el Señor bendiga a Lorena. 

Lorena, es la hermanita que de rodillas está orando, a la iglesia ha regresado, y el Señor la ha perdonado. 

  Lorena, es cristiana y yo la llevo al templo, también es mi mujer y su belleza yo contemplo, pues un matrimonio queremos hacer. 

Se acabó la apostasía y eso merece una poesía, Lorena es luchadora y va a dar su testimonio ahora. Ya llegó la hora, mi mujer es triunfadora. 

Yo soy evangelista y estoy orando por ella, Lorena es la más linda, es la princesa más bella. Mi mujer es hija de Jesús. 

Por Lorena yo oro, y a Jesús alabo y adoro. A mi mujer yo voy a amarla. 

Lorenita yo te sigo amando, ahora yo te bendigo y en mi poema te lo digo. 

Por Lorena yo oro, y a Jesús alabo y adoro. A mi mujer yo voy a amarla. 

Ella se está restaurando y yo la estoy ayudando, a la iglesia de Chile estoy evangelizando. 

Por Lorena yo oro, y a Jesús alabo y adoro. A mi mujer yo voy a amarla. 

El Señor Jesucristo muy pronto viene, mantenernos en la iglesia es lo que nos conviene. 

A mi mujer yo voy a amarla. 

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 

Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado,  y no tengo amor, de nada me sirve. 

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. 

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.  

Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.  

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 

Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es   el amor (1 Corintios 13:1-13). 

A mi mujer yo voy a amarla. 

Atiende bien, pon atención. 

Mi Lorena es bella, está perseverando y tiene fe en Jesús. Lorena es hija de Jesús. 

Y hoy en la iglesia se goza, cuando ora y testifica ella es poderosa. 

Mi Lorena es bella, está perseverando y tiene fe en Jesús. Lorena es hija de Jesús. 

Lorenita es hija de Jehová y es hermanita de Jesús. 

Mi Lorena es bella, está perseverando y tiene fe en Jesús. Lorena es hija de Jesús. 

Jehová es Jesús, ora porque ya llegó la hora. 

Lorena es hija de Jesús. 

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Romanos 8:14-15). 

Lorena es hija de Jesús. 

El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor (Romanos 13:10). 

Lorena es hija de Jesús. 

Y digo así: 

Yo la bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo porque la amo tanto, Lorena es hija de Jesús. 

Repito. 

Yo la bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo porque la amo tanto, Lorena es hija de Jesús. 

Y lo repito otra vez. 

Yo la bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo porque la amo tanto, Lorena es hija de Jesús. 

Por eso: 

Lorena es hija de Jesús. 

Amén. 

 

Escrito está: Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 

En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. 

Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. 

A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. 

¿Qué es apologética? 

Es una parte de la teología que pretende defender racional e históricamente los dogmas de la fe cristiana. 

La apologética en teología y literatura consiste en la defensa de la fe conforme a una posición o punto de vista. La palabra apologética proviene del griego, que designa la posición de defensa militar contra un ataque. 

La apología cristiana es el área de la teología que se especializa en usar argumentos racionales para defender y difundir el cristianismo. 

Los apologistas cristianos defienden su punto de vista por medio de evidencia histórica, argumentos filosóficos, evidencia científica y el razonamiento lógico, entre otros. La apología cristiana se remonta al apóstol Pablo. 

El apóstol Pablo defendió la fe en Jesús y yo también la defiendo, amén. Gloria  a Dios. 

Jesucristo venció al mundo porque confiaba en Dios, el Señor tenía fe, esperanza y amor. Jesús vencido al mundo porque él es Dios. Vino aquí, dejó su enseñanza  y se fue. Gloria a Dios. 

Escrito está: Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre.  En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. 

Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.  Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices. Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios. 

Jesús les respondió: ¿Ahora creen? 

He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. 

Jesucristo es el autor y consumador de la fe, amén. 

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén (Efesios 3:14-21). 

El Señorío de Cristo es mi vida. 

El primer mandamiento es el más importante de todos, por eso yo amo al Señor Jesucristo con todo mi corazón, mi alma y mi mente. Soy el evangelista Ricardo Fuentes Guinges, amén. 

Hermanos evangélicos: Yo quiero crecer y quiero que ustedes crezcan, yo quiero ir al cielo para vivir con mi Señor, y también quiero que ustedes vayan conmigo. Nosotros somos la Iglesia de Jesucristo. Vivamos en santidad, perseverando con fe, esperanza, y amor. 

Yo amo a Dios, y amo a la iglesia, predico para que ustedes alcancen el conocimiento que agrada al Señor. En mis pruebas y aflicciones tengo paz, estoy orando por la iglesia, y pido a la iglesia que también ore por mí. 

La gracia y la misericordia del Señor Jesucristo sean con todas las congregaciones de Santiago de Chile. Amén. 

Por eso: 

Toda la Honra, la Gloria y la Alabanza son para el Señor, Padre de mi Señor. 

Gracias Padre por esta palabra, te doy las gracias en el poderoso Nombre de Cristo Jesús. 

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. 

Amén. 

EVANGELISTA RICARDO FUENTES GUINGES